Con la derrota por 3 goles a 0 ante Brasil, se acabó el mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 para Chile.
Algo que me pareció curioso estos días, es la forma en que uno guarda recuerdos sobre las diferentes copas del mundo. Da para pensar. ¿En qué estaré en cuatro años más? ¿Qué habré hecho de mi vida? Es más o menos lo mismo que hacemos con los cumpleaños, pero a veces 365 es un tiempo muy breve para autoexaminarse, los mundiales de fútbol por otro lado mueven a mucha gente más y es prácticamente imposible escapar de la onda cabeza-de-pelota.
En mi caso personal, no entiendo por por qué recuerdo tanto Italia ’90 y Francia ’98, un poco de Corea-Japón y practicamente nada de Alemania 2006. Hace unos días pregunté a gente mucho más futbolera que yo en qué país había sido el último mundial de fútbol y demoraron un buen rato en dar una respuesta.
Es el tiempo, esta fabulosa incógnita. En palabras de Kawabata:
El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos sectores y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos; pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo.
Yasunari Kawabata, en Lo bello y lo triste, editorial Emecé, 2006.




