Domingo, o sea lunes ya. Un día de asados y de partidos de ping-pong experimentales. Y seguimos con las columnas de Greeneland que hace un par de años publicaba en TabanoTv. Columna que acabo de editar, en realidad es primera vez que lo hago, exponerse tan públicamente es raro, y cada vez me agrada menos, pero hago pequeñas concesiones en razón de la misma historia contada en estas columnas. Pero claro, ya no es cien por ciento de verdad. Hace tiempo me tocó leer una columna sobre mí en un blog al que no volví a visitar y me di cuenta de que ok, esto es ficción, es internet y todo eso, pero cuando se transforma de a poco en publicar diarios de vida la cosa se vuelve medio enredada. Les dejo esta columna, de una serie de 20 que quizás, he pensado, lleguen a ser diecinueve. Hay cosas que no sé como se me ocurre escribir en la red si en la vida de a de veras permanecen casi como secretos de estado.

Si alguna vez escribo una teleserie voy a hacer que todo se sepa por un blog.

Que cool igual. 0:56, a dormir.

Originalmente publicado el 17 de Octubre de 2005, en TabanoTV

La pregunta usual que sigue a ¿de qué se trata esta página? (TabanoTv.cl) (respuesta que todavía no se muy bien cuál es), es, para la gente que me conoce, “¿y de qué se trata tu columna?” “De nada muy especial, es como… de relaciones de pareja”. suelo decir, aclarando de inmediato que no tengo novia, que tampoco hablo en nombre de nadie, etc.

Pero pensándolo bien esta no es una columna sobre relaciones, porque las relaciones de pareja son solo un tercio de los sueños. Ya saben, salud, dinero y amor. El párrafo con que comienza esta columna habla de “Felicidad”, y en realidad una chica por si sola no hace la felicidad. Al menos no como yo la imaginé. Volvamos en el tiempo, un par de años atrás, una primavera llegando a ser verano, como casi siempre que decido arriesgarme a tener una relación seria con alguien -al menos esa va siendo la tónica- mi amiga Feliciana -no soy bueno con los nombres falsos- y yo solíamos hablar en la U, no sé, pasar ratos juntos, etc. No era una modelo elite pero era bastante mejor de lo que había conocido, y de pronto, en un bar en Manuel Montt, tras un par de litros de cerveza que ella me vio tomar algo asombrada, mandé todo a la mierda y me dije “¿y por qué no?

Y empezamos a “pololear”. Error que no debí haber cometido nunca pero en fin, las cosas se van dando sin que nadie te pregunte a dos años de distancia si te parece bien o mal lo que estabas haciendo antes. Ella vivía a la cresta del mundo, Gran Avenida, paradero no sé cuanto, a estas alturas. Pasado el 25, eso si lo tengo claro. O sea, ir a su casa me permitía leer unas cincuenta páginas por viaje en micro. Y para estar un rato muy breve, en el que tenía que estar en un pequeño living, usualmente con algún miembro de su familia, en un departamento pequeño en una villa militar. Era radicalmente opuesto a cualquier cosa que yo hubiese querido, tal como, más que de seguro, ella debe haber sufrido viendo el tipo de mundo y de amigos que yo solía frecuentar. Y que no han cambiado mucho tampoco.

Estuvimos bien un tiempo, a decir verdad estuvimos rebien un tiempo, pero después sentí que necesitaba estar solo, y para variar me costó expresar eso. Y de pronto, cuando escribo estas líneas, lo que más recuerdo de esa relación es una cena familiar a la que ella jamás pensó que yo iba a ir, y donde no solo fui, sino que me comporté como todo un caballero. Ella me dijo que era el tipo de gestos que le gustaban a las mujeres. Recuerdo que nos tomamos unas fotos y ella me dijo que en su casa tenían un montón de rollos que nunca revelaban. A veces me pregunto si habrán revelado ese, por casualidad. Las relaciones de pareja son como rollos sin revelar, el recuerdo a veces queda mejor guardado en esos tubos que presente no sé, en fotos de billetera. Exponer las vidas no siempre es lo mejor para la foto, puede velar la relación.
Terminamos de manera rara, por teléfono. No quiero entrar en más detalles pero era algo de depresión endógena, causada al parecer por mi presencia. No supe más de ella pero de vez en cuando me acuerdo. De pocas cosas, cada vez menos, no como otras historias que el tiempo se ha encargado de exagerar, o hacer más presentes. Otra relación que se terminaba, justo cuando yo comenzaba con otra carrera, y otra historia que se acababa con el comienzo del otoño.

Yo solo sigo los patrones que me impone la naturaleza, nada más. Y es primavera. Va a venir noviembre. Necesito salir más. A todo esto, el año pasado fue algo similar, durante diciembre. Las cosas que provoca la primavera. Ya, nos vemos.

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Un comentario en “El tercio de los sueños [Greeneland]”

  1. Hugh (amigo de Isabella) dice:

    Un tercio de los suengos es importante. Tienes suerte de tener a Isabella allá cerca. Cuidadela es un sun. Te la encarguemos, nos habla de ti y de lo buiene que erea y le cuidas, no la dejes llorar, es to much buena para sufrir por tontos. Es una mariposa brillante y deliciota… cuidela. confiamos en lo que nos cuenta…
    you her do not find women as she every day…She is beautiful

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