Archivo para el mes de diciembre 2006

Las luces de este cuento no tienen nada que ver con fuegos artificales o algo por el estilo. Es 31 de diciembre hoy y los ánimos no andan muy fiesteros. Eso es muy usual, pero hoy, la noche de año nuevo, es como si fuera una obligación pasarlo bien. No sé si quiero gastar un montón de plata en algo que no me divierte. En fin. Este cuento tiene… muchos años, 8 en realidad. Es de ciencia ficción, género que me gusta mucho, y aunque no es una… maravilla, tiene lo suyo. Quizás podría anunciar que es parte de una saga de 15.000 partes. Si tuviera más espíritu mercantil. Bueno, felicidades a todos y pásenlo bien este año que termina.

Esperando las luces.

Originalmente publicado en Zona de Contacto del Mercurio, #395
11 de Diciembre de 1998.

A las tres y cuarto de la mañana supo que la bolsa, por tercera noche seguida, no iba a llegar. Era el decimoctavo día de la crisis y según decía la radio, el estado no tenía abastecimiento para todo el país, por lo que el racionamiento se estaba agudizando. Se mantenía el llamado a la población a no salir de sus casas, y aguardar el paso de los vehículos de las Naciones Unidas durante la noche. Tania (014933638) leyó hasta que se terminó la última vela y rezó un buen rato antes de meterse a la bañera. Había juntado durante tres días el agua para cuando ya no quisiera nuevamente despertarse sufriendo de hambre, ni esperar los camiones. Estaba muy fría. Tania cortó con un trozo de vidrio las venas de sus muñecas, cerró los ojos y espero que todo fuera como le habían dicho, que sólo sintiera estar quedandose dormida.

-¡Los camiones! ¡Felipe, los camiones!

El temblor ocasionado por las enormes máquinas pasando por el pavimento destruído hacía que algunas casas se movieran hasta los cimientos, y que algunos de los pocos árboles que habían sobrevivido cayeran encima de los techos. Era imposible no sentirlos, no escuchar los gritos de las demás casas, no despertarse. Isabel (246734366) sostenía en brazos a su hijastro Felipe (000013124), esperando las únicas luces que podían verse luego de la bomba y de los problemas con la atmósfera, las luces de los camiones que repartían alimento durante las noches; hasta que amanecía y la temperatura hacía imposible la vida fuera de los subterráneos. » Leer el resto de esta entrada..

Iba a publicar otra cosa hoy. Tenía listo un cuento y una “Carta a Martín”. Pero surgió algo. Una hermana de mi abuela falleció, una que me cuidaba de chico. La última vez que la ví fue hace un par de semanas, en el cumpleaños número ochenta de mi abuela, quien durante su vida siempre ha visto o sentido cosas raras. Hoy, cuando falleció mi tía abuela, escuchó en su casa algo pesado que caía al piso, y cuando fue a ver, no vio nada. Ese momento coincidió más o menos con la hora de la muerte. Cuando murió otra de sus hermanas, una fotografía mostraba su rostro quemado por la luz del sol. Mucha luz de sol.

Pero mi abuela ha visto muchas más cosas, tiene un montón de historias y fue en parte por eso que llegué, hace un par de semanas después de su cumpleaños, a escribir el siguiente texto, lo pensé para un ramo de guión, pero nunca lo desarrollé. Y no voy a hacerlo tampoco. Queda tal como está ahora. Es de esos textos que se vomitan y luego se olvidan, se archivan, y nos movemos a otra cosa.

La paradoja del croupier.

