Las columnas siempre fueron mi segunda parte favorita en la Zona de Contacto; la primera, por supuesto, los cuentos. Pero en las columnas era donde más me gustaba hablar de lo que después llamé “mi vida en general”, o sea puedes ‘efectivamente’ hablar de tu vida, (o no, si no quieres) pero siempre sacando algún tipo de lección, o generalizando las cosas. Era la excusa perfecta para escribir de uno pero sin que pareciera un diario de vida, cosa que el editor, Hernán “Chato” Díaz solía decir, que la revista no era para mandar recados personales.
Esta columna está en el lote de papeles que encontré el otro día, y leyéndola… a ver, no me asombré en realidad de tantas “metas fracasadas” ni de “promesas rotas”, sino de la cantidad de certeza infundada que tenía sobre las cosas. En especial sobre lo que haría a continuación de mis estudios. Pero nada que hacer, uno pocas veces “dispone”, por lo que no queda más que proponer, a diestra y siniestra. Y a veces en público.
Tres punto cero
Originalmente publicado en Zona de Contacto # 632, sección “Primera Persona Singular”. Viernes 27 de Junio de 2003
Es mi nueva versión. La 3.0. Soy un nuevo yo desde el sábado pasado y la idea de esta columna es que sea una columna-reality que demuestre que cambié. Podrían verme: me corté el pelo después de tres años, tomo menos y prometí ser otra persona, olvidarme de aquella chica, conseguir novia y estudiar más. En fin, ser un mejor yo. Y veremos si lo conseguiré. Voy a escribir esta columna a medida que tenga ganas. Ahora son un cuarto para las nueve del viernes y no tengo panoramas, pero siempre sale algo.
Ahora son las tres de la tarde del sábado y fracasé en todo lo que me propuse ayer. (No, es mentira, todavía es viernes, pero apuesto a que eso es lo que querían leer. Que fracasé. Veremos.) » Leer el resto de esta entrada..






