Archivo para el mes de Mayo 2007
Hoy iba en la bici por Diagonal Oriente y un cartel me llamó la atención, lleva por título “¡Viva el alcalde de Ñuñoa!”, quien es, como sabrán -ya que no lo dice el cartel- Pedro Sabat. Bueno… me gustaría que lo leyeran, no lleva firma pero está pegado por muchas partes y quizás se toparán con él si caminan por las calles de la comuna. Es el primer adelanto de las municipales que se vienen y refleja de algún modo el sentir de cierta parte de la comuna. Va a estar reñida esta elección. Acá se los dejo…
¿Y ustedes, qué opinan?
¡¡Viva nuestro Alcalde de Ñuñoa!
Hoy en día, en donde la vida se torna compleja, con ajetreo, con polución, con ruido, tenemos la suerte de tener un gran alcalde, por ello siempre es bueno agradecer:
-Gracias querido Alcalde por realizar tanta actividad con el adulto mayor. Gracias por ayudar a la naturaleza a través del reciclaje. Gracias por sacar a los delincuentes de la comuna.
-Gracias por cambiar el plano regulador y permitir que se construyera en altura solo en Irarrázaval.
-Gracias, por permitir, previamente, entregar todos los permisos de edificación a la mayoría de las casas antiguas del sector residencial, y de ese modo botar todas esas feas construcciones que existían en en calles como Dublé Almeyda, Ricardo Lyon, Gerona, Enrique Richard, Holanda, Sucre, Manuel Montt, Jorge Washington y tantos otros feos lugares.
-Gracias por lograr que se fueran (o que se vayan) gran parte de los antiguos vecinoss, que siempre andaban reclamando por todo, por el ruido, por las construcciones, porque les quitaban el sol, por los autos, por las mafias de cuidadores de autos, incluso por los robos.
-Gracias por realizar encuestas a los nuevos vecinos, que ahora son parte de la comuna.. bueno y también votos, porque no decirlo, y si alguien desconfía de la honestidad de la honestidad de nuestro alcalde… él lo agarrará a combos y se solucionará el problema.
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No uso mucho el Transantiago, mi fiel bicicleta permite que llegue a casi todos lados, pero cuando he tenido que usarlo siempre me ha tocado ver el espectáculo de los “evasores”, por estos días uno de los problemas más fuertes que enfrenta el transporte capitalino. Según cifras, se calculaba que el porcentaje de evasión iba a ser del 5%, pero es más del 50% en la realidad. O sea que uno termina pagando por todos los idiotas que se suben por las puertas traseras. Y en realidad la gente está en su derecho de decir: “no voy a pagar mientras no arreglen esto”, pero en realidad es una actitud muy de mierda. También, cuando el gobierno planteaba el Transantiago como “un cambio en la mentalidad de la gente”, ¿en qué mierda estaban pensando? Porque cuando se suben 8 obreros seguidos por detrás, uno no puede hacer nada, pero hoy por ejemplo, a las 9 de la mañana, en Plaza Ñuñoa, se subió por la puerta del medio un tipo con bastante plata, buena chaqueta, sombrero café de cuero, y cara de raja llegó y ocupó un asiento, siendo que una vieja que estaba ahí mismo iba de pié. La reacción de la gente fue hablar, entre desconocidos, por la situación, “que no puede ser”, la misma vieja se puso a hablar con un tipo, y el “Indiana Jones” de sombrero, un tipo rechoncho y barbón, se fue sentado de lo más bien. Sonó su celular, y se puso a conversar. Tuve ganas de tomarle una foto, o de “entrevistarlo”, preguntarle por qué mierda no podía pagar y me estaba haciendo a mí pagar su tarifa… no lo hice. Debí haberlo hecho. Un par de cuadras después se subió otro weón, con más pinta de obrero, y tampoco pagó. Cuando me bajé a tomar el metro, me prometí la próxima vez que vea un espectáculo así, intervenir. Preguntar, o pedirle derechamente que se baje. Es solo una cuestión de actitud, si yo pago, no quiero que el resto de la gente, por una razón tan idiota como decir que el sistema de Transporte es malo, se niegue a querer mejorarlo. Es facil echar puteadas y tirarle mierda al gobierno, y luego seguir saboteando el sistema siendo un puto evasor. Pero a la vez no es mucho más complicado apoyar un poco el sistema y pagar la tarifa… algo mínimo.
Así que, maldito “Indiana Jones de la Plaza Ñuñoa”, eres un puto evasor de mierda y ojalá te atropelle un bus del Transantiago. Yo por mi parte, desde hoy me niego a ser un complice silencioso de gente con bastante más plata que yo y que se niega a pagar su tarifa.
Hace tiempo alguien me decía que a la ciclovía de Pocuro la llaman “El tontódromo”, porque tienes que disminuír la velocidad en cada esquina, ante un enorme bloque de cemento. Es comprensible porque dentro de todo es una vía recreacional, no una ciclovía, como tal. Yo soy ciclista así que sé lo desagradable que es compartir una vereda con peatones zigzageantes, o con micreros alienados, uno anda al medio de todo, ningún lugar le pertenece, por eso siempre es agradable tener una vía exclusiva para bicis…. pero para qué estamos con cosas. Pronto se inaugurarán las nuevas ciclovías y el Alcalde Sabat va a decir que es un gran aporte, porque se unen con las ciclovías de Avenida Grecia…. pero a mi no me gustan, para nada. Veamos por qué.
De partida detesto que siempre los pedazos que sobran de la calle o la acera sean destinados a las ciclovías. Ejemplos de ciclovías buenas hay pocos, Santa Isabel, o Isabel la Católica, donde uno comparte las pistas de los autos, pero de manera exclusiva. Aunque el ejemplo de Santa Isabel no es tan bueno, porque nos entregan la pista “que sobra”, y cuando la calle se angosta un poco, listo, se acaba la ciclovía. De la nada. Ejemplos de Ciclovías malas en Santiago hay por montones, la de la Alameda es de lo peor, es claramente una verguenza. » Leer el resto de esta entrada..

Ayer me quedé en casa con Jorge viendo películas viejas, y entre ellas estaba The Apartment de Billy Wilder, con Jack Lemmon y Shirley MacLeine (en ese orden, en la foto). Ella hacía el papel de Fran Kubelik, una ascensorista que mantenía una affaire con el jefe, quien siempre le prometía que iba a divorciarse, pero jamás pasaba nada. Ella entonces se entera de que él ha mantenido aventuras con varias secretarias y más, y entre lágrimas se manda una gran frase:
FRAN
Las mujeres que salen con hombres casados no deberían usar maquillaje.
Qué grande, ¿No?
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