Compañeros de ruta.
Iba saliendo a las 6 del Parque Arauco cuando noté que la rueda delantera de mi bicicleta estaba pinchada. Hace dos dÃas habÃa tenido el mismo problema con la rueda trasera, como si las cámaras tuvieran fecha de vencimiento. Entonces, como Kwai Chang Caine, empecé a caminar. Supongo que todos han escuchado eso de que “hoy caminé más que Kung-Fu”, y justo hoy con la muerte de Carradine. Caminé en la dirección opuesta a la que debà haber caminado, en dirección a un taller de bicicletas cerca del Apumanque. TenÃa un cartel afuera de la marca “Specialized”, pero el taller era tan poco especializado que no tenÃan cámaras para bicicletas pisteras.
Y seguà caminando. Mientras terminaban de caer la noche y el frio, mientras los autos nos adelantaban. Mi bicicleta, que siempre me acarrea a todos lados, ésta vez caminaba junto a mÃ, éramos compañeros de batalla de esos que se gritan ¡no dejamos a nadie atrás!. Y caminé, y recordaba tantas cosas, en TVN cuando daban Kung-Fu: la leyenda continúa, con Chris Potter que era el hijo de Carradine, un policÃa a quien Caine le echaba una mano. Me gustaba mucho la serie. Padre e hijo compartiendo sus vidas como compañeros de equipo.
La memoria es un lugar lleno de cariño en lo que a la tele se respecta.
Y seguà caminando. Y entré a un negocio a tomar una bebida y tomé esta foto:
Es cierto. Hay gente que se enoja por la más mÃnima tontera. Yo prácticamente no me enojo. Caminé dos horas y media viendo siempre el lado positivo del asunto. Llegué feliz al taller de bicicletas de Ferrer 2810 donde me cambiaron los forros y la cámara pinchada.
Luego pensé que Kwai Chang Chaine era un monje chaolin, y por eso no se enojaba cuando tenÃa que caminar por el desierto tantos kilómetros. Asà cualquiera.




