Hace tiempo mi viejo me pidió ayuda, quería saber cuánta radiación electromagnética emitía este enorme aparato de Chilectra frente a su casa. Había mandado dos reclamos y desde Chilectra le habían mandado dos correos automáticos con un código que no servía para nada. Llevaba varios meses intentando y quería mandar una carta al Mercurio para agilizar las cosas. Yo conseguí el nombre y el correo de la editora de la sección Línea Directa y tres días después a Chilectra le empezó a interesar el caso. Llamaron para “ir a medir”. Al parecer no tienen esa información archivada en ningún lado.
No digo nada nuevo, uno es invisible ante las empresas, a veces las redes sociales agilizan bastante eso, el hacer una queja pública a una empresa por un servicio o producto que no estuvo a la altura sirve mucho más que llamar a un call center o mandar un mail, responden mucho más pronto, aunque por lo general intentan manejar todo el resto por privado.
Por supuesto que depende de cuán visible eres, pero una queja grande tras un @ en Twitter se nota bastante más que un llamado a una centralita donde nadie se hace responsable. Nuevas maneras de hacer relaciones públicas.






