Archivo para el mes de Enero 2007

Elizabethtown es una película del director Cameron Crowe que no tuvo mucho éxito en realidad, pero que a mi me agradó bastante. No sólo por la genial banda sonora, sino porque me parece que Crowe tiene un gran feeling para dirigir y contar historias, eso es lo que se le agradece. Algunos lo llaman “corazón”. El punto es que en Elizabethtown el protagonista es Drew Baylor (Orlando Bloom), cuyo padre ha muerto y debe ir a Elizabethtown, a ver al otro lado de la familia, con la cual nunca se han llevado muy bien. Especialmente Hollie Baylor, la madre de Drew y esposa del fallecido Mitch, a quien la familia culpa por haberselo llevado de la ciudad. Pero Hollie (Susan Sarandon, en una gran actuación) viene al “memorial” y cuando le toca hablar, se roba la película con un gran discurso acerca de cómo sobrellevar cosas tan fuertes sobre como la pérdida de un ser querido:

Estoy un poco nerviosa. Aquí estamos… ha pasado mucho tiempo. Las anotaciones de un largo matrimonio. Éramos personas completamente opuestas, y funcionó. El plan… era mandar a mi hijo para representar a la familia… estaba aterrada de que me miraran y vieran a la mujer que se lo llevó a California. Aunque solo vivimos en California por 18 meses, hace 27 años. Siempre me sentí así. Todo fue porque yo estaba en un ascensor en Tokyo… y este capitán apuesto apareció… en camino a Elizabethtown.

Él estaba comprometido… y yo también… ¡y de alguna manera lo secuestré y lo llevé a Disneylandia!

Pero algo pasó entre nosotros que no era parte del plan. Nos enamoramos.

Déjenme contarles un poco de mi vida sin Mitch. Quise aprender algo sobre el coche de Mitch… el cual trató de comerme. Fui al banco y la cajera me miró extrañamente y cuando volví a mi casa, miré en el espejo y vi que aún llevaba una máscara facial verde que había olvidado quitarme. Llamé al hombre que nos ha asegurado durante 30 años a cuyo hijo Mitch ayudó a ingresar a West Point para decirle que Mitch murió. Tardó dos días en llamarme de vuelta. El coche, el banco, el seguro, el mundo. Digo, a nadie le importaba. No como a nosotros.

Siempre quise aprender a bailar “tap”, y tomé clases de tap. Es verdad. Y quise aprender a cocinar orgánicamente… y lo intenté. Y arreglé el inodoro. Si. Por mi cuenta.

Y quise aprender a reír. ¿Por qué no pude ser más graciosa cuando Mitch estaba vivo? Decidi que toma tiempo ser graciosa, y toma tiempo extraer la felicidad de la vida. Así que decidí ingresar en una academia de comedia. Es verdad. Yo era la más vieja de la clase. (todos ríen) Gracias. Nos pidieron que contáramos una historia. Algo real, algo que pasó de verdad. Yo empecé a hablar de mi marido y del amor que dejó atrás. Unos días después de que Mitch muriera. vi a nuestro vecino Bob… quien era muy amigo de Mitch, y me vio entrando por la puerta, y dijo “siento mucho tu pérdida”. Supe que necesitaba sentir la pérdida y compartirla con alguien. Y quise ayudarlo. Me abrazó y me sostuvo contra su pecho… y su abrazo se hizo más apretado. Por fin, alguien a quien le importaba.

Y entonces… sentí otra cosa.

(Risas)

Una cosa… enorme. ¡Vamos a decirlo, vamos a decirlo! ¡Una erección! Lo sé. ¡Una erección! Eso es lo que pasa, ¡Eso es lo que pasa por tratar de hacer todo por mi cuenta! “Bob la erección”, mi vecino. Ay dios…

Él los quería a todos ustedes.

Te amo. Esto es en tu honor. Tu canción favorita… los sábados por la noche.

(y comienza a sonar “Moon River”, que Susan Sarandon baila en tap)

Elizabethtown (2005), Dir. Cameron Crowe, con Orlando Bloom, Kristen Dunst y Susan Sarandon.