-Mi abuela repartió cartas muchos años en el casino de Viña, fue una de sus muchas pegas, sin embargo de las pocas en las que no le tocó ver nada paranormal. Cuando trabajaba de corredora de propiedades le tocó una casa embrujada y cuando fue secretaria en el observatorio de La Silla le tocó ver una nave espacial. De verdad. Me encantaba escuchar esas historias cuando chico. Te las he contado. Pero el otro día me contó una que no sabía, el día de su cumpleaños. Te lo perdiste, estuvo muy bueno. En fin, fue por allá a principios de los ’60s. Mi abuelo la había dejado hacía poco, llevándose todo y dejándola con mi vieja y mis tíos a cuestas. Pero mi abuela era mi abuela, y no se dejó amilanar por eso. Tomó las pocas cosas que quedaban y se mudó donde su hermana, mi tía Rosa, a Valpo, a buscar pega. Empezó en el casino de Viña limpiando de madrugada, pero con una esperanza y un secreto muy bien guardado; si había algo que mi abuela sabía hacer era jugar póker, y mejor que eso, sabía darse cuenta cuando alguien hacía trampas. Así que al par de meses estaba trabajando en las mesas. Yo he visto algunas fotos de ella cuando joven y era muy linda, en realidad si se quedó soltera fue porque se dedicó a sus hijos, nada más. » Leer el resto de esta entrada..

Otro día sin dormir. Es raro esto. Efectos de la falta de melatonina en el cuerpo. Va la segunda parte.

Luego de aquella primera crisis descubrí varias cosas: la confusión tras uno de estos eventos, el cansancio que se produce, y como que fui tomando en cuenta que tenía una enfermedad más seria. Tuve algunos ataques en mi pieza, en mi cama, otro me dio al despertar, en el baño, y mi vieja llamó a una ambulancia. Por más que le pedí al tipo que encendiera la sirena, no lo consideró necesario. Entonces cambié de doctor, por uno que de verdad funcionaba, también cambié de remedios -a Fenobarbital- y seguí mi vida, siempre con el consejo de no excederme con el alcohol, consejo que la verdad siempre seguí poco y que con el paso del tiempo traería consecuencias. Pero no nos adelantemos. Había consecuencias terribles e inmediatas que afrontar primero. » Leer el resto de esta entrada..

El otro día andaba por acá mi primo de 5 años y cuando vio un comic de Batman, dijo “a mi me gusta Batman”. Claro, y a quién no. Es el personaje torturado por excelencia, el caballero de la noche, un héroe sin poderes, en gran parte detective, en fin. Mi favorito, de hecho. “Año Uno” es una novela gráfica que narra los comienzos de Batman, cómo llegó a ser quién es. Parte de eso fue tomado para la asquerosa película “Batman Begins” que para los fanáticos es realmente un asco. Bueno, en el primer capítulo, Bruce Wayne, vestido solo con un traje negro, sale a defender a los inocentes. Pero tiene un problema, y es que nadie le teme, los criminales no se rinden ante él, y sale muy malherido de aquel primer choque. Apenas puede subir a su Porsche y llegar al estudio de su mansión, donde con una campanilla de auxilio en su mano, reflexiona sobre lo que ha ocurrido. Es un momento crucial en la historia de los cómics:

Padre… temo que quizás debo morir esta noche.
He tratado de ser paciente. He tratado de esperar. Pero debo saber.
¿Cómo, padre? ¿Cómo lo hago?
Si toco esta campana, Alfred vendrá. Puede parar la hemorragia a tiempo. Otro de los regalos que me diste, padre. Tengo riquezas. La mansión de la familia descansa sobre una cueva que será el cuartel perfecto… hasta un mayordomo con entrenamiento de combate.

Sí, padre. Tengo todo, menos paciencia. Prefiero morir… que esperar otra hora. He esperado… dieciocho años.

Dieciocho años. Desde El Zorro. La máscara del Zorro. Desde la caminata esa noche. Y el hombre de los ojos vacíos y cuadrados. Y una voz como cristal siendo aplastada…

…desde que toda razón abandonó mi vida.

Sin advertencia alguna, viene…

Entonces un murciégalo cruza volando por una de las ventanas.

Atravesando la ventana del estudio… ahora mío. Lo he visto antes… en algún lugar. Me asustó… de niño. Me asustó… si Padre.

Seré un murciélago.

Y Bruce toca la campanilla. Es el final del primer capítulo y el comienzo de una gran historia. Esta es una época de decisiones importantes para todos. En especial aquella que tiene que ver con qué estudiar, que seguir estudiando o que dejar de estudiar. O a qué dedicarse. Sería bueno tener sucesos tan cruciales que despertaran a uno a decir “Si Padre, será un locutor radial”, “o técnico en informática”, o lo que sea.

