Categoría: Aguafuertes

Hace un par de semanas veía un capítulo de House en el que un tipo sufre el síndrome de encierro (o locked in, del que curiosamente hablábamos hace un tiempo por acá mismo con respecto al caso de Alberto Vega). Un doctor, al ver que aquel hombre no presentaba movimiento, de inmediato pensó en que tenía un buen corazón y que sería candidato ideal para un transplante. Creo que de algún modo es el miedo que mucha gente siente al respecto, en especial quienes somos lejanos a la medicina.

93 días duró el calvario mediático de Felipe Cruzat, el niño de 11 años que necesitaba un trasplante de corazón que jamás llegó. Se abrió un debate sobre la importancia de donar órganos y se hablaba de cierta obligatoriedad bastante ridícula: si es obligatorio ya no es “donación” de nada. Se habló también de un Registro Nacional de Donantes, de suponer que uno siempre va a ser donante a no ser que se exprese lo contrario.

Yo no soy donante, a decir verdad. Tengo una fe muy amplia en la ciencia médica pero no así en los doctores. Intento evitarlos lo más que puedo, he tenido un par de experiencias malas, doctores a quienes les fascina llenarte de pastillas, que se van a la segura sin considerar -y a ratos considerando pero ignorando- que los efectos secundarios de lo que recomiendan pueden afectar tu calidad de vida. Palabra clave: TU calidad de vida. Los doctores son… personas. Que hacen su trabajo y a quienes en realidad no le importas demasiado. Y que son víctimas de las circunstancias, o sea en los peores días de Felipe Cruzat me imagino cómo andaban todos los médicos de este país como vampiros buscando un corazón con el que pudieran salvar esa vida. » Leer el resto de esta entrada..

Antes de que piensen que estoy enfermo de la cabeza, les aclaro que soy una especie de… fan de la crónica roja. No guardo recortes ni nada, pero sí junto información de casos extraños o que me interesan. En este caso, relacionados con accidentes de tránsito. ¿Por qué? Bueno… básicamente porque debido a mi epilepsia no puedo andar en moto, ni tampoco manejar un auto. Y de vez en cuando, en esos momentos en que la ganas de subirme a una moto y dejar mi fiel bicicleta me bajonean, ocurren esos accidentes que lo dejan a uno boquiabierto diciendo bueno… menos mal que no ando en moto. Estas son diez historias de personas que si hubieran preferido el transporte público, taxi, o si simplemente no les hubiera gustado el tema de las motos estarían vivas todavía. No hay ninguna intención moral ni nada, es tan solo mi recordatorio mental cuando me sudan las manos por andar a 200 kilómetros por hora en dos ruedas. 
 
  • El 30 de septiembre de 2006, Gustavo Eduardo García García de 31 años falleció decapitado por un cable que unos delincuentes habían atravesado sobre la calzada para robar a automovilistas. García murió instantáneamente por un traumatismo craneano encefálico y cervical. Viajaba con una acompañante, Patricia Guerrero de 19 años, pero ella vivió para contarlo. Me recordó una muerte igual ocurrida en un comic de Batman, llamado Las diez noches de la Bestia, donde a un tipo le preparaban a esa trampa. Me pregunto si Gustavo lo habrá leído. Le pueden hacer click si lo quieren agrandar. 

Batman - muerte en moto

  • Eran cerca de las 2 de la mañana del 30 de abril de 2008 cuando Claudio Francisco Bartolotti Miranda avanzaba a más de 150 kilómetros por hora -iba compitiendo con un amigo- por Kennedy al llegar a la  rotonda Pérez Zújovic, en la comuna de Vitacura. Perdió el control de la moto y cayó sobre una baranda de protección, avanzando hasta que un poste metálico partió su cuerpo en dos.  Fue tan fuerte el impacto que las dos partes de su cuerpo quedaron separadas por aproximadamente 20 metros. 
  • Martín Moreno era argentino y tenía 28 años cuando el 5 de marzo de 2009 chocó contra un radiotaxi en la esquina de Alameda con Dieciocho. El estanque de su moto se rompió y el combustible se incendió por las chispas en el pavimento. A pesar de que el chofer del taxi se bajó con su extintor a apagar las llamas, Martín resultó con el 80% de su cuerpo quemado, en extrema gravedad. Primero le amputaron los dos brazos pero no se pudo hacer mucho más y agonizó doce días tras lo cual murió. Según informaron algunos medios de prensa, la mala calidad de la moto Takasaki habría tenido que ver, Martín le mostraba a sus amigos cómo podía hundir con su mano el estanque de gasolina. » Leer el resto de esta entrada..

Ladrones

Ayer pasé por la Farmacia Ahumada que está cerca de mi casa y vi que están pintando encima de todos los rayados, que en su mayoría no tienen que ver con el tema de la colusión, salvo uno, escondido por ahí, que grita ladrones culiaos.

Con el tema de la colusión la gente ha empezado a decir que al final las empresas sólo quieren ganar dinero, cosa que es realmente evidente. La gente sin embargo no cree que supermercados, grandes tiendas o empresas de servicios quieran estafarlos. Es exactamente lo mismo, estas cadenas monstruosas siempre me parecieron una agresión a barrios pequeños que intentan aferrarse a un estilo de vida desgarrado por la imperiosa necesidad de cierto grupo de gente de tener su quinta casa, su sexto auto y su segundo bote. Es un asco, pero lo último que podría decirse es que es reciente, si los chilenos consumen más remedios, se sienten más enfermos y creen que la salvación está en la farmacia de la esquina, es por que esa es la idea que estas empresas se han encargado de tatuar dentro de sus cerebros.

