Un viejo loco para comenzar bien la semana.
Estaba esperando micro en la mañana cuando se me acercó un viejo, bastante bien vestido, con un bastón. Pensé que querÃa el asiento, pero habÃa bastante espacio disponible en la banca, asà que no me movÃ. Entonces el caballero empezó a hablar, muy fuerte “¡Per… perdón!”
Y me movÃ. Pero no querÃa eso. Sino cien pesos, a lo que respondà que no tenia, que pagaba con la tarjeta ahora.
Entonces empezamos a hablar. La conversación más surrealista y extraña, justo en un lunes por la mañana. El viejo hablaba fuerte, y repetÃa todo unas… tres o cuatro veces. La cosa fue más o menos asÃ, y reproduzco un poco de la manera en que hablaba.
-Hizo frio ¡FrÃo! ¡Helado! por lo menos cuatro grados bajo cero, helado, frÃo, frÃo ¿sintió el frÃo usted?
-Si -contesté- estaba en la playa y allá estaba más helado todavÃa.
-¡En.. la playa! ¡Mucho más frÃo, claro que sÃ, frÃo, en la playa, por lo menos unos diez grados bajo cero, no, en la playa, frÃo, helado. ¿Y estaba desnudo en la playa?
-Si… desnudo -contesté, no me pregunten por qué.
-No, pero se pudo haber muerto, ahÃ, frente al mar, frente a las olas, ¡frÃo! ¡frÃo! Muy helado todo, sÃ.
-Ah, pero no estuve frente al mar en la noche, estuve en mi casa.
Y asà seguimos hablando, ya que las micros pasaban llenas, y el tipo me decÃa “no se suba, no, no, lo pueden asaltar, lo pueden robar, es peligroso, no se suba tan lleno, no, no se suba”… cosas asÃ. Y la micro se fue.
-¿Puedo hacerle una pregunta joven… una pregunta… una pregunta, yo… porque a una mujer no se le puede preguntar esto, no, a una mujer no, noooo como va uno a preguntarle a una mujer estas cosas, no….
-DÃgame
-¿Masturbarse… hace mal? ¿Le da cáncer, se mea sólo, usted toma te, bebida, licor, ¿se mea solo después?
-¡No! le dije, tomo té… y no, no hace mal masturbarse. -la charla estaba recién comenzando.
Empezamos a hablar de otras cosas, y de pronto sugirió que los micreros eran unos animales, unos bestias, unos “conchasdesumadre” asesinos al volante y no sé cuántas cosas más. Yo, como siempre, los defendà diciendo que era un pésimo trabajo, que cualquiera en esa pega se volverÃa mono. La gente en el paradero me miraba como diciendo “no pesques a ese viejo loco” y eso me molestó, asà que seguimos conversando.
-No, yo no soy viajado, no, pero no, le aseguro que en Nueva York esto no pasa, no, no se anda insultando la gente, me han dicho, porque no soy viajado yo, conozco Chile y un poco de Madrid, de Chile y Madrid, si. Pero no, le aseguro que en Francia, ParÃs, Italia, no pasa esto, en Italia no hay pobreza, pobreza, no, no hay, en Italia, no, no hay poblaciones callampa en Italia, no, para nada, acá que somos subdesarrollados no más, allá no, allá viven tranquilos…
-¿Conoce Italia?
-No, pero la Cristina y la Clauda -vaya uno a saber quienes eran- han conocido y me han contado, han ido a Canadá, Brasil, Argentina, Europa, no, ellas viajan mucho, yo no soy viajado, no, yo acá no más.
-Ah… yo tampoco he viajado… no tengo plata.
-¡Plata! No, si se necesita mucha plata, no, para viajar, mil millones por lo menos, mil millones, no, yo creo que más, si es caro viajar, no, si no se puede, es mucho dinero eso….
Y no me pregunten cómo la conversación derivó hacia su padre.
-Mi padre tuvo muy buena salud, mi padre, si, fumaba, pero poco, un cigarro diario, pero no, muy buena salud, nunca tuvo pié plano mi padre, nunca, nunca, yo siempre tuve plantillas, pero mi padre, nunca tuvo pié plano, y su hÃgado, perfecto, siempre funcionó perfecto, muy buena saludo tenÃa mi padre.
Si han leÃdo hasta acá y les parece desesperante, imagÃnenme a mÃ, viendo como todas las micros pasaban llenas, y con la gente del paradero muerta de la risa. Yo simplemente seguÃa conversando. Hasta que por fin pasó la micro, me subà y el anciano le pidió al chofer que lo llevara hasta la Plaza Pedro de Valdivia, acto seguido, el viejo empezó a tirarle garabatos, a decirle que tenÃa plata escondida, cosas asÃ.
Yo me fui al final de la micro, entendiendo que al parecer esta va a ser una de esas semanas.
De ahÃ, cuando me bajé, pensé que igual el caballero podrÃa ser yo en un futuro… a veces me dicen que soy repetitivo y quizás cuando viejo preguntarÃa el mismo tipo de weás. No sé. Los portales temporales comienzan a abrirse… tengan miedo, mucho miedo.



