Hace unos tres años más o menos, después de haber tomado unas cervezas en otro lugar, fui a una fiesta en San Isidro 672. Había harta gente y debido quizás al copete, o a la buena onda en el lugar, no dejé la bici amarrada, sino apoyada en una pared. Fue la primera vez que me robaron una bicicleta, era una porquería pero fue una lata de todas maneras. Se imaginarán mi sorpresa al llegar el sábado tipo una de la tarde a la misma dirección en San Isidro y ver que funciona ahí un taller comunitario donde bajo la filosofía hagalo usted mismo, te enseñan a reparar la bici. El Taller Voltaire. Hace tiempo que buscaba aprender -estoy harto de que cada local donde la mando a reparar insista en que el local anterior la dejó mal- y fue una grata experiencia. Es un taller muy bien equipado donde la gente de la agrupación “Arriba ‘e la chancha” (y sus blogs derivados) te pueden enseñar de mecánica y reparación. Nada como aprender haciendo. Con Ricardo arreglamos los frenos de la bici y aprendí a limpiar la cadena, cosa que haré el próximo fin de semana. Es bueno hacer las cosas, yo tengo un libro de bicicletas lleno de fotos pero mi maldita imaginación espacial me juega en contra.
Al menos este sábado, no fue mucha gente, desconozco la razón. El taller es una muy buena idea que según me decían tiene como filosofía que luego enseñes a tus amigos o a la gente en tu barrio. Así que si quieren estar al tanto de las actividades del taller sigan este enlace y asistan, pueden pasar una tarde agradable aprendiendo a ser útiles.