O quizás para mí ha llegado el tiempo de decir “Si Padre… seré un escritor”

Originalmente publicado en Batman, Year One, 1986, 1987, DC Comics. Guión por Frank Miller e ilustraciones por David Mazzuccelli.

6:29 am y el insomnio es feroz. Asi que nada mejor que aprovechar el tiempo para escribir, hoy veía un capítulo de CSI:NY donde un tipo tenía “Hipergrafía”, no podía parar de escribir. Era medio ridículo, si me preguntan. Pero en fin. Hace tiempo tenía ganas de armar algo lo único claro y constante en mi vida: la epilepsia. Pero no lo había hecho. Así que probemos ahora. Está amaneciendo. No tengo una mejor excusa.

Nunca vi a mi hermano mayor tener una crisis epiléptica seria. Coincidencia, destino, no lo sé, pero me pasó varias veces llegar a mi casa y que me advirtieran que no hiciera mucho ruido, porque Pedro estaba durmiendo, descansando después de haber tenido una crisis. Era una palabra fuerte. Tan fuerte que en el mundo de los comics una “crisis” hace referencia a destruir universos y reordenar años y años de trabajo. El caso de mi hermano parecía grave, estuvo años sin probar bebidas gaseosas -no entiendo aún por qué- y años más tarde cuando la Doctora Julia Santini le preguntó a mi vieja si había notado algo raro en mí, ella contestó que sí, pero en realidad estaba tan asustada con lo de Pedro que prefirió hacer caso omiso. Todo sonaba a algo gravísimo, y al parecer hay gente que se lo toma así. En realidad hay de todo en el supermercado de Dios, desde grupos de autoayuda hasta reuniones quincenales. Pasando, por supuesto, por la famosa liga que hace descuento en fármacos. En fin. La primera vez que recuerdo que me pasó algo extraño fue… quizás por ahí por los quince. con mi familia viajábamos siempre al sur y para hacer los trayectos rápido había que madrugar. Un paisaje que siempre me gustó -son varias sensaciones juntas- es angostura de Paine mientras amanece comiendo pan con jamón y palta en pan de hamburguesa. Cosas de la vida. En fin. Una de esas mañanas al lavarme los dientes me moví involuntariamente y me azoté la frente con el espejo. Ahora me parece raro, pero en ese momento, sinceramente, nada me pareció fuera de lo común. » Leer el resto de esta entrada..

Hace ya más de un mes mi amigo en segundo grado Willy tuvo una hija, Matilda, asunto extraño pero que dicen que sucede para que la civilización avance. En fin, no solo las cosas envejecen. Willy ha cambiado, ya no toma, fuma menos y carretea menos. Entonces a él le dedico esta historia, de un paseo a su casa en Reñaca, con la artista invitada de la semana: Candy, la Kournikova chilena. Y por supuesto, Pablo. Imperdible. La historia que siempre prometí escribir, por fin está acá.

Este blog tiene en sus comienzos una bitácora de viaje en el sur de Chile, en Cascadas. Bien, algunos días antes estuvimos Jaime, Víctor y yo -personajes habituales de la sección de viajes- en Reñaca, en casa de Willy, para calentar motores. Días de relajo, piscina, discotecas, en fin, Willy estaba solo allá así que tomamos el auto y partimos sin pensarlo demasiado, allá estaba además Pablo, que es… no sé cómo decirlo. Hay palabaras para casi todo, pero una que reúna tantas cosas me cuesta encontrar. En fin, veremos si sale una que no suene a insulto. O si alguien, leyendo estas líneas, puede aportar con alguna. El hecho es que estando en Viña no quedaba otra opción más que carretear, Willy se ponía con las entradas a las discotecas -asunto que no me gusta mucho- pero a dónde voy, en especial si hay un show tan de nivel internacional como el de Candy, la famosa Kournikoba Chilena.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.