Archivo para el mes de enero 2008

Iba saliendo del cine el otro día cuando en la esquina de Echeñique con Vespucio estaba la fauna urbana que más detesto. No crean que son pokemones, ni emos ni góticos, para nada. Todos ellos son un pan de dios al lado de lo que llamo un R.B.O, un “Rasta Buena Onda“, un clásico de clásicos, el típico weón “lindo” con rastas, tocando tambor, y con dos minas exquisitas al lado. Puta que los odio. Cuando era chico e iba a fiestas, este era el clásico weón que llegaba tres horas más tarde, pasado a marihuana y se llevaba en dos minutos a la mina que te había costado toda la noche engrupir. Una mierda. Y es que algo tienen los RBO que son sumamente atractivos para las chicas rubias lindas y poco inteligentes, y es que cuando tienes 17 años tienen algo de lo que tu careces y jamás podrás tener: ONDA. Claro, mientras para ti la noticia era la salida de Windows ’98, ellos venían de vuelta con la nueva pipa para fumar y el nuevo disco de algún raro cantante jamaiquino. No son rastafaris, no tienen nada de jamaiquinos, detestan el reggae, lo escuchan solo en público pero en privado ponen a Nirvana. Son niños bien cuyos padres les permiten hacerse rastas. Y con eso arrasan. Es el cĺásico imbécil que no te conoce y el primer día de universidad se te acerca con su sonrisa de mil dientes y ojos entrecerrados para decirte “¿tenis un cigarrito compadre?” Su sonrisa provoca estragos entre las chicas, a quienes no les interesa que su pelo huela a mierda. Ellas caen como moscas. Viven barseando, son parásitos de todo, desde cigarros hasta la materia de clases, y lo que realmente me carga, son esos tambores de mierda. Es esa actitud de que no te importa que esté a todo volumen, puedes pasar horas y horas tocándolo.

Hace unos días conversaba de esto con una mina, que hablaba y hablaba de muchos temas sin poder profundizar en ninguno. Era una especie de Wikipedia pero sólo con títulos, podía enunciar libros, culturas prehispánicas, de todo, pero solo títulos, nada en profundidad. Yo le decía que alguien en marihuana es para mí exactamente igual a un adicto al ravotril, ok, será uno natural y el otro químico, pero el efecto es similar, un dopaje constante todo el día, un escapar de todo lo que hay. Un humanista, ávido de lecturas y de conocimiento, no puede más que detestar a su contraparte, un tipo cuyo único interés son la paz, el amor, y la hierba, pero que para llegar a ellas, solo puede fumar y tocar el tambor. Un clásico del verano, por estos días se ven muchos por las calles. Muy probablemente se multipliquen por el verano.

Igual no encontré una foto tan decidora… los R.B.O no usan muchos gadgets parece.

Activemos un poco la máquina del tiempo. En 1993 la televisión colombiana sacó una excelente serie sobre un grupo de niños que liderados por el “Gato” Aguirre, un jugador que tras sufrir una lesión queda fuera de las canchas, forman un equipo de fútbol de barrio: “Los Gatos”. La daba TVN cuando yo era chico y era obligación amarrarse a las 6 de la tarde a la tele a escuchar a aquellos chicos tratarse de “usted” (también decían siempre “¡Oiga gato!”) y ver qué pasaba en este pequeño universo de jugadores, rivales, y también de los líos amorosos de los protagonistas.

