DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de Ãndole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.
DÃa 4.
Seguimos como jaibas, pero duele un poco menos. Durante la noche cayeron algunas gotas pero no las sufiecientes como para preocuparnos. Igual estuvimos alerta. Nuestro terreno es un poco más bajo, por lo que no estarÃamos en buena posición si llueve. Sin embargo, tenemos unos pinos que evitaron que nos mojaramos como sà les pasó a otras carpas. Se supone que a las 12:00 (son las 11:00) abren el cibercafé para ver los resultados de las becas, asà que hoy es el gran dÃa. Escribo esto desde nuestra carpa, nuestro pequeño hogar para dos personas, con cielo naranjo y dos puertas, cada puerta por la forma arma un pequeño piso en el que dejamos bolsos, en una puerta están las alforjas y por esa no circulamos, solo sacamos cosas desde adentro. La otra es la puerta principal, tiene las alforjas de cocina y comida y da hacia el lago, desde ella también podemos ver las bicicletas atadas entre ellas y a una reja. Cabemos los dos perfectamente, tiene mosqueteros y un espacio en el techo donde colgamos la linterna, a parte, claro, de los bolsos laterales, donde Isabel deja los cepillos de dientes y la pasta. Es una Doite pro-teide 2, algo asÃ, pesa 3,5 kilos, la llevo yo en mi bici y casi ni la siento.
A todo esto hoy es nuestro último dÃa en el camping, mañana queremos pedalear a Petrohue. Es rico descansar, pero ya quiero estar en el camino otra vez. Ahà pretendemos dormir un dÃa -es más frÃo- y después volver. Hay que conseguir más butano también. Veremos todo eso, ya es hora de salir de la carpa.
Fuimos a comprar pan -queriamos traer jugo, pero el español cobraba $1.500 por en envase grande y $600 por el chico- y luego cibercafé, donde nos esteramos de las malas noticias con respecto a la beca. La postulación por fecha corresponde al segundo periodo, asà que má sque un sà o que un no fue un “leanse bien las bases”. Un golpe de agua frÃa que con el tiempo fue pasando, Isabel tenÃa más bien rabia, yo pena. Si es como ella cree, que el proceso de matrÃcula empieza en marzo, cagué con el Fondo Audiovisual, pues el segundo proceso es en marzo-abril.
Volvimos y descansamos un rato. Fue una noticia mala que habÃa que afrontar. Sin embargo, tenemos un problema más urgente: el butano. Tomé la bici y salà a andar, llegué a un local donde les quedaba uno solo por $2.500, no era caro asà que lo llevé. A la vuelta volvà al cibercafé y estacioné la bici junto a un chivo que me miró medio raro, parece que usé su lugar. Volvà para almorzar, ya ha pasado un poco la pena. Llamé a mi hermano para que arreglara un tema pendiente con el guión de la pelÃcula de Coke.
Almorzamos arroz, una pésima idea, ya que aunque es rico e instantáneo, gasta mucho gas. Asà que se fue otro balón. Nos quedan dos. Mañana seguiremos buscando. En la tarde bajamos al lago, esta vez bien envetunados en bloqueador, igual las quemaduras siguen doliendo, pero menos. Nos bañamos e Isabel hizo galo de todo su exhibicionismo, llegando a nadar desnuda. Yo ayudé un poco quitándole el traje de baño. A pesar de todo el humor estaba muy bien. Luego de eso fuimos a las duchas y luego a retozar un poco en la carpa. Es divertido porque Isabel tiene la manÃa de ordenar todo y yo le digo que es una carpa, como que da lo mismo. Por mà que se ordenara sola, pero ella insiste. Sigo olvidando consignar la caminata por la playa que tuvimos ayer. Estuvo buena por el borde de la playa con los pies en el lago.
La once fue café y sopa, junto con galletas y un poco de pan, ahora toca jugar bachillerato, algo que Isabel quiere hace dÃas. Veremos como sale. Los planes para mañana son despertar temprano, cargar las bicis y partir a Petrohue. Será otro dÃa, por fin pedaleando de nuevo.
En las fotos: una vista del camping, y en la segunda, la vista desde la playa a nuestra carpa, al fondo.








