En el Festival de Valdivia dieron “La última hora”, el documental de DiCaprio sobre cómo y cuán pronto nos vamos a extinguir. Y ahí decían que los actos individuales son muy importantes. Personalmente no me creo que sea tan así, pero uno puede ayudar un poco sin tener que hacer grandos actos ni cambiar todo el techo a energía solar. Ahora, mi ideal sería llegar algún día a aportar mucho más, pero por el momento, se hace lo que se puede. Pequeñas cosas que te convierten en un “ambientalista”, con las que ahorras dinero y sigues siendo un tipo normal. Esta es mi lista de cosas con las que puedes partir:
Bicicleta: la lógica de “la semana para el auto y el fin de semana para la bici”, es una de las cosas que hay que cambiar. Si haces trayectos cortos, puedes ahorrar dinero, tiempo, y hacer ejercicio andando en bici. Una revisión completa te cuesta 20 mil pesos, no hay por donde perderse. Cuando la adoptas como medio de transporte, puedes acostumbrarte a hacer trayectos más largos, como yo. ¿No tienes? Puedes conseguir una barata en un supermercado, para empezar.
Comistrajos: ¿Has visto cuánta basura produces? Mira los envases de papas fritas, nunca olvidaré cuando fileteando un salmón me encontré con una tira de plástico, clásica de evercrisp, en el estómago del pez. Come mejor y más sano, yo a veces cuando camino tengo ganas de comer, y elijo fruta: las manzanas verdes son lo mejor. Y si quiero beber algo, prefiero que sea en envase de vidrio. Puedes reducir considerablemente la cantidad de mierda que le echas al mundo sólo tomándote la pequeña molestia de elegir qué producto compras basado en la cantidad de envase que trae.
Electricidad: la lógica del “Stand by” de tus artefactos, que los mantiene prendidos, genera un gasto de electricidad extra que no vale la pena tener. La tele, el equipo de música, el cargador del celular, no tienen por qué vivir enchufados. Este punto me costó mucho asumirlo, debo decir. Pero voy progresando, ahora realmente apago los equipos antes de salir. Ahorras plata y energía.
Agua: un consejo medio de mierda, pero muy útil. Al ducharte, regula la cantidad de agua sólo con el agua caliente. Yo era de los que abren el agua fria y le echan y echan agua a la ducha. Es como echarle más coca cola a la piscola, se siente menos fuerte pero es la misma cantidad de alcohol con más gasto de bebida. ¿Se habrá entendido eso? En fin.
Transporte: usa el criterio. Pueden decir “para tí es facil, no manejas” pero no es tan así. Un amigo mío me sorprendió una vez cuando le pregunté si iba todos los días al trabajo en moto, y me dijo que no, que se iba muchos días en transporte público. ¿La razón? “soy un tipo criterioso” me dijo. Tengo amigos por otro lado que van a dos cuadras en auto, y que claro, a la hora de caminar se cansan excesivamente rápido.
Reciclaje: este punto suena como a imposible, pero es una tontera. Quizás trabajas en una oficina. Bueno, no tienes que imprimir todo, esa manía me parece detestable. Usa las hojas por el otro lado y cuando ya estén gastadas, simplemente echalas en una caja más grande y déjalas afuera, nadie te pide que las lleves a la planta de reciclado ni nada. Mis viejos lavan los envases de leche y los entregan al reciclaje, a mi eso me cuesta un poco, pero me parece notable. Otro punto son las fotocopias. Quizás seas estudiante, yo también lo he sido y seamos francos, uno se siente más seguro al sacar todas las fotocopias, que después jamás lees, vives fotocopiando papeles y libros. Eso es pésimo en muchos sentidos de la palabra; lee libros usados, consigue fotocopias, no saques de más si no las vas a leer. Cosas tan simples como estas son las que hacen la diferencia entre tener conciencia ambiental y no. Y al final, en la mayoría de ellas, ahorras, haces ejercicio y vives mejor. No creo que haya donde perderse.