DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de índole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.
En la foto, un intento con el autodisparador que terminó con una bicicleta en el piso.
Día 6.
Petrohué – Cascadas, 7 horas arriba de la bici.
Al final, no pudimos cruzar a Chilcón, los estafadores de mierda cobraban $50.000 pesos por cruzar. Igual era lejos pero nunca para tanto. La única opción era esperar un transporte que viniera de Chilcón o llamar a alguien conocido allá.
En la noche, la lluvia seguía siendo complicada. Los vientos no resistían del todo, y la suma de viento, lluvia e incomodidad fue terrible. No poder ducharse, lavarse los dientes, nada. Yo sentí hambre en un momento pero se me pasó rápido con la compañía de Asimov mientras Isabel dormía. Así, revisaba la carpa cada cierto tiempo, hasta que no pude más de sueño y caí dormido esperando que el día siguiente estuviera lindo. A las 12 de la noche estaba puesta la alarma para chequear de vez en cuando el estado de la carpa, Isabel se despertó, me dio un beso, y dijo “feliz día de los enamorados”. Era 14 de febrero. Luego se dio media vuelta y volvió a dormir.
En mis sueños, amaneció radiante, yo salí y corrí por la arena, gritaba “¡Isabel, ven!”, hasta que desperté. Todavía llovía, los vientos no habían aguantado bien, algunas gotas de lluvia mojaban nuestro techo. Eso era muy malo. Volví a dormir, creo que eran las 8 cuando desperté por primera vez. A las 9 despertó Isabel, aunque había un poco de lluvia el plan era desmontar y salir. Era la única opción real. No soportaríamos otra noche bajo el clima de Petrohué. De a poco fuimos haciendo el lento ritual de desarmar todo, guardar los sacos, las colchonetas, armar las alforjas, ponerlas es un proceso lento, de unas dos horas. Este día tardó más, pues las bicis estaban en el bosque, algo más secas que nosotros. No habíamos cenado ni tomado desayuno, las barras de cereal fueron nuestra compañía.
9:30. Hora de comer. Ya vuelvo.
A la salida de Petrohué compramos pan amasado, Coca Cola y chocolates, los hippies de al lado estaban terminando de secar una manta y se iban, o sea se iban a ir el día del pico, Isabel me dio mi regalo del día de San Valentín: un turrón de maní dos en uno. El mejor regalo que me han hecho en mi vida tras no comer nada desde el día anterior. Fue lo mejor. Partimos lentamente por el camino de tierra, que esta vez fue más fácil. ¿La lección? “Por el camino de tierra siempre es más fácil la segunda vez”.
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