El principal era el de Lucía (la mamá de Pablo, a la izquierda) con el Gato Aguirre, triángulo que habría sido fácil de resolver sino fuera por un pequeño detalle que tenía la serie, detalle por el que la recordé hace unos días, y que tiene que ver con el todo el tema de los secuetros de las FARC en Colombia. El papá de Pablo había sido secuestrado por la guerrilla, lo que producía una situación bien especial desde el punto de vista de un guionista: no se sabía si el papá estaba vivo o muerto, Lucía tenía que serle fiel a un fantasma del que no tenían noticias sino muy de vez en cuando, y eso impedía que pudiera empezar cualquier otra relación. No era viuda, no era soltera, no era casada, era la mujer de un secuestrado esperando su regreso. Era una pausa eterna, la realidad del secuestro todos los días, Lucía conversaba con su amiga y sufría al entender que se estaba enamorando del Gato mientras su marido estaba en algún lugar de la selva, retenido contra su voluntad. Con el tiempo, la presencia y el recuerdo del marido de Lucía se fue disipando y ella de hecho empezó a andar con el Gato, por supuesto sintiéndose muy culpable. En uno de los capítulos finales, Lucía se entera, leyendo un papel en un cuartel policial, de que su marido ha muerto. Y respira aliviada. Sino, quizás habríamos tenido una nueva temporada. Pero claro, ya Pablo estaba grande y empezaba a jugar fútbol en las ligas profesionales. En lo personal me parece genial usar el tema del secuestro de esa manera, pero según entiendo, no fue la única serie colombiana que lo hizo, sino que es algo que integran a sus historias normalmente.

El video de la intro, después del salto.

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Capitan Pene

Claro, y es que el capitán es miembro de las fuerzas armadas. Este es un juego para niños que dice ARMY por todos lados en el Mall Florida Center. Lo más entretenido es que con el motor se mueve demasiado y pareciera de verdad un militar pedófilo demasiado excitado. Cosas que se ven por ahí.

La ultima funcion

Ayer pasé por acá y me quería morir. Tantass películas que vi en este cine, tantos buenos y malos recuerdos. Cuando era muy chico fuimos con Bati y Juan a ver “Apolo 13″, ellos estaban tan aburridos que lanzaban dulces a la pantalla, yo estaba fascinado igual por la película. Vi “The X Files”, recuerdo que fuimos también a ver Jurassic Park con mi viejo y mis hermanos, después cuando éramos más grandes fuimos con los amigos a ver Godzilla y nos quedamos dormidos. Cuanta película ví, Eraser, Lolita, algunas comedias románticas, me gustaba mucho este lugar. Creo que lo último que vi fue “The Holiday”. Un montón de recuerdos a la venta por doscientos noventa millones de pesos.

Puente el Manzano

Estuvo tranquilo mi año nuevo. Hace un par de días le decía a Isabel que me gustaría pasar el año nuevo donde no se notara que es año nuevo, al mundo, al universo, le da lo mismo este cambio de fecha. Y quería sentirme así. Así que agarramos la camioneta que tenemos por estos días, compramos una cooler chica, le pusimos quesos, jugos, bebidas, pickles, y partimos rumbo al cajón del Maipo. Pasamos por el puente del Manzano y conocí ahí la guitarra que recuerda el accidente de Juan. Llegamos al Ingenio cuando ya era de noche, tipo 10. Estaba muy oscuro y salvo un poco de música, estábamos solos. Pusimos un chal y sacamos las cosas. Así, mirando las estrellas, comiendo y conversando de mil cosas, se nos fue la noche. De pronto escuchamos el clásico ruido de champán seguido por varios gritos. Unos segundos más tarde, los volvimos a escuchar. Cosas del desfase entre canales de televisión. La cosa es que hasta ese momento, olvidamos por completo que era año nuevo. Nos dimos un abrazo en medio de la nada y esperamos que fueran la 1AM para bajar. De vuelta pensaba en que ojalá resulten las cosas de la beca para no estar acá el próximo año nuevo. Sería bastante bueno. Y recordé que el año pasado, estaba solo en mi casa a las 12. El antepasado, lo pasé recorriendo las calles de Ñuñoa con mis amigos y terminé tomando en una plaza. Ah, se me había olvidado contarles que este blog por estos días cumplió dos años. Una mezcla de felicidad y orgullo. En fin. Tipo 3 de la mañana llegamos donde Claudia a ver a los amigos, cuando llegamos estaban sentados en una mesa tomando. Más rato llegó más gente y se armó la fiesta. Tarde pero empezó. Nosotros nos fuimos antes. Hoy hay reunión para seguir con la película. Este fue un pequeño descanso en medio de todo este ajetreo. Pero bien, muy bien.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.