Sudaska: la otra opción.
Conversaba hoy con un grupo de gente sobre la situación en Latinoamérica, un tema que en realidad si quieren tomarse en serio, pueden leer en el blog de Libardo Buitrago. A mi me interesa más la polÃtica ficción, el reverso tenebroso del delirante espejo de Hugo “Boss” Chávez.
Chávez es un gran personaje. SÃ, el mismo, el presidente de Venezuela. Venezuela es como un paÃs raro, nuestros referentes hacia él son tan malos como el programa de televisión “Bienvenidos”: o sea minas ricas y chistes malos. De hecho cuando pienso en “humor venezolano” me imagino a Chávez pensando lo increÃblemente gracioso que debe haber creÃdo que era eso de “You’re a donky, mr. Bush”. En fin, una fomedad. Pero la conversación iba para otro lado, sobre la presión que ejerce Estados Unidos sobre Bachelet para no apoyar el cupo de Venezuela en el consejo de seguridad de las naciones unidas. Estados Unidos exigió que los apoyáramos con riesgo de perder el tratado de libre comercio firmado con ellos, y por otro frente tenemos a Brasil, Argentina, a nuestros no menores vecinos contando con nosotros. Bachelet fue clara: “no voy a aceptar chantajes de nadie”. Piénsenlo de nuevo. Es lo menos claro que pudo haber dicho. La conversación derivó al tema del “Sueño Boliviano”, la idea de un gran frente Latinoamericano que le haga el peso a Estados Unidos. Entonces se me ocurrió la idea de que, ya que nos decimos el patio trasero de Estados Unidos, ya que se dice que somos unos lameculos de Estados Unidos, ¿por qué no serlo cien por ciento? Ser, definitivamente, un estado más, o algo asà como un “Puerto Rico”, o algo mejor. Un estado gringo, al cien por ciento. ¿Por qué no? Ya tenemos la mitad de las weás, Burger, Kfc, Cadenas de cines, e imaginen que en vez de ver tvn y esas mierdas tenemos la mierda gringa, FOX, CNN…. bueno, canal 13 es nuestro FOX 13, el canal más gringo que tenemos, pero “a la chilena”. SerÃamos como Alaska, pero “Sudaska”, dejarÃamos de ser “la copia rasca” de Estados Unidos de la que todos se quejan porque somos siempre algo “a medias”, para ser, efectivamente, gringos. Basta de fondos concursables que no alcanzan, nos llegarÃan las pelÃculas primero, habrÃa que cambiar rápido al idioma inglés. Sobre los pueblos originarios, bueno, nunca le importaron realmente a nadie, para qué estamos con cosas. Al menos acá podrÃan haber “reservas autóctonas” y serÃan atracciones turÃstica bien hechas, estilo gringo. Series como 24, Lost, CSI, etc, en estreno al mismo tiempo que los otros estados, mientras nuestra “Police” trata de limpiar las fronteras de sucios bolivianos, peruanos, y argentinos. Basta de “hermanos latinos”, los cambiamos por los “inmigrantes” y nuestra policÃa fronteriza merecerÃa una serie de televisión. Don Francisco serÃa como Dios, quizás Woody Allen se enamorarÃa del Parque Forestal. SerÃa otro mundo, todos nos odiarÃan y quizás tendrÃamos atentados, pero bueno, no se puede pedir de todo tampoco. Pero piénsenlo, teniendo un gobierno tan lejos, quizás con el paso del tiempo Chile, o Sudaska, empezarÃa a ser una especie de “Tierra de nadie”, con vaqueros en el sur, bares y más bares, cervezas de otras marcas, estadios decentes donde se jugarÃan deportes decentes, el soccer serÃa prohibido, habrÃa conciertos de artistas decentes y nuestra fauna musical quedarÃa reducida a una especie de “underground latino” que derivarÃa en una corriente musical importante. La CIA estarÃa vigilando las posibles guerrillas que no quedaron conformes con la idea, tendrÃamos nuestro “Peñalolén” con favelas rebeldes y la “Franja de Grecia” tendrÃa bazoocas y armas de verdad, basta de bombas molotov y revoluciones pencas. Otro mundo. Gracias a todos por mi primer pulitzer. ¿Se imaginan? El sueño de Bolivar, sinceramente, no serÃa tan emocionante. Cuando hay que decidir entre dos males, es complicado. Pero como dice el antiguo refrán Japonés: “La vida es como el Sim City, hay cosas que se pueden y cosas que no se pueden hacer”. La regla dice que no se pueden fusionar dos ciudades, y eso debe ser extensible a los paÃses. Asà que fusiones, no. Al menos no por ahora.
Y Simón Bolivar, despertó, se rascó la barba y se dijo “puta, de nuevo soñé con lo mismo. A ver cómo los pongo de acuerdo para empezar a conversar”.



