¿Ricas o lindas? [Greeneland]
Sigue mi resfrÃado pero estoy un poco más feliz porque sacamos unas grabaciones que tenÃamos que hacer, lo que siempre es bueno. Pasando a otra cosa, el usar nombres reales siempre fue un tema para mÃ, desde antes de este blog, como lo demuestra esta columna del año pasado. Esta semana ese tema apareció de nuevo. Hay una realidad y es bien cierta: la gente pone su nombre en google. Y llega, a veces, acá.
Originalmente publicado el 17 de Junio de 2005
Ha llovido toda la semana, es viernes y he pensado mucho sobre esta columna, sobretodo en un tema; si hablar o no de cosas que pasan en verdad. Complicado. Me gusta hacerlo, pero ya veremos.
Mientras tanto sigue avanzando el invierno lo cual significa varias cosas, más café, más cansancio, más ganas de tener vacaciones, menos tiempo libre y por consecuencia menos tiempo para recordar, lo cual siempre es bueno. La semana pasada llegaron al gimnasio donde voy, dos chicas nuevas. No me malentiendan, no soy un chico gimnasio ni nada de eso, pero voy a golpear cosas y gente para sacarme muchas veces el stress. El asunto es que entre historias de farmacéuticos, y pendejos que en vez de vivir buscan pelÃculas de artes marciales para sacar mejores patadas, nunca hay chicas. La última mujer tenÃa cerca de 60 años. En fin, el asunto es que llegaron dos chicas nuevas -esto es totalmente verdad-, ambas atractivas y con la sutil diferencia que hace que los hombres tengamos problemas mentales.
Una es linda y la otra es rica.
Ambas son simpáticas y he conversado con las dos. Con la “linda” hablamos de anime, de cine, de derecho penal (nota mental, cualquier mujer que estudie derecho y suspire cuando piensa en el derecho penal, no tuvo muchos amigos de niña), y con la otra, de marcas de cerveza, de fiestas, de sicologÃa. Un poco de sus respectivas carreras. No digo que ninguna esté disponible ni que yo le interese a ninguna de las dos, pero puestos en el caso, ésta es la peor decisión a la que alguien puede verse enfrentado, porque aunque muchos idiotas digan que no, lo que se te pone al frente es simplemente el presente y el futuro. Algo pasajero o algo permanente. Es curioso que esto haya pasado ahora, cuando voy camino a los 25 y cuando tengo en la cabeza llamadas que hacer, decisiones que tomar, candados que cerrar. Es como si alguien allá arriba -o abajo- me pusiera las dos opciones al frente y gritara lo que mi vieja y mi doctora aman: “madura”. Pero me resisto. A veces hay que ignorar simplemente. A todo esto, me pasó algo curioso en la semana. Se me cayó un cuaderno caminando por Macul, y una chica me dejó un mensaje de texto diciendo que lo tenÃa. La llamé y dijo que podÃa pasar a dejármelo donde estudio. El hecho es que pasó y dejó una carta, que decÃa que podÃamos juntarnos a conversar, con su mail incluido.
Ese tipo de cosas no pasan muy seguido. Pero le mandé un muy cortés mail diciendo que lo harÃa encantado, pero que, justo ahora, justo en este momento, tengo demasiados caminos que cerrar como para andar abriendo otros. Simple y claro. Y estúpido. Pero se hace lo que se puede.
Escuchar los mensajes del más allá puede no ser malo. Lo malo es hacerles caso. Quizás es señal de que te acercas a los fatÃdicos 25. Y mientras tanto, cuando estás haciendo ejercicio detrás de la chica rica, distingues la forma de su ropa interior y en el espejo, te cruzas con los ojos de la linda.
Cresta.
Ah, el tema de las historias reales sigue pendiente. Para la próxima semana lo analizaremos con más calma.




Probablemente habrÃa que ir por la linda. El razonamiento es simple: suponiendo que tienes chances con ambas, si vas por la rica, la linda se apartará para siempre. En cambio, si vas por la linda, la rica se sentirá herida en su orgullo de rica y pasarás a ser más codiciado.
Es un razonamiento algo simplón y posiblmente no funcione, o sea, ad hoc con la columna.
Creo que ante la duda, abstente.
Buena decisión, desde mi punto de vista.
Si la idea era cerrar candados y tomar decisiones lo mejor era evadir el tema.
Pero logró su cometido, Mr. Bendrix?
Si es asÃ, congratulaciones!
Saludos cordiales,
Cata.