Y ya estoy otra vez en Santiago, ayer después de la ceremonia de Clausura, mientras comíamos con Isabel en el McDonalds, me dije “Basta”, necesito volver al estrés capitalino. Y ya de vuelta acá, es hora de evaluar un poco lo que fue esta décimocuarta versión del festival. De partida, entiendo que hay dos festivales, uno para quienes van a fiestas, foros, quieren toparse con gente, y otro para quienes quieren ver películas. Yo soy el espectador, yo soy el segundo tipo. Nadie me habrá visto en discotecas o bares, no me interesa saludar a nadie que no conozca, en fin, fui a ver películas y es de eso de lo que puedo opinar. Porque supongo que la organización tendrá sus propios análisis. El mío no es bueno. Para nada. Antes de salir ya sabía que la oferta de películas no era muy abundante, a diferencia de otros años había ventanas de tiempo en las que nada me llamaba la atención. Pero igual, uno va por todas. Y por eso resultaba impresentable el caso de “Ficción”, por ejemplo, en catalán sólo con subtítulos en inglés, un desfase de audio tremendo y una gran franja que decía “Prohibido su uso comercial”. Si la bajo de internet la veo en mejor calidad. O el caso de “Yumarta” donde el sonido fue terrible durante toda la proyección. Cosas así, que las credenciales estuvieran listas al tercer día, que la sala de prensa se quedara sin internet por dos días seguidos, y no era tanto eso, sino que nadie hacía nada por arreglarlo. Era como “oye, ¿no hay internet?”. “No, pero ya viene en camino” y 30 minutos más tarde te enterabas que todavía no se comunicaban con los técnicos. Cosas así, de hecho un tipo cualquiera, que proyectaba películas, terminó arreglando la conexión, por la buena onda.
Como que este año… no parecía festival. » Leer el resto de esta entrada..






