Las luces de este cuento no tienen nada que ver con fuegos artificales o algo por el estilo. Es 31 de diciembre hoy y los ánimos no andan muy fiesteros. Eso es muy usual, pero hoy, la noche de año nuevo, es como si fuera una obligación pasarlo bien. No sé si quiero gastar un montón de plata en algo que no me divierte. En fin. Este cuento tiene… muchos años, 8 en realidad. Es de ciencia ficción, género que me gusta mucho, y aunque no es una… maravilla, tiene lo suyo. Quizás podría anunciar que es parte de una saga de 15.000 partes. Si tuviera más espíritu mercantil. Bueno, felicidades a todos y pásenlo bien este año que termina.
Esperando las luces.
Originalmente publicado en Zona de Contacto del Mercurio, #395
11 de Diciembre de 1998.
A las tres y cuarto de la mañana supo que la bolsa, por tercera noche seguida, no iba a llegar. Era el decimoctavo día de la crisis y según decía la radio, el estado no tenía abastecimiento para todo el país, por lo que el racionamiento se estaba agudizando. Se mantenía el llamado a la población a no salir de sus casas, y aguardar el paso de los vehículos de las Naciones Unidas durante la noche. Tania (014933638) leyó hasta que se terminó la última vela y rezó un buen rato antes de meterse a la bañera. Había juntado durante tres días el agua para cuando ya no quisiera nuevamente despertarse sufriendo de hambre, ni esperar los camiones. Estaba muy fría. Tania cortó con un trozo de vidrio las venas de sus muñecas, cerró los ojos y espero que todo fuera como le habían dicho, que sólo sintiera estar quedandose dormida.
-¡Los camiones! ¡Felipe, los camiones!
El temblor ocasionado por las enormes máquinas pasando por el pavimento destruído hacía que algunas casas se movieran hasta los cimientos, y que algunos de los pocos árboles que habían sobrevivido cayeran encima de los techos. Era imposible no sentirlos, no escuchar los gritos de las demás casas, no despertarse. Isabel (246734366) sostenía en brazos a su hijastro Felipe (000013124), esperando las únicas luces que podían verse luego de la bomba y de los problemas con la atmósfera, las luces de los camiones que repartían alimento durante las noches; hasta que amanecía y la temperatura hacía imposible la vida fuera de los subterráneos. » Leer el resto de esta entrada..