Segunda parte de esta aventura en el Espacio Riesco. La mañana del domingo, cuando un primer artículo ya había sido publicado, estaba leyendo el diario y se me acercó, como en el mejor de mis sueños, una bella promotora. La miré y me dijo “oye, ¿tú eres Cristián Raveau?”. Le dije que si con asombro, pensando que por fin dejaría de ser un fracasado, y ella me respondió muy simpática: “hola.. soy tu prima”. Cosas de la vida. Esta es la columna que acompañó al artículo anterior y con esto se acabó mi cobertura de este tarreo. No se si hubo otros tan grandes después, la verdad, o si volvió a ser como en los comienzos, una actividad de galpones más que nada. En fin. Las cosas de hace 5 años a veces dejan de ser tan importantes.

Originalmente publicado el 9 de diciembre de 2002 en El Mercurio.

Síndrome de Estocolmo.

El síndrome de Estocolmo es cuando los rehenes simpatizan con sus captores, e incluso solidarizan con sus causas. Yo lo estoy sufriendo.

Hace 40 horas no conocía a nadie y hoy, como un recién liberado, recuerdo solo sus nicks y el compartido gusto por las promotoras. » Leer el resto de esta entrada..

El 6, 7 y 8 de diciembre de 2002 se realizó en el Espacio Riesco, lugar de fiestas cool y eventos de nivel top, un tarreo. Para quienes no sepan, es una de las actividades más nerds del mundo, juntarse a jugar en red con mucha gente. Pero a la vez es una de las cosas más entretenidas que puede haber, en serio. Lo digo como tarrero que soy. El hecho es que en esa época yo trabajaba para la Zona y me llamaron de la sección de Internet del cuerpo A del diario para cubrir el evento. Eso significaba estar allá, dormir allá, y cubrir los tres días. Acepté sin lugar a dudas, era buena plata y además era entretenido. Qué mejor. Así que partí y me instalé, despaché un par de veces y dormí pésimo, en el piso. Fue rudo. Pero lo pasé bien. Lo que sigue a continuación es el reportaje que publiqué el domingo, sobre el evento. Hubo uno el sábado, pero no lo tengo. Lo que sí tengo y publicaré mañana, es la columna que salió junto al artículo, y que es algo más personal. Aprovecharé ahí para seguirles contando un poco. Los dejo por ahora con el artículo, que fue… bueno, un poco censurado. Yo quería contar sobre los tipos de la liga del juego Tactical Ops que habían vomitado el baño y eso. Pero no salió. Comprensible, ya que gran parte del artículo son problemas, quejas, y cosas que no sé si era muy políticamente correcto tratar. En fin. No soy periodista, no me pidan ni ética ni tampoco mentir descaradamente.

Originalmente publicado el 9 de diciembre de 2002 en El Mercurio.

Momentos decisivos:
El fin de la aventura de los tarreros.

Tras 40 horas de sangre, sudor y lágrimas virtuales, se cierra el telón del “Tarreo El Mercurio”.

El sábado es el día D. Aquí se juegan ligas, premios, se acaba la fiesta y comienza el trabajo duro para todo el mundo. Es comprensible, entre los once juegos se reparten más de dos millones de pesos, sin contar los premios de los auspiciadores.
A eso de las doce ya está todo el mundo de pie, aunque nunca faltan ni los madrugadores ni quienes tienen que ser despertados a patadas por los miembros del clan.
Cuando todo está listo, salen a relucir unos problemas con el reflejo blanco de las carpas en las pantallas de los computadores, así que hay que arreglárselas como sea. Según Obi-Wan, webmaster de tarreo, la solución es simple: “Jueguen de noche, duerman de día, y déjense de alegar”. » Leer el resto de esta entrada..

Que calor dios mío, que verano más atroz. Nada que hacer, nada donde escapar, ni a la sombra se puede. Saludos y sigan pasándolo bien. Yo por mi parte, trabajando. Qué mejor prueba de que la juventud se ha ido por el desague.

Originalmente publicado el 3 de agosto de 2005 en TabanoTv

Se acaba “el proceso” de las vacaciones de invierno, de tener 25 años, de darse vueltas en las mismas cosas una y otra vez. ¿He sacado algo en claro o simplemente fue un paseo Kafkiano por recuerdos y situaciones?

