Llevo más de 2.000 kilómetros pedaleados este año por la ciudad de Santiago y me impuse con el tiempo ciertas reglas: por ejemplo respetar todas las leyes del tránsito. La razón es súper simple: no quiero que ningún automovilista me mire cruzar con luz roja y llegue a su casa pensando en que los ciclistas hacen lo que quieren en las calles. Tampoco me paso a las veredas a toda velocidad, no quiero que la gente se sienta agredida por un ciclista. Ni siquiera pido la pasada; si tengo que meterme a la vereda me bajo y camino al lado de la bicicleta hasta que puedo avanzar. Como ven, son cosas pequeñas que sólo tienen por finalidad generar en el resto de la gente más confianza hacia los ciclistas, y la sensación de que somos personas que respetamos la ley y no que “hacemos cualquier cosa” en las calles, lugar que por ley nos pertenece, al ser la bicicleta un vehículo de dos ruedas.
También con el tiempo he desarrollado cierta habilidad con mi cámara fotográfica al pedalear. Hoy iba detrás de un ciclista que de partida iba sin casco, cosa que en esta ciudad me parece muy poco inteligente, pero esa es mi opinión y en realidad da lo mismo, la ley del tránsito dice que los ciclistas tienen que usar luces reflectantes y casco. Te guste o no. Es como usar cinturón de seguridad o hablar por celular en los autos: son instrucciones para todos.
Además este ciclista anónimo, apenas se juntaban los autos en una luz roja, se cruzaba por toda la calle y se pasaba rajado a la vereda.
Después noté que el ciclista anónimo iba también escuchando música. ¿Se imaginan conducir un auto con audífonos, escuchando la radio o la música? No se puede no más.
Y por supuesto al llegar a Pocuro, mi anónimo colega se pasó a la vereda y cruzó la calle con roja, para después tomar la ciclovía y desaparecer en su pista exclusiva.
Estamos entre todos abriendo espacio a la bicicleta en la ciudad, pero falta mucho todavía, en especial en este tema tan sensible, ¿cómo nos ven los demás? ¿Como una amenaza, como un problema, como un aporte? Todos queremos vías exclusivas, pero mientras no existan, o mientras se sigan haciendo mal, los ciclistas usaremos la calle.
Y ojalá que no existamos en el imaginario colectivo en el mismo nivel que los motociclistas, que si le preguntas a la gente comparten la idea generalizada de que “manejan como las pelotas”. Vamos que se puede.









eres un irresponsable por manejar sacando fotos, ahora que van a pensar los automobilistas¡¡¡¡¡¡¡¡¡
WN! ese es MERIGIO MEREDI!! jajajaja
No se… Yo cuando ando en bici no me voy con los autos por mi seguridad. Como no lo uso para trasladarme escucho musica (tb lo hago en el auto y si lo uso para traslado). En general considero que mientras no se vayan al chancho, está bien. O sea, si se cruzan con roja y no hay nadie, da un poco lo mismo, porque eso dependerá de la densidad de autos y bicicletas. Si es que llega a haber un numero de ciclistas tal que haya problemas grandes con peatones y autos, se deberán poner reglas “duras”, tal como a los autos. Si no es así, no veo mucho daño en la percepción de automovilista hacia algunos actos como la música o cruzar con roja.
Saludos!
Hola, de casualidad llegué un día googleando las palabras “sushi” y “ñuñoa” y tuve la fortuna de apretar un link a tu blog de un post relacionado a un local de sushi. No sabes lo mucho que me rio con tu estilo de escribir y con tu humor especial! Te felicito! y sigue escribiendo más seguido
Saludos!
Jenny