FICV: El Pejesapo.

Ya eran las 10:30 cuando el presentador del Aula Magna dijo, una vez que que hubo subido al escenario el director de arte de El Pejesapo, Claudio Miranda, una frase memorable para pedir aplausos: “¡Vamos, que somos pocos pero buenos!”. Y aunque pasó casi desapercibida, tenía mucho sentido: al mismo tiempo se proyectaba en el Teatro Cervantes “La Vida me Mata”, de Sebastián Silva, que prometía llenar la sala. Entonces Miranda dijo que lo que ellos pretendían era hacer algo nuevo y diferente a todo lo que se estaba haciendo. Y tenía razón. El Pejesapo ha sido hasta el momento una de las grandes sorpresas de este festival, en una mezcla de ficción con documental, pero sin dejar nada claro al espectador, esta cinta logra hacer que uno se cuestione ante lo que aparece en pantalla: ¿realidad, ficción? ¿Estoy viendo a gente actuando, realmente?
Esta cinta es primero que nada, chocante. No recomendada para cardíacos ni gente muy escrupulosa, es un reflejo de muchas cosas reales pero a la vez un viaje que se torna onírico en torno a un personaje, Daniel SS, quien tras un frustrado intento de suicidio llega al campo y posteriormente a Santiago. A diferencia de muchas otras películas, la cámara aquí es totalmente invisible, y como no suele serlo en el cine Chileno, las actuaciones magistrales. Porque -Isabel y yo discutíamos este punto- “El pejesapo” es ficción. Si, mezclada con documental, pero la base es ficción. Y es una gran-gran película.
Pero hay todo un tema también con la parte técnica, que hay que arreglar, por ejemplo la película ganaría mucho con un audio mejorado. Sobre la “fealdad” de la fotografía, no hay mucho que decir, es una opción para contar la historia. Que no es el mismo caso, me parece, de “La Sagrada Familia”, donde hay una foto “descuidada” (a mi entender, poco prolija) pero que no responde necesariamente a una búsqueda asociada a su narrativa. Por eso creo justo decir que son dos casos diferentes, “El Pejesapo” aporta fealdad y añade realidad a la pantalla. Realidad que es ficción, por eso es tan impresionante. Porque cuando la realidad pasa a la ficción se transforma en honestidad y no hay nada mejor y tan refrescante como una película honesta, fuerte, directa. Todo un acierto lo de ayer en la noche, y de seguro una película que dará más que hablar.





