Bitácora de viaje. Cicloturismo por el sur de Chile. DÃa 15. Entre Lagos – Osorno – Santiago.
DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de Ãndole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.
Jueves 21. No hubo SANFIC hoy, tuve cosas que hacer y llegué tarde, cuando no quedaban entradas para prensa. Será para mañana. Mientras, los dejo con la última bitácora del viaje del año pasado. Por fin el viaje final.
En las fotos: Isabel lee la bitácora de viaje mientras toma desayuno.
Y el campamento base ya desarmado y con todo listo para partir.
DÃa 15. La jornada final. Entre Lagos – Osorno (50 km) y después el bus a Santiago.
Y asÃ, escribo esto ya con todo desarmado y comiendo galletas. Ayer hicimos toda la ceremonia, la última lavada, la última secada, guardar las cosas por última vez. Intentamos quemar el paño de cocina que está asqueroso pero salió muy mal olor. Hoy a las 9 am nos levantamos, yo empecé a desinflar las colchonetas. Está medio nublado y caen sus goterones. Desarmamos la carpa, pusimos las alforjas, los pulpos, ya no queda nada para salir. Son las 11:30 del dÃa y desayunamos galletas con leche con chocolate en caja. Las próximas lÃneas las escribiré desde el bus o derechamente en Santiago. Hasta entonces.
Además nos pusimos me puse a mandar mensajes de texto eróticos a números desconocidos, uno de los cuales respondió de vuelta. También le mandé uno al dueño del camping que decÃa “te quiero mi huaso bruto”. Jajja.
Pausa. Isabel va a hacer número 2 justo antes de partir. No puede ser.
Lunes, Santiago. Siempre es difÃcil escribir esta parte de la bitácora. Salimos de Entre Lagos por la parte “linda”, la turÃstica, no la que vimos al inicio.
El camino era muy bueno, salvo la subida inicial, es largo pero plano, lo que lo hizo más fácil. El odómetro volvió a funcionar, asà que tuvimos estadÃsticas durante el viaje, cada 10km. Más que el cansancio, el trasero pasó la cuenta. Pasamos al supermercado “Loreto” y gastamos los últimos $500 en “Snack Mix”, que venÃan sin papas fritas.
Tras un largo viaje llegamos por fin al cruce de la panamericana, y de ahÃ, a Osorno. Una vez que llegamos al terminal, Isabel sacó algo de dinero con lo que comimos unos completos en la fuente de soda. Era nuestro merecido premio por haber cumplido los 200km recorridos.
Esperamos en el terminal muchas horas, habÃamos salido con antelación previniendo fallos, pinchazos, etc, pero nada pasó. Finalmente, ya de noche y con atraso, llegó el bus. El chofer empezó a alegar por las lucas del sobreequipaje mientras el auxiliar y yo subÃamos las bicis. Menos mal que el auxiliar era muy buena onda. “Viejo culiao” me decÃa, y me contaba que andaba todo caliente por una idiotez de unos vasos, que le dió uno extra a un pasajero que se lo pidió. Me dijo que era su último dÃa en la empresa.

Como broma, le dije que el chofer por lo menos debÃa manejar bien. “Maneja como las weas”, me respondió.
En el bus, fue bastante infernal todo. Cinco guaguas nos rodeaban, y una de ellas lloró mucho rato. Isabel se tomó un ravotril y ni los sintió, yo sÃ.
En la mañana, despertamos cerca de Santiago. Historia corta, el tÃo de la Isa ya nos esperaba en el terminal. Toramos los bolsos arriba y llegamos a mi casa. A mi cama. A descansar y dormir. HabÃa sido un largo y espectacular viaje. Ahora tocaba descansar.










Uffff, y asà termina todo, estaba esperando por conocer estas ultimas partes, ya que después de que nosotros nos fuimos, no supimos muy bien como resulto todo después. Pero bastante buena la odisea. Yo personalmente no la hubiera logrado, te lo digo. He pasado por otras barbaridades, pero nunca en bicicleta.