Segunda parte de esta aventura en el Espacio Riesco. La mañana del domingo, cuando un primer artículo ya había sido publicado, estaba leyendo el diario y se me acercó, como en el mejor de mis sueños, una bella promotora. La miré y me dijo “oye, ¿tú eres Cristián Raveau?”. Le dije que si con asombro, pensando que por fin dejaría de ser un fracasado, y ella me respondió muy simpática: “hola.. soy tu prima”. Cosas de la vida. Esta es la columna que acompañó al artículo anterior y con esto se acabó mi cobertura de este tarreo. No se si hubo otros tan grandes después, la verdad, o si volvió a ser como en los comienzos, una actividad de galpones más que nada. En fin. Las cosas de hace 5 años a veces dejan de ser tan importantes.
Originalmente publicado el 9 de diciembre de 2002 en El Mercurio.
Síndrome de Estocolmo.
El síndrome de Estocolmo es cuando los rehenes simpatizan con sus captores, e incluso solidarizan con sus causas. Yo lo estoy sufriendo.
Hace 40 horas no conocía a nadie y hoy, como un recién liberado, recuerdo solo sus nicks y el compartido gusto por las promotoras. » Leer el resto de esta entrada..



