Seguimos con la odisea del año pasado. La primera, claro. Un día de resaca en el que estuve a punto de no escribir. Más que por ganas, porque no había mucho que recordar de la noche pasada. Pero no importa. El día fue mejorando y en general en el viaje, con sus momentos álgidos, de lluvia, tormenta y rayos, supo como arreglárselas para hacer salir el sol y hacer de este viaje una experiencia entrañable. Seguimos entonces.
Día 4: Resaca. Comida. Lago al por mayor.
Amanecí con recuerdos confusos, más que eso, desordenados. Despertamos al mediodía, cocinamos fideos. Sacha fritangeó unos huevos mientras Jaime y yo pagábamos las penas del infierno. » Leer el resto de esta entrada..



