No soy muy de “guardar cosas”. Hace un tiempo bajaba series y las guardaba, llegué a tener todo X-Files, un respaldo de las temporadas de 24… cosas así, y un día, haciendo orden, boté todo a la basura. Compré un dvd que reproducía todo vía USB (con subtítulos incluídos) y dejé de quemar discos. Para siempre. Tengo amigos con colecciones increíbles de películas, tanto originales o copiadas. Las copiadas se acumulan guardando espacio en esos contenedores de cien o doscientos discos. Las originales usualmente las usan para adornar paredes, tienen en algunos casos el mismo efecto que esos preciosos libros Taschen, la gente los compra para adornar y no para leerlos. Las películas se ven una vez y luego se guardan para siempre.
Con los libros me pasa algo parecido, me encanta leer y durante mucho tiempo coleccionaba libros, hoy no entiendo muy bien por qué lo hacía, no quiero tener cosas, quiero leer cosas. Así mismo tengo discos originales que sólo guardan polvo. No sé. Creo que la gente se preocupa demasiado a veces de… cosas. Simples cosas, pedazos de papel, discos. Datos. Que deberían estar en nuestras cabezas y no en nuestras repisas. Adornando la imaginación más que las paredes.
Hace tiempo que no compro libros, como están las cosas gastar quince o veinte lucas en un hermoso ejemplar no es algo que esté dispuesto a hacer. Así que en abril pasado me hice socio del programa Bibliometro, un sistema que nació en Chile en 1996 y que es básicamente una biblioteca pública en estaciones del Metro. Depende de la DIBAM y ha tenido mucho éxito, siendo imitado en otros Metros, de Colombia y España. Podrian cambiar el logo eso sí, ya que es bastante horrrendo.
En fin. Aproveché de hacerme socio gratis por el día del libro, así me ahorré unos $3.000 aunque para estudiantes solo cuesta $1.000. La idea es que te puedes llevar hasta tres libros por 14 días, lo que para lectores ávidos como yo, ayuda bastante. Si te atrasas, pagas cien pesos por día por libro. Para hacerte socio necesitas tu carné de identidad y un comprobante de domicilio, la inscripción es instantánea, te hacen un carnét y puedes llevarte libros en el momento. Puedes renovar, en la misma estación que lo pediste, por otros 14 días, y devolver en cualquier buzón de las estaciones con módulos del servicio. El horario es de 9:00 a 21:00 horas, actualmente hay más de cien mil socios, 36.000 libros y 1.300 títulos.
Hay estaciones a nivel de boletería en Bellavista de la Florida, el Golf, Ciudad del Niño, San Pablo y Plaza de Armas.
También hay estaciones a nivel de andén, o sea entrando al Metro, en Los Héroes, Cal y Canto y Baquedano, lo que es muy práctico por que si vas en el Metro no tienes siempre que salir para el Bibliometro y luego volver a entrar. En 2010 se se supone que habrá 10 nuevos módulos en nuevas estaciones. Es una gran idea para todos quienes nos gusta leer, yo cuando estudiaba tenía más accesos a bibliotecas pero ahora Bibliometro me salva bastante bien. Sé que le he tirado bastante mierda al Metro en este mismo blog, pero vamos, que se lo merecen. Algo realmente bueno tenían que tener.
Hay un catálogo bien amplio, no todos los libros están en todas las estaciones, pero siempre habrá algo bueno que llevarse. Por último para leer en el mismo Metro, camino a casa. Podrían quitar eso sí los televisores, que no a todos les gusta la música de mierda o los comerciales que ponen.
Ya saben, si andan cerca de un módulo de Bibliometro pasen, miren el catálogo y decídanse, es una buena cuya mejor forma de apoyar es beneficiándose uno mismo. Con libros que con lo leído que están, no sirven para adornar una repisa, pero sí para repartir cultura, que vamos, para eso se inventaron.







No tenía ni idea de eso del metro y me parece muy buena idea. Aún así, me encanta comprarme las cosas. Hace un tiempo empece a comprarme cd’s originales (igual bajo). Esto lo hago porque pienso que si algo me gusta, debo pagarle algo al hueon que lo hizo. El problema es que ahí entro en el debate del “original”. Original es todo lo que tiene los derechos para serlo, pero que no necesariamente cumple con la calidad esperada de algo de esas característica. Cuando me compro un cd, quiero que sea lo más original posible y no una edición de cualquier lado , porque la huea puedo bajarla. Aún les llega plata a los músicos, pero yo quiero mis two cents tb. Con los libros es otra cosa, porque ahora los subrayo y me gusta usarlos para trabajos o para enseñarselos a gente que les interesa, así que es cada vez más dificil para mi no tenerlos, porque me gusta enseñar. Para bien o para mal , me gusta tener cosas y así tener algo de que preocuparme que no sean las obligaciones y problemas rutinarios.