Avidez de información personal.
Hace tiempo estaba viendo “Show de Goles” cuando una de las modelos mencionó que votaran por ella en el sitio de Axe para ser modelo Playboy. Pues bien, para inscribirte en ese sitio tienes que dar tus datos, lo que estaría bien si fuera sólo nombre y mail, pero curiosamente muchas páginas de promociones chilenas te piden más que eso, Rut, dirección y teléfono. Y siempre diciendo que la inscripción es gratis. Pues bien, el tema a mí ya me tiene algo cansado, no hay nada más caro por estos días que la información personal, y las formas en que intentan sacartela es exagerada. Hace una semanas, ibamos en auto con Isabel y se nos acercó una chica.
-Hola, ¿conocen el condominio blablá?
-No -respondimos.
-¿Cual es tu nombre?
-Isabel.
-¿Celular o casa?
¿Pueden creerlo? Así de simple, así de sencillo. Pidiendo el teléfono de inmediato. Días después nos invitaron a una obra de teatro, “Minimal Hamlet”, que representaban estudiantes de la Uniacc, “vayan” nos dijeron, “es gratis”. Al llegar había un par de minas con poleras de la Uniacc, en la entrada. “Es gratis pero tienes que darnos tus datos” nos aclararon. Dijimos que veníamos a ver a una amiga actriz, que no pensábamos decirles nada. Nos miraron con cara de “ay que pesados, qué te cuesta”. Es así en todas partes, en cualquier concurso, en la campaña “Show me the Jeans” de Almacenes París tenías que dar tu Rut nuevamente. Entonces alguien subió los videos a Youtube, argumentando “para que no tengas que dar tus datos en esa cagada de página”. Es impresionante cómo nos quieren sacar el Rut estos días, intenta participar en cualquier concurso, en Doritos por ejemplo, o participar en la promoción de Limón Soda, de “Un año como Rey“.
Teléfono, Rut, fecha de naciimiento, dirección… una enorme recopilación de información tuya. Si después te empieza a llover Spam no preguntes dónde fue que te “contagiaste”, de seguro todas estas promociones terminan en enormes bases de datos de clientes que son vendidas al mejor postor. Yo solía tener un par de correos en Yahoo pero los dejé cuando el spam se hizo insufrible, granjas de avestruces, chocolates, lencería, todo vale. Recuerdo que hace tiempo me suscribí a La Tercera para que me mandaran sus beneficios por mail, llovían y llovías correos y lo más curioso es que si intentas modificar tu suscripción, el botón no funciona. Así que se fue directo a spam. Pero por teléfono también. El otro día me llamó Raquel Argandoña en una grabación para participar en un concurso de un automóvil, ya no era simplemente escuchar una grabación, si querías participar tenías que apretar 1 y ya participabas. El cobro era de $1.800 pesos. ¿Se imaginan si contesta un niño, o si se te aprieta un botón? Los límites de esto ya están volviéndose insufribles.





