La cifra negra.
Cuando tenía 17 años quise tomar una cerveza con unos amigos en la tranquila y pequeña plaza cerca de mi casa. Abrí la botella, bebí un sorbo y Carabineros llegó de inmediato. Me llevaron detenido y se tomaron la cerveza. En serio.
Era 1997. El tiempo ha pasado y en la plaza de mi barrio se juntan todos los fines de semana pendejos flaites a tomar, gritar, dejar todo lleno de basura y rayar con spray las casas. Hace un tiempo caminaba por mi calle y una anciana miraba con desconsuelo cómo se habían saltado su reja y le habían rayado directamente la casa. La noche del viernes al sábado el timbre de mi casa empezó a sonar, como si lo hubieran pegado. Me desperté con Isabel, también mi vieja, y salimos a ver cómo se quemaba una parte de la reja. Las llamas estaban bien altas, éste video es del final, justo antes de tomar la manguera y apagar el fuego.
A unas pocas casas, un grupo de minas tomaba algo en un segundo piso. Les pregunté y me dijeron que dos chicos habían puesto algo, luego habían estado un buen rato con un encendedor, y habían prendido el timbre. Nada que hacer. Por lo menos yo quería que la cosa quedara en algún lado registrada, que alguien supiera, que fuera parte de esas cifras de delincuencia tan bajas que tiene la comuna de Ñuñoa.
Llegaron los Carabineros y me preguntaron si quería hacer la denuncia, aclarándome que si la hacía, tenía que ir a Tribunales a declarar cuando me llamaran, que podía perder tiempo, que bla blá blá, así como dándome a entender que era una lata.
-¿Eso es todo? -le pregunté- ¿O denuncio y tengo que ir a testificar…. o acá no pasó nada?
-Afirmativo -me respondieron.
Y así es la cosa no más. Debería haber una instancia intermedia para contabilizar delitos pequeños o cosas chicas como éstas, que contribuyen a una sensación de inseguridad mayor en el barrio. Ahora que soy parte de la gran cifra negra, me pregunto a cuánta gente le habrá pasado lo mismo. Hace tiempo ya rayaron mi portón, ahora lo quemaron.
Y lo más curioso de todo es que cuando salgan las cifras de delincuencia… bueno, esto jamás pasó.




Ooooh parece que vivimos en el mismo país…. a mi me asaltaron y cuando le dije a una patrulla que estaba cerca me miró con la misma cara de lata y me dió la misma explicación de lo engorroso del trámite por la denuncia.
Lo único que pensé fue “Si fuera hijo de alguien con “poder” hubiese tenido a todos los carabineros recorriendo la comuna”…. ni siquiera me preguntaron la descripción de los delicuentes cómo para hacer una ronda en la patrulla. PLOP! así pienso que esos programas 133, o de policías en acción, etc. son para seguir lavando el cerebro a la gente.