Ayer estaba viendo una película cuando sonó mi teléfono, era Macarena quién me avisó que tenia un par de entradas para el concierto que daba Placebo en la noche. Ok, lo acepto, no sé quién es Placebo. Siempre he sido de los que leen en la micro en vez de escuchar radio, así que le avisé a Jaime y aunque tampoco los cachaba partimos a San Carlos de Apoquindo, también iba a estar Dix así que iba a ser un buen grupo para un concierto que fue de lo más raro; nunca en mi vida me había dado lo mismo quién tocaba, o qué tocaba.
El asunto es que ibamos en la línea 4 del metro y no sabíamos dónde tomar la micro… la solución fue simple. “Sigamos a los emos”. Hay mucha gente que no sabe lo que es un “emo”, yo mismo hace unos meses era un desconocedor de esta nueva moda urbana… a ver… un emo es un weón medio gótico, usualmente pendejo, heterocurioso -pa no decir gay- que gasta la mesada en rimel, gel, y koleston para teñirse el pelo negro. Son “Emos” porque son “Emocionales”, la música que les gusta son puras webadas emos, para adolescentes emos, y por alguna razón son proclives al suicidio. Quizás porque sufren mucho. Aunque “sufrir”, claro, es un término un poco exagerado: nunca han pasado hambre, frío, lo más cercano a un hospital que han estado es un parche curita, pero igual, sufren. En fin. Nos subimos a una micro llena de emos y partimos a San Carlos de Apoquindo, una micro alimentadora pasada a alcohol, ese que te has tomado un rato antes y que tu cuerpo está empezando a incorporar, y al mismo tiempo, expulsar. » Leer el resto de esta entrada..





