Se busca (a) una mujer [Greeneland]
El año pasado conocí a una mujer y tuve algo así como una relación. Algo así es una historia corta porque la historia larga fue el experimento que empecé a hacer casi sin darme cuenta, en las columnas de TabanoTv. Se llamaba “Greeneland” y de a poco empecé a relatar lo que me pasaba, lo bueno y lo malo, lo que me agradaba y lo que no. Como adivinarán, con el tiempo se convirtió en una tortuna, tenía que dar explicaciones, y bueno, siempre fui mejor escribiendo que hablando. La idea es revisar, sin tocar esas columnas e ir contando más o menos cómo terminaron las cosas. Ni yo me acuerdo muy bien qué es lo que tipeé. Vamos a ver.
Originalmente publicado el 21 de Mayo del 2005
Si tuvieras que elegir un recuerdo… ¿cual seria?
Ando soltero hace rato, va a llegar la mitad del año y mi propósito de año nuevo no se está cumpliendo para nada. Me propuse ser “empático”. Esto es, básicamente, empaparte de la vida de tu chica. Y es complicado porque uno siempre cree, con una objetividad medio estúpida, que su vida es fabulosa, casi para pasarla a un guión e ir a venderla al algún canal como serie, al tiempo que la vida de todos los demás te parece una basura. Y de pronto vas un sábado, en un día post-lluvia, o sea los únicos que valen la pena, en una micro pensando “si una chica que me guste se sube, me siento al lado”. No es difícil, no es complejo. Ningún comienzo es complicado, para nada. Empezar a mezclar vidas, películas, gustos, puede no ser tan difícil. Es como mezclar sabores de jugos, nunca va a saber mal.
Y mientras tanto siguen los días, los usuales domingos post-caña cuando no puedes sentirte más solo y te tiendes en la cama a esperar que alguien te abrace, o lo que es peor, recordar. Y con ese ánimo que te da solo el alcohol, volver a hacer llamadas a personajes que ya no van en tu serie. Recordar. Eso es lo peor.
Mi peor o mejor recuerdo es sobre un bus en la ruta 68, volviendo de un día de mierda, cuando era adolescente. A mi lado iba una mina que me entendía, quizás demasiado. Y entre nosotros había onda, solo que por idiota -habré tenido 17 años- no había pasado todavía nada. Y ahí estaba al lado mío, conversábamos sobre el fracaso de una obra de teatro -curioso, acabo de recordarlo- y de un lote de cosas. Y de pronto me pregunta si me puede abrazar, por lo bajonado que voy. (Sigo recordando, era una especie de concurso de teatro, y habíamos perdido, y como que yo mandaba. Pero es mejor no confiar en esas difusas imágenes.). De acuerdo, ella me pregunta si me puede abrazar, y pasa su hombro sobre mí. Y así es como quiero sentirme, cuando caigo sobre su hombro, triste, cansado, camino a un Santiago de mierda, que odio y que amo, recuerdo que pasamos por un cine y estaba la película de un maestro de música, es como toda su vida, al final de la cual toda la gente que quiere toca su obra maestra. Era muy mala pero si soy sincero, es así como me gustaría terminar. En fin, mientras la acompañaba a su casa, ella de pronto me besa. Y nos quedamos un rato afuera de su casa. Se que todo lo que vino después lo estropeé, pero si tengo que hacer algo como en la película After life, o sea, quedarme con un recuerdo, estoy seguro de que sería ese. Si no puedes tener a la chica, siempre puedes tener el recuerdo. De esos besos medios confusos en los que chocan los dientes y de tiempos que eran mejores. No mejores. Simplemente buenos. Y antes de dormir, solo, esos típicos domingos, cuando termina este recuerdo, siempre aparece el texto final de “cómo podré haber sido tan estúpido para estropear todo.”
Y entonces es cosa de esperar, hasta que el sueño venga.





