Madrugada de martes, en la tele hay un programa de fonos eróticos con Coté López que se llama “Zona de Contacto”, como el suplemento donde apareció la siguiente columna. Las cosas del destino. En fin, un tema que da para mucho: los hermanos. Esta es mi parcelada pero siempre sincera visión de como funcionan las cosas en mi casa. Y si quieren saber el final de la historia, mi hermano mayor se casó, por lo que quedó una pieza libre y desde ahí tipeo estas líneas.
Originalmente publicado en “Zona de Contacto” de El Mercurio, número 562. 22 de Febrero de 2002.
Nunca he dormido solo, me asusta un poco hacerlo. Siempre hay por lo menos un hermano a mi lado o en el camarote de abajo, otro deambulando por la casa o sorprendiéndote en los baños sin pestillos de mi casa. En mi casa, al menos, no puedes ir al water tranquilo. Mi casa es una verdadera universidad de la vida. Y mis hermanos son los decanos. Es cosa de hacer las comparaciones. A mi hermana menor, la única entre tres hombres, siempre se le dio todo lo que quiso. Y es obvio: me imagino a mi viejo rogando en la sala de parto porque “oh Dios por favor” no fuera otro hombre más. » Leer el resto de esta entrada..



