El 6, 7 y 8 de diciembre de 2002 se realizó en el Espacio Riesco, lugar de fiestas cool y eventos de nivel top, un tarreo. Para quienes no sepan, es una de las actividades más nerds del mundo, juntarse a jugar en red con mucha gente. Pero a la vez es una de las cosas más entretenidas que puede haber, en serio. Lo digo como tarrero que soy. El hecho es que en esa época yo trabajaba para la Zona y me llamaron de la sección de Internet del cuerpo A del diario para cubrir el evento. Eso significaba estar allá, dormir allá, y cubrir los tres días. Acepté sin lugar a dudas, era buena plata y además era entretenido. Qué mejor. Así que partí y me instalé, despaché un par de veces y dormí pésimo, en el piso. Fue rudo. Pero lo pasé bien. Lo que sigue a continuación es el reportaje que publiqué el domingo, sobre el evento. Hubo uno el sábado, pero no lo tengo. Lo que sí tengo y publicaré mañana, es la columna que salió junto al artículo, y que es algo más personal. Aprovecharé ahí para seguirles contando un poco. Los dejo por ahora con el artículo, que fue… bueno, un poco censurado. Yo quería contar sobre los tipos de la liga del juego Tactical Ops que habían vomitado el baño y eso. Pero no salió. Comprensible, ya que gran parte del artículo son problemas, quejas, y cosas que no sé si era muy políticamente correcto tratar. En fin. No soy periodista, no me pidan ni ética ni tampoco mentir descaradamente.
Originalmente publicado el 9 de diciembre de 2002 en El Mercurio.
Momentos decisivos:
El fin de la aventura de los tarreros.
Tras 40 horas de sangre, sudor y lágrimas virtuales, se cierra el telón del “Tarreo El Mercurio”.
El sábado es el día D. Aquí se juegan ligas, premios, se acaba la fiesta y comienza el trabajo duro para todo el mundo. Es comprensible, entre los once juegos se reparten más de dos millones de pesos, sin contar los premios de los auspiciadores.
A eso de las doce ya está todo el mundo de pie, aunque nunca faltan ni los madrugadores ni quienes tienen que ser despertados a patadas por los miembros del clan.
Cuando todo está listo, salen a relucir unos problemas con el reflejo blanco de las carpas en las pantallas de los computadores, así que hay que arreglárselas como sea. Según Obi-Wan, webmaster de tarreo, la solución es simple: “Jueguen de noche, duerman de día, y déjense de alegar”. » Leer el resto de esta entrada..



