Martes. Ando publicando harto estos días, el jueves viajo a Curanipe así que no lo haré esos días, aunque podría, es bastante fácil hacerlo con esta maravilla llamada wordpress. En fin. Otra columna de la desaparecida Zona de Contacto, una sobre… nada en especial, sobre encontrarse con el mundo, cosa que para mucha gente es muy normal, no sé, quizás sea yo, siempre ando pensando las cosas más de la cuenta, dando vueltas cosas simples que no requieren que pienses. No me pregunten por qué. Eran los buenos años de la Universidad de Chile.
Siempre recuerdo con cariño las cosas que no quise en su momento. Como todos, no más.
Buenos días, mundo cruel.
Originalmente publicado en Zona de Contacto de El Mercurio, fecha y número desconocidas.
Dicen que la mejor forma de sentirse bien es desquitándose con los demás. Es algo que he escuchado varias veces en la calle y, a pesar de que no lo justifico, lo entiendo bastante bien. No hay nada como un buen reclamo de vez en cuando; y luego el alma se siente aliviada.
¿Quién podría negarlo?
Pues bien, hace un par de viernes atrás tuve una experiencia que tal vez alguno de esos sicólogos que escriben best sellers llegue a explicar más profundamente.
Eran las 10am cuando llegué a una bencinera a sacar plata de un cajero automático por primera vez. La primera vez todas las cosas son complicadas. Por eso no me extrañé cuando después de cuatro intentos el simpático cajero no me aceptaba el giro. El asunto habría terminado ahí si es que yo no hubiera necesitado cuatro lucas para fotocopias, así que decidí ir al banco para intentarlo de nuevo. Al probar por segunda vez la tarjeta fue retenida con bombos y platillos, como cuando una máquina de videojuegos te dice “Game Over”. » Leer el resto de esta entrada..



