Hoy en la mañana iba pedaleando cuando noté que la mujer adelante mío parecía tener… un niño en el asiento de atrás de la bicicleta. Pero algo raro había. Entonces saqué la cámara y tomé unas fotos.
El “hijo” era un amasijo de ropa con casco puesto. Pensé que era una idea realmente ingeniosa, es decir, los autos que entran a Antonio Varas sólo miran hacia el sur (por el sentido de la calle) y a veces meten la parte delantera del auto, obligando a los ciclistas a pasar a la calle. Probablemente una silla para niños con un niño arriba, sea una buena idea para lograr que, en alguna mirada de reojo, los automovilistas respeten un poco a los ciclistas.
Seguí a la anónima ciclista varias calles y en un semáforo le pregunté si acaso tenía esa ropa puesta así para que pareciera un cabro chico. Me dijo, con cara de sorpresa, que no, que acababa de dejar a su hijo en el jardín infantil y por eso esas cosas estaban ahí.
Ok, fue mi imaginación y el instinto de periodista que me jugó una mala pasada, igual mejor quedar como idiota y salir de la curiosidad que quedar metido todo el día. A lo que voy, es que sigue siendo una buena táctica para lograr mayor respeto y evitar choques con los automovilistas: ropa con casco, o incluso un muñeco de plástico puede servir.
Es el equivalente ciclista a la señal de Baby on board.










