DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de Ãndole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.
En la foto, de izquierda a derecha: Paula, Isa, yo, Sacha.
DÃa 8 – Caras conocidas.
Desperté temprano y por primera vez en el viaje, con frÃo. Fui al baño y noté que el viento habÃa botado el tendedero. Asà que recogà la ropa y la puse en la mesa próxima a la carpa; la otra mesa, la que usamos, la habÃan sacado y puesto en otro sitio durante la noche. Hizo calor en la mañana, después dormà y cuando desperté estaba abochornado. Medio nublado pero con calor al fin. Isabel fue a comprar pan y yo ordené las cosas calentando el agua para el desayuno. Se acabó por fin el gas, queda un balón y estamos a la espera de que Sacha traiga uno hoy. Mientras termino de escribir esto Isabel nuevamente está ordenando el bolso. Jajaja.
Lavamos lo restante y volvimos a hacer el tendedero. A lo que perdimos otro pulpo. Más en la tarde empezó a llegar MUCHA gente en un sitio se instalaron cuatro carpas y al lado nuestro otras más. Por lo que quedamos totalmente encerrados. Terminé el libro de Asimov y empecé a cocinar, Isabel se sentÃa medio mal. Después salió y me ayudó con el almuerzo. En eso estábamos cuando escuché a Sacha que apareció de la nada. Conversamos un rato, fui a saludar a los viejos de Paula y entramos su saco y carpa. El cuidador cobró luca más por cada uno de ellos y quedamos en ver. Tras el almuerzo fuimos a comprar y a la playa. Nos tendimos en la arena junto a la familia de Paula, yo me metà al lago un rato aunque estaba nublado. Más tarde fuimos al camping de “Uñas”, donde el loco nos cobró $1.500 a cada uno. Por lo que nos cambiamos con la ayuda del viejo de Paula. Echamos la carpa adentro del auto, entera, sin las varillas, y las alforjas y todo, y nos fuimos pedaleando. Un buen rato después ya estábamos instalados, fuimos a buscar leña y a comprar pan para la once.
En la foto: el nuevo camping, el de “Uñas”, a la entrada de Cascadas. Bueno, en rigor es la salida, cerca del camino a Ensenada. La carpa azul gigante es de Sacha y Paula.
En eso estábamos cuando empezó a llover bien fuerte. Interrumpimos la once para guardar los bolsos dentro. Isabel querÃa guardar todo dentro, incluso la ropa mojada, lo que me molestó, porque no tenÃa ningún sentido. La ropa mojada se puede volver a secar, pero Isabel estaba con la maña del orden. Asà que al final opté por dejar mis cosas afuera, Sacha y Paula aunque su carpa es grande, vinieron muy poco preparados. Tras un rato nos dormimos, las minas de la carpa de al lado discutieron hasta altas horas de la madrugada mientras seguÃa lloviendo.






