Quería escribir pero me siento pésimo, me duelen los oídos y la garganta. Pensé que sobreviviría el invierno sin resfriarme y lo hice bastante bien, espero que mañana no amanezca demasiado mal. Hoy es martes, han pasado ene cosas a decir verdad, el otro día tuve un desagradable episodio en Almacenes París, pensé en bloguear sobre eso pero qué mierda, mejor no comprar su producto simplemente. ¿Qué más? Quiero manejar, así que como primera medida dejé de beber alcohol, necesito dejar de tener estas pequeñas crisis para poder simplemente pensar en tomar un volante. Además ando demasiado condoriento con copete. Como dijo una vez Eluti, “si no puedes lidiar con el trago, no tomes”. Lo mío va por ambas cosas, me hace pésimo, la mezcla con remedios es fatal y tomo demasiado. Así que bebida no más. Parece una decisión difícil pero no lo es, porque venía con la idea hace rato.

Escribi esta columna hace ya dos años, la mayor simulitud entre ambos momentos es que sigo soltero. No solo, pero soltero. Aunque como decía Susanita, a propósito del llanero solitario, “todo solterón es un solitario”. “Greeneland” eran columnas sobre relaciones, y esta fue la última que escribí sobre cierta relación que a la larga no llegó a nada. Pensé que dejaría de escribir esta columna pero el destino es entretenido y le dio varias prórrogas, porque al final la vida se constituye de relaciones, y si quieres escribir sobre eso, material no va a faltar. Nos vemos dentro de poco ojalá sin este resfrío de mierda.

Originalmente publicado el 12 de Octubre de 2005 en TabanoTv

Volví de Valdivia el viernes pasado, y entre el espacio para echar de menos, vi una película Española que se llamaba “La vida que te espera”, que se trataba de unos montañeses que viven medio apartados del mundo, en fin, no se parece en nada a mi vida, pero la historia estaba contada de tal forma que al final te enterabas de algo que te hace cambiar la concepción de muchas cosas. Pero claro, ya es tarde cuando lo descubres.

Al comienzo de este año me propuse como meta ser empático con las mujeres, intentar entender un poco más como piensan y tratar de establecer algo así como una relación, si se daban las cosas. Bueno, ya es octubre y como podrán adivinar, nada de eso pasó. Pero de seguro, ahora, en la tranquilidad de mi casa, comprendo ciertas cosas.

Hablé hace tiempo de una amiga, en quién dejé de confiar. Pido disculpas por lo que hablé de ella, ya que nunca supe que se había casado, en secreto, en diciembre del año pasado. Me da risa pensar en eso, en haberme jugado una carta final cuando ya era demasiado tarde. En entender ahora ciertos comentarios, ciertas actitudes, en aquel certero comentario “que nunca seré la segunda opción de nadie”. Me siento como en un cómic donde por fin empiezas a entender las cosas. Ahora, releyendo esas líneas, no sé que pensar, algo de pena, algo de risa, en fin. Y esto, sumado a que Fabi decidió no volver a verme, me ha hecho empezar a disfrutar mucho más un lote de cosas. Ayer recibí su carta final, donde me juzbaba por no habermela jugado con una relación, y por haberle hecho daño. Toda la razón. Así es la vida. Escribí hace semanas que necesitaba que me volaran la cabeza, enamorarme a cagar para entender lo idiota que se puede llegar a pasar. Si eso no pasa, simplemente no te puedes obligar.

Y así están las cosas ahora. Cansado, pero alegre. Con un sentimiento medio extraño pero al fin y al cabo, creo que voy captando que mi propósito de fin de año fue parecido a pedirle una bazuca al viejo pascuero. En fin.

Estaba en Valdivia, solo, harto de la gente que estudia cine, leyendo un libro de Graham Greene donde decía que escribir sobre la vida real era perjudicial, y él nunca lo hacía. Cuando volví a Santiago le encontré cierta razón, pero curiosamente su mejor novela es autobiográfica. Al final no hay reglas sobre cómo haces o deshaces las cosas. Las relaciones de pareja son algo por el estilo. Escuchas a la gente diciéndote como tienes que vivir o qué tienes que hacer, o qué consejos tomar.
Pero mi conclusión es sencilla: estoy mejor solo. Por ahora, a trabajar, a disfrutar, y a ver si conozco a alguien. Nos vamos por la nueva temporada, que esta ya cierra el telón.

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