Sushi. Queso. Flores.

17 oct 2007

Jaime llevaba poco tiempo pololeando con Claudia cuando nos encontramos en Reñaca, a eso de las seis de la mañana, entrando al departamento con Victor doblado por un par de miserables piscolas, como un triste quinceañero. A Jaime lo webeábamos sin que supiera porque llegábamos a su casa y ahora que tenía novia, en vez de pasar ebrio todo el día, había una bandeja de sushi y Jaime comía feliz con su nueva chica. “Si me encanta la weá”, se defendía, triste, patéticamente. Yo lo miraba en silencio, a mi también me encanta el sushi pero por alguna razón extraña es… complicado admitir eso. Pero no hay nada más supeditado a la edad que los gustos. Volvamos un par de meses atrás. Estábamos en el mismo departameno de Reñaca, cuando con Jaime descubrimos unas tablas de queso que venden envasadas y que sus viejos dejan siempre en el refrigerador. Y las hicimos pebre, nos volvimos fanáticos del queso. Pero siempre dijimos, en más de algún carrete lleno de piratas y ebrios que algún día terminaríamos carreteando con vino y tablas de queso a lo más adulto fome.
En fin, de nuevo vamos a aquella madrugada en Reñaca. Victor estaba ultra ebrio, y de pronto salió de la pieza gritando “ah y que tanta wea si Jaime come sushi”, y se desató un “ohhhh” generalizado. Algo había cambiado profundamente. Jaime era desde ahora “el comesushi”.

El sushi es extraño, es muy rico, pero tiene su similitud con el Queso y las Flores en cuanto a que las tres son cosas caras y que no sirven de nada. O sea, el sushi es arroz con algas a un precio desopilante, el queso es… leche de vaca, y las flores son flores. Y las chicas aman estas cosas. Quizás porque inconscientemente deben comprender lo importante que es para uno el regalar algo tan inútil como flores, o ir a pagar mucho por no quedar lleno, ese tipo de cosas tienen un solo nombre: CARIÑO. Los hombres si hay algo que somos, es prácticos. Imagínen al cazador-recolector recogiendo flores por sus lindos colores y formas en vez de proveer de carne a la tribu. Por eso nos emocionamos hasta las lágrimas cuando nos regalan chalecos, calcetines… bueno, quizás no esas cosas, pero sí cosas que sirvan. Cualquier cosa que dentro de 3 días vaya a estar en existir en otro estado es…. no sé. Poco confiable. El queso, el sushi o las flores son muestras inmensas de cariño porque son antievolutivas. En lo personal el sushi me gusta mucho, el queso ni que decir. Con las flores tengo un problema, y es que me gustan en su estado natural, no soy muy bueno regalándolas, pero se que a todas las chicas les agradan. Parece que en esto no hay excepción.

En fin, hay extraños cambios de gustos y eso es claro. El sábado pasado estábamos viendo películas de terror con mis amigos, y comiendo queso y tomando vino. Muy adulto fome. Pero así es la vida, hay fines de semana de carretes extremos y otros donde no hay nada mejor que comer bien y ver películas malas.

Uno cambia. De Dorada a Báltica. De Báltica a Escudo. De Escudo a Heineken. De Sword a Jack Daniels y de Mitjans (puaj) a Barceló. De suflitos a papas fritas y de papas fritas a queso. De completos a hamburguesas y de hamburguesas a sushi.

Y por ahí, de vez en cuando, uno reemplaza un ‘te quiero’ con un par de rosas.

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5 Comentarios en “Sushi. Queso. Flores.”

  1. Divertido el post. Pero generalista en extremo. No puedes meter queso, sushi y flores en un mismo saco.
    Las flores son inútiles y sólo y únicamente sirven para demostrar cariño y para que mi gato después se las coma, alucine y luego vomite intoxicado por su viaje psicotrópico.
    El sushi es muy rico, lo digo sin vergüenza, pero bueno, es para algunas ocasiones y, es cierto, podemos vivir sin sushi.
    Pero el queso. El queso es un pilar fundamental de la alimentación humana. Es una piedra fundacional de la gastronomía y civilización judeo-cristiana. Raveau, te lo advierto y no lo repetiré. No te metas con el queso. Somos muchos y poderosos los que estamos dispuestos a salir en su defensa.

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  2. Raveau dice:

    Pará, pará papá…. no es el queso del “pan con queso” mítico y del cola-cao, no ese “ese queso”.
    Es el queso con apellido, de diferentes colores, sabores y texturas. ESE queso, sobre el otro, no puedo decir nada. También lo amo.
    Saludos

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  3. Nah, queso es queso. Chanco, Gouda o Brie. Todos merecen nuestra devoción y respeto.

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  4. Raveau dice:

    No weon, no puedes comparar el apellido “Laminado”, “Chanco”, o simplemente “amarillo” por cualquier apellido de mierda en francés. Tabla de queso no es lo mismo que pan con queso.

    Incluso después de comer una buena tabla de queso, uno duda de si aquello que come en el pan es… realmente queso-queso. O algún invento de soprole con otro nombre.

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  5. Saludos mene styo leyendo hace horas tu blog…muy entretenido

    y no resisti escribir sobre los quesos

    es que el queso es uno…..la diferencia es mas fuerte o no…..pero eso de los apellidos franceces y de colores medios rancios es medio homosexual

    aunque quizas….en unos 7 años mas, egresado, si termine carreteando tomando vino en botella y cominedo tablitas de quesos raros……y cuando me de cuenta gritare

    saludos

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