En realidad no es ninguna sorpresa: me gusta estar solo. Detesto los compromisos, y solo puedo saber ciánto los odio cuando detecto algo cerca que se parece a uno. Ejemplo: estás ocupado en algo y te llaman por teléfono. Dices que no puedes. Luego recibes un mensaje de texto, luego un MP por foro y luego un mail. Suena todo lo frío que quieran, pero es un mecanismo de autodefensa archiconocido por todos. Para no tener que llamar cuando no quieras, para hacer las cosas a tu manera.

¿Les parece basura? Puede ser. Pero en la columna anterior ya estaba casi decicido: pasar a formar parte del club. Ser, como dice la canción de Calamaro, “Socio de la soledad”. O del club de los corazones solitarios, o como quieran llamarlo. El problema es que este descubrimiento, a mitad de año, pone en problema mi propósito de año nuevo, la empatía. » Leer el resto de esta entrada..

Cuando era chico y quería que me doliera la cabeza, o muchas veces por gusto, para sentirme medio raro, pensaba -y creo que lo dije alguna vez en estas páginas- en cosas desproporcionadas. Un auto pequeño andando en una carretera enorme, un tipo gigante caminando por una calle. Y hasta el día de hoy funciona, me desagrada de solo pensar en eso mientras escribo. Debe ser cosa de proporciones, un mecanismo genético de defensa (¿mucho X-Men?) ante la posibilidad de dejar de ver las cosas en su correcta perspectiva, en la medida justa, y perder algún día el juicio. Quién sabe. Es raro porque de alguna forma me define, soy un tipo más o menos predecible, a quien le gusta la estabilidad en muchas cosas.

Cuando las cosas se salen de perspectiva entran un montón de temas sobre los cuales no podemos tener certeza: la fe, Dios, extraterrestres, y por supuesto nuestro lugar en el universo. Y un tema que en especial para mí es sumamente intrigante: la necesidad de morir. » Leer el resto de esta entrada..

“Joven de apellido Raveau busca chica de apellido Tril para formar pareja estable y juntos ver estrellas verdes“.

Aviso que algún día publicaré en los diarios.

avatar

    También en: Flickr Delicious

      • La Momia Roja en papel.

        MomiaRoja Ya está Kioscos de Santiago Centro, Ñuñoa y Providencia, el segundo número de la revista de comic nacional La Momia Roja, colectivo que lleva un buen tiempo en su página web pero que recién ahora se pegó el salto a la pantalla grande. Es humor bastante ácido y fuerte, por lo que no es una recomendación para estómagos sensibles. Que yo me ría con las láminas del álbum "Bacuritas" no significa que a todo el mundo le tenga que parecer gracioso el tema de los sacerdotes pedófilos.   Si quieren conseguirla en kioscos tienen que literalmente correr, yo no la encontré en ningún lado y por suerte me topé con Christiano, quien me vendió un ejemplar y me explicó que la revista no dura mucho en los calles. Una de dos: la compran mucho o las juntas de vecinos piden que sea retirada ya que afecta la moral y las buenas costumbres. No como Maxim o H.

        Si no alcanzan, prueben en la tienda Shazam Comics. La revista sale sólo $500.

      • 6to Festival de Instalación de Software Libre.

        Afiche2010Hace algunos años decidí poner linux en mi computador y aunque me costó un poco aprender, con el tiempo ha sido sumamente provechoso. Todo partió en el FLISOL, el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre, que se realiza hace cinco años en más de 200 ciudades de 18 países del continente. Este año, debido al terremoto, el evento se aplazó para el sábado 29 de Mayo. Hay una campaña solidaria para reponer computadores en las zonas afectadas, ya que incluso el Zafrada sabe que los computadores viejos corren como nuevos con linux. Como siempre va a haber talleres, charlas y actividades varias, pueden inscribirse gratuitamente en la página oficial o seguir al festival en twitter (@flisolchile). Y recuerden que no es obligación cambiarse de sistema operativo, pueden conocer alternativas gratuitas a programas que ya usan o simplemente hacer preguntas a los amables instaladores que en este día especial soportan a todos los n00bs con la mejor sonrisa en la cara.