DÃalogos de CiclovÃa (III)
Iba a toda velocidad, medio atrasado por la ciclovÃa de Presidente Riesco, y adelante mÃo iban dos chicos caminando, ocupando las dos pistas. Toqué varias veces mi bocina y se corrieron. Al pasar les dije que estaban en la ciclovÃa.
-¿Y a quién le interesa? -respondió uno de ellos.
Los chicos de los sectores con más dinero suelen ser más arrogantes, pero basta con que frenes la bicicleta en seco y te devuelvas para que se les quite. Iba atrasado y todo, pero pensé que valÃa la pena.
-¿Cómo que a quién le interesa? -dije, molesto- a mà me interesa. Esta es una vÃa exclusiva para ciclistas, es lo mismo que se pongan a caminar por la calle.
-Ya.
-De verdad huevón, puede ser hasta peligroso si alguien a toda velocidad te choca, yo vengo por las noches rajado por esta pista, y si no te veo te puedo enterrar la rueda en las pelotas.
-Ya.
-”Ya, ya” -dije imitándolos- puta, ¿entendiste a quién le interesa?
-Ya.
Y seguà pedaleando. Tan tonta que es la juventud actual. Nosotros éramos tontos pero no arrogantes, que es lo que suele pasar cuando tu papito te compra hasta el último estúpido capricho que se te ocurra. En lo personal no siento que el mundo sea mÃo; siento que tengo que ganármelo, que es otra cosa.
Y para allá vamos.
En bici, claro.





