La propaganda electoral en las ciclovías.
Estas fotos las vengo tomando hace varias semanas, desde que empezó la campaña electoral, típico momento en el que el espacio público deja de importar y todo se llena de horribles carteles y “palomas” publicitarias. Yo solía mover la propaganda de las ciclovías, después la terminé agarrando a patadas. Los primeros días era impresionante cómo ponían carteles de Alberto Cienfuegos, el ex-General Director de Carabineros, en el medio de una pasada peatonal. Es cierto, los candidatos saben poco o nada de lo que hacen sus delincuentes brigadistas, y la gente común termina pagando las consecuencias. Como siempre, a los políticos no les importa nada salvo ellos mismos.
Los primeros días los carteles ni siquiera iban amarrados con alambre, por lo que al menor viento se venían abajo.
En la comuna de Las Condes casi todos los días tuve que mover a Monckeberg del medio de la ciclovía, después empecé a agarrarlos a patadas, hasta que le dije a un brigadista -muy amable, debo decir- que por favor tuviera cuidado con dónde los instalaban. Me prometió fijarse.
Pero no cumplió, claro. Así que durante varios días seguidos me tocó mover, botarlo o ladear a la dupla Piñera-Monckeberg para que no molestaran a la gente.
La foto que refleja este terrible acto delictual es obra mía, justo pasaban un par de ciclistas que me ayudaron a reflejar mejor la situación. ¿Tendrá Piñera en sus equipos Tantauco algún arquitecto que le explique más o menos, así a la pasada, por encimita, lo que es el espacio público?
-Sebastián, la ciclovía y las calles no son tuyas. Son de todos.
-No pues. Si yo mando.
El problema de simplemente “mover un poco” este enorme cartel, es que siempre volvía a su posición original, como un resorte. Quizás una metáfora de lo complicado que ha sido renovar a los políticos en Chile.
Por su parte, García Pinochet tiene mucho de su abuelo; quizás todavía cree que tenemos toque de queda y por eso instala sus carteles en la ciclovía por las noches, asumiendo que nadie pedalea a esas horas.
Y lo más gracioso -y a la vez peligroso- es que a García Pinochet le hacen mierda sus carteles durante la noche, entonces a la mañana siguiente tienes que andar con más cuidado porque ya no hay carteles, sino palos con clavos, y eso ya es otro cuento.
Como ven, toda una odisea el pedalear por la corta ciclovía de Presidente Riesco. Como si fuera poco esquivando gente idiota, señoras con maletas, escolares, obreros y demases, ahora también hay que esquivar la propaganda electoral.
¿Se cumplirá siempre esa ecuación? ¿Ganarán los candidatos que más publicidad hacen? No lo sé, pero si alguien tiene los datos, que avise.
De todas formas el paisaje se ve horrible con tanta propaganda. Es la ciudad la que pierde, somos todos los que perdemos mientras estos caballeros se dedican a jugar a la política.











Que apestoso, en ñuñoa la misma historia…
esta gente no aprende weon, como pretenden cambiar la wea sistema en que vivimos si ni siquiera pueden cambiar su manera de promocionarse, por eso yo insisto, hay que meterlos en una micro amarilla de las antiguas y prenderles fuego.