Hoy martes 9 de septiembre empezó en TVN la nueva temporada de uno de mis programas favoritos de todos los tiempos, La tierra en que vivimos, uno de los pocos casos en los que me tengo que parar y avisarle a mi viejo para que deje de dormitar mientras hace como que lee el diario para que se vaya a su pieza a ver la tele. Con Isabel empezamos a discutir porque a ella no le gusta mucho el programa mientras que a mí me encanta. Pensé en explicarle por qué, y acá están mis 8 razones para no perderse todos los martes a las 10 la nueva temporada de esta aventura natural:

  • Una brisa de orgullo patrio: entre tanta basura que hay en la televisión, mezclada con documentales medianamente buenos sobre otros lados del mundo, es un placer audiovisual un programa de primera calidad dedicado a Chile. Debe ser por eso también que el orgullo se sintió un poco herido cuando La tierra en que vivimos se fue a recorrer el trópico de Capricornio dejando un poco de lado el país. Hay mil documentales de otros lados, y en lo personal me gusta ver lugares desconocidos a los que puedo llegar en mis vacaciones sin quedar en la quiebra.
  • Pura calidad: lo dije antes, pero quiero dejarlo un poco más en claro. Hablamos de un programa premiado en múltiples ocasiones, que no tiene nada que envidiarle a cualquier programa de cable sobre el tema. Educa y entretiene. No se puede pedir mucho más.
  • No a los humanos: Me encanta que Sergio Nuño y compañía no llenen el programa con entrevistas a lugareños aburridos, es un programa sobre flora y fauna, apenas tocando temas sociales, y cuando lo hace, tratando a los humanos como manadas que se asientan en lugares, no seres individuales con problemas poco interesantes. Recuerdo que cuando partió “Al sur del mundo” se trataba de eso y me cargó.
  • Bella prosa: algo tiene la narración del programa que me agrada, debe ser Sergio Nuño tantas veces diciendo “los más bellos parajes”, “los más espectaculares paisajes”, “los más deliciosos tomates”, “las más increíbles rutas” o “los más desconocidos destinos”. A estas alturas es un clásico.
  • Personal velocity: Isabel hoy veía la tele conmigo y decía el programa que era fome, ochentero. Claro, pero Isabel creció con documentales del cable, que cuando aparece una pintura rupestre sale el gráfico en 3-D y no se permiten más de 15 segundos por animal porque a los preescolares y tweens les aburre. A quienes crecimos con el ritmo de La tierra en que vivimos, nos parece agradable que se tome su tiempo para mostrarnos lo importante, este es un programa que te deja disfrutar los paisajes, la vastedad de los horizontes, los animales en libertad. Claro, es una cosa de gustos, pero muchas veces esa idea de que uno aprende con la tele no deja paso al placer mucho más simple y quizás sensato de la pura contemplación.
  • El sueño de la infancia. Cuando era niño tenía mis queridos playmóbiles. Adivinen cuáles, un helicóptero, una ambulancia, un auto. La ambulancia quería emular la casa rodante… por que claro, La tierra en que vivimos es, como bien reza su slogan, una aventura natural. Si a aquellos autos, helicópteros y botes les agregas una pizca de imaginación que incluya volcanes en erupción o bestias marinas en las profundidades, mucho mejor. Ahora que tengo 28 años, aún me fascina ver aquel helicóptero, los autos cruzando el desiertos, los zodiac, todo con las calcomanías del programa. Verlo es también disfrutar la tecnología en un preciso contraste con la naturaleza. Me pregunto qué opinaría un niño de hoy del programa.
  • La altura de un clásico: a pesar de los años, La tierra en que vivimos no ha cambiado ni su logo ni su música, ni su narrador. Bueno, el último cambio fue en los ochentas ¿o noventas? cuando Nuño se puso a locutear. Pero no ha cambiado su esencia, sus tiempos, su manera de mostrar el mundo. Eso de que “hay que adaptarse a los tiempos” es una mierda que al equipo realizador le deben haber dicho más de una vez. Que se actualizaran, que lo hicieran más rápido. Si la única defensa fue apelar a la nostalgia, lo hicieron bien.

¿Algo que decir?

Nada que ver, pero un par de bonuses directamente de las páginas de la desaparecida página TabanoTv, dos videos de nuestra fabulosa serie documental, La tierra en que Bebimos, un extraño homenaje con las aventuras de un equipo que intentaba volver a casa sobrio.

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3 Comentarios en “Ocho razones para no perderse La Tierra en que Vivimos.”

  1. Isabel dice:

    Gracias por nombrarme sin profundizar en lo que dije con respecto a la Tierra en que vivimos.
    No es que prefiera el 3D del cable, ni la rapidez de los documentales o programas de estos. Porque varios de los documentales y programas que me gustan son presentados en más de un capítulo y se ahonda en información. Para los que no tienen cable y ven lo que pasan por TV abierta proveniente del TV cable, creen que todo es deshechable, que todo dura media hora. Pero no es así. Film and Arts, Discovery, Animal Planet y Travel and Living realizan documentales profundos… en los que de verdad se aprende e incluso se puede solo contemplar como tú propones.
    Creo que la Tierra en que vivimos se quedó en los 80. No sé si eso es bueno o malo, a mí no me gusta. Me parece que los relatos de maravilloso esto, increíble esto, sorprendente esto otro, etc, de Nuño, no aportan nada. Un poco de modernidad no le vendría mal, con eso no digo que entreviste gente o use 3D.

  2. Raveau dice:

    O sea, resumiendo, dijiste que era ochentero y fome! Que es lo que dice en el artículo. :)

  3. Cristobal dice:

    La Tierra En que vivimos grandeee lo maximo en documentales producidos en Chile. y lo curioso es que el bus mercedes sigue siendo el mismo de hace como mil años (no se cuantos en realidad) y como siempre en puros Subaru que media propaganda, demuestra que los Loyale, los Legacy y ahora los Forester son como avion pa los rallies y como no para nuestra agreste geografia como diria nuño, “repleta de maravillosos parajes”.

    Imperdible!

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