La vida cerca del mar.
En la foto, Isabel en el puerto de San Antonio.
Hace un par de meses fuimos con Isabel varias semanas seguidas al litoral central, a mi casa en el Quisco. Por cosas de trabajo teníamos que volver el lunes y los miércoles ya estábamos de nuevo arriba de un bus. Se me ocurrió entonces que podíamos vivir en la playa, trabajar ahí y dedicarnos a ahorrar. Era el plan de una vida feliz con aire marino. Por varias cosas no se pudo, salieron trabajos además acá en Santiago y el plan se difuminó tristemente.
Hoy estaba viendo Veredito en Mega -lo sé, lo siento- y había una mujer que demandaba a su marido porque quería cambiarse de barrio. Vivía en el Volcán 2 y su marido estaba feliz ahí. Claro que él salía a las 6 de la mañana, llegaba a las 9 de la noche y el fin de semana se mandaba a cambiar. O sea que mucho no pasaba en su casa tampoco. La señora entonces, de la nada, dijo que quería irse a vivir a la playa. Que su hijo corriera feliz, mandarse a cambiar a las cercanías del mar. El marido era eléctrico y ganaba unas 300 lucas mensuales.
La jueza la miró y le dijo que no hiciera locuras.
Recuerdo aquellos días que pasamos en la playa con Isabel. Como a ella le cuesta salir de la cama, yo me abrigaba e iba al supermercado a comprar huevos y pan. Le preparaba desayuno y veíamos tele tranquilamente. Luego salíamos a caminar, a recorrer la costanera, yo comía helados, ella compraba cosas para preparar el el almuerzo. Varios de esos viajes buscamos trabajo, dejamos CVs en diferentes lados, y en uno de ellos casi nos quedamos. Era el canal “GiroVisual” o algo así del litoral central. Nos recibió en Isla Negra un caballero muy amable, que nos dijo que todos ahí trabajaban felices y tenían sus proyectos propios. Claro que si tenían proyectos propios era porque el caballero pagaba terriblemente mal. Le ofrecía a Isabel $250.000 y a mí $200.000 mensuales por ser una pareja de “periodista – camarógrafo”. Si no fuera por su miserable salario no habría sonado tan mal. O sea.. que lata tener que cubrir política y después más encima tener que editar todo… no sé. No tiene por qué gustarte tu trabajo si paga bien.
El aire es mejor, el ambiente es más amable, la calidad de vida que ganas al vivir lejos de la ciudad es algo increíble.
Sin embargo no nos fue bien. En todos los lados que preguntamos no necesitaban gente y a pesar de lo mucho que insistí y las reiteradas veces que dije que ojalá no quedara todo en un lindo sueño, acabamos acá, en Santiago. Hoy al ver el programa de la jueza me dieron ganas nuevamente de irme para allá. ¿Alguien tiene pega para un productor audiovisual en San Antonio?






