Doble seis [Greeneland]
Estoy quemado, parezco jaiba, me duele todo porque ayer la maldita municipalidad de La Reina tenÃa un forado en una acera e intentando esquivarla en mi veloz bicicleta, me saqué la cresta. Otra columna, otro lunes. No quise ir a clases, hoy mi amigo Bati se va a Canadá y no tengo muchas ganas de escuchar idioteces. Por el tiempo que escribà esta columna, el año pasado, todavÃa no querÃa hacer tan obvio el tema de mi relación. Al menos no publicamente. Ya llegaremos a eso.
Originalmente publicado el 31 de Mayo de 2005
De vez en cuando la vida plantea la curiosa jugarreta de las relaciones, cosa que me recuerda a La Gran Capital. Conocer a una chica-prospecto es como caer en el casillero de partida, recibir 35 lucas en vez de 30. (Por supuesto cada cual juega con sus reglas, éstas son las que yo recuerdo) Es excelente caer en el banco, pero al mismo tiempo plantea ciertas dificultades, especialmente el hecho de que la próxima jugada puede ser una de las más peligrosas, de esas que te pueden hacer perder el juego. Como caer en Alameda, o Vitacura. Entonces a veces es mejor caer en la casilla “Destino” y pasar por ahà rápidamente, para aterrizar en San Pablo, o Matucana. Destinos más cálidos.La metáfora es simple, aunque acarrea enigmas de proporciones, como cuántas vueltas nos tiene reservada la vida, quién tira los dados, y cosas como esa. Pero eso no es lo esencial. ¿Cómo sabe uno cuando se encuentra parado a dos metros de la que eventualmente podrÃa ser su mina perfecta? ¿Dónde poner los edificios?
Hace un par de años yo todavÃa creÃa en las relaciones. De hecho, me forcé a tener un par para creer que todavÃa podÃa. Uno no puede engañarse cuando se trata de querer a alguien. Puedes tener las mejores intenciones pero está claro que eso no basta cuando se trata de tomar las riendas de tu vida e intentar manejarla hacia alguna parte.
No se a dónde voy con esto. Las mujeres son la mitad de mi vida, la mitad de los problemas, la mitad de las soluciones. (El resto se divide entre amigos, proyectos, y demases)
¿Es realmente tan complicado armar el cubo rubik de las relaciones de pareja? ¿Es respetable cualquier persona que se autoengañe por temor a perder lo que tiene?
Hay una frase graciosa: mi “peor es nada”. Me encanta. Representa muy bien lo que somos, un paÃs de inconformistas, nos da vergüenza hablar de nuestros sueldos, de nuestras vidas, de nuestras parejas. En una sociedad de mentirosos, donde vives escuchando historias de gente que engaña a sus parejas, de mentiras y mentirosos, de parejas que sobreviven gracias a la sutil monotonÃa del calendario, en esta sociedad, pareciera que elegir la soledad es lo más sincero.
Pero para qué estamos con cosas, uno no elige la soledad. La soledad te escoge. Esperas eternas, decepciones, etc. Me cuesta tipear una “conclusión”. ¿Seguir esperando, esperar caer rendido, convencerte, alejarte, acercarte, reintentar, perdonar?
Tira los dados y sigue jugando.




es verdad lo de que la soledad ye elige……..una vez hecho el experimento , me di cuenta que descubri que a algunas minas les gustaba , pero ahora quede mas lejos….al menos el gasto de recursos ya no es descabellado, se cuales eran las candidatas….pero me quede solo9 denuevo….creo que era mejor la duda a despejar la incognita y quedar tirado, pero bueno filo ya paso, ahora estoy viendo que pasa, lastima que la vida funcione tan lento, me desespera el timing de la vida,……y de las mujeres, como no pueden decidir nada rapido , por ultimo sean impulsivas o decididas pero no unas calculadoras…..a todo esto como adelanto, LAS MUJERES QUIEREN LO QUE NO PUEDEN TENER Y SON CAPACES DE DESCUERARSE ENTRE ELLAS SIN ASCO….
wow!
Nuevamante Greeneland y el recuerdo de lo que fue leerlo tranquilamente los domingos por la noche.
Agradecida por volver a poner la realidad sobre el tapete.
Con respecto a la soledad, creo que el hecho de sentirte solo, hace que crees una barrera gigante ante las posibilidades y tu. Creo que en el momento en que dejas de sentirte solo y comienzas realmente a disfrutar conociéndote, es cuando alguien puede atravesar el umbral hacia ti.
Y creo que también, si hay frases como ” Por el tiempo que escribà esta columna, el año pasado, todavÃa no querÃa hacer tan obvio el tema de mi relación. Al menos no publicamente…”, la barrera es aún mayor. Ante la certeza de estar con alguien que valga la (tu) pena, las ganas de gritarlo al mundo abundan.
Quizás nunca fue lo que necesitaba, Mr. Bendrix.
Saludos y gracias, nuevamente.