¿Y qué tal si nunca hubiera habido colusión? ¿Si en verdad Cruz Verde y Salcobrand jamás se hubieran puesto de acuerdo para subir sus precios, y ésta fuera la mejor estrategia publicitaria de la historia de Farmacias Ahumada? Un plan a largo plazo pero inteligente al fin y al cabo, hundir a los demás, pagar una multa de un millón de dólares, repartir otros cinco en descuentos a medicamentos, y aún aí salir ganando dinero y de paso dejando a los demás como mentirosos y poco comprometidos con el cliente?

La gente dice “no, si ya reconocieron la colusión” y es todo cierto. Ahora le creen a quien siempre, no importa lo que pase, les va a querer engañar. A empresas que obligan a sus empleados a mentirle a los clientes para que así puedan armarse la segunda mitad del sueldo. De pronto dicen “lo siento” y es… ¿honesto?

Todo menos eso, ladrones de mierda.

Cartel en rejas

Entre las muchas leseras que a diario dice Constanza Santa María en En boca de todos -ayer le preguntó al tipo del tiempo si estaba inscrito en los registros electorales, el le contestó que no y ella gritó “pero que verguenza”, como si uno tuviera que bajar la cabeza al tomar una opción que es perfectamente legal- hace un tiempo entrevistaba al concejal UDI Jorge Alessandri por el tema de las posibles rejas en el parque Forestal, y le preguntaba si es que él estaba de acuerdo con “terminar con un espacio público”.

Pero como Constanza debería saber, uno no mata un espacio público poniéndole rejas, uno acaba con ellos convirtiendo, por ejemplo, una plaza en un gimnasio privado, como lo hizo el Alcalde Sabat con el ya famoso Parque Gorostiaga. Pero enrejar una plaza es solamente una manera de ejercer control sobre un lugar descontrolado, a mí me parece un sinsentido que el tipo que puso este cartel lo haya hecho precisamente ¡sobre unas rejas! ¿Acaso para ser libres al interior de tu hogar necesitas que tu casa no tenga protecciones?

Parque sin rejas

La idea de las rejas es proteger algo que nos importa. Y el problema de la gente es que suele no importarle lo que no les pertenece, como los espacios públicos. Yo tengo una pequeña plaza al lado de mi casa, y sería feliz si le pusieran rejas, porque cada fin de semana se llena de pendejos idiotas, a mi no me molesta que tomen o que hagan ruido, pero después se marchan rayando todo. Éste es un barrio de rejas bajas con muchos ancianos. A una señora mayor, a dos casas de la mía, le habían saltado la reja y puesto un graffiti, ella me miraba y preguntaba qué hacer. » Leer el resto de esta entrada..

Éste ha sido un verano bien movido. He estado trabajando en el G-Max del Parque Arauco con gente muy buena onda, y para llegar allá me he valido de mi fiel bicicleta, la que desde comienzos de enero hasta ahora ha hecho unos… 350 kilómetros, muchos más de los 200 que anduve con Isabel por el sur en febrero del año pasado. Extraño esos días viajando en bicicleta por esos lugares tan lindos, y espero ansioso tener de nuevo esa libertad para tomar decisiones con respecto a la temporada estival.

Pero por mientras estoy acá, en esta ciudad por la que pedaleo todos los días, y la verdad es que  no he tenido mayores problemas. Pero mi tema son siempre los taxistas, creo que son la gente más peligrosa que anda por las calles, y el otro día durante mi pequeño incidente con un taxi que abrió su puerta repentinamente, recordé una cosa que nos pasó con Isabel a fines del 2008.

Ella había salido una hora más temprano de su trabajo un viernes, creo, y nos juntamos y tomamos un colectivo en el paradero 14 e Vicuña, abajo, en el Unimarc. Esos colectivos son súper buenos por que funcionan toda la noche, y también porque a las velocidades que andan uno llega volando a la casa. El problema es que son selectivos, respetan sólo algunas leyes del tránsito, cosas como lomos de toro, o semáforos en rojo por las noches, como que dan lo mismo. En fin, serían las siete de la tarde. Subí adelante y partimos, y de inmediato noté que el tipo conducía como las pelotas. Isabel siempre toma estos colectivos y ha tenido más de un choque, pero a mi nunca me había pasado nada. En Avenida La Florida con Walker Martínez el tipo iba por la derecha y quiso doblar a la izquierda, en una maniobra de esas que hacen los taxistas, imprudentes y muy rápidas, el tipo se metió en la pista por la que una de esas micros estilo “gusano” Transantiago, iba a virar. La micro empezó entonces a apretarnos, mientras el colectivero quedaba apretado intentando salir.

Dieron la verde y la micro partió, abollando el colectivo. Pero siguió de largo, y nuestro chofer, con instintos de Eliseo Salazar, salió a la persecución, poniéndose por delante, intentando que frenara. Por fin lo consiguió, y se bajaron y empezaron a discutir. Nosotros mientras tanto esperábamos que llegara otro colectivo a llevarnos a destino. Pero entonces llegó un amigo del colectivero, que empezó, sorprendentemente a dar su propia versión de los hechos, y a contar cómo había pasado todo, sin haber estado ahí. Que el chofer del colectivo había tocado la bocina y que el chofer de Transantiago no había pescado, y el resto de los pasajeros se inclinaron por esa ridícula versión. De pronto yo no aguanté más y le dije que basta, que era su culpa, que si conducía como las pelotas no podía esperar otro resultado y que jamás había tocado la bocina. Es rara como es la gente, pero de inmediato empezaron “no, si tenís razón, si no hubo bocinazos”, etc. En fin, llegaron los carabineros y me querían tomar los datos para ser testigo,  quise decirle algo así como que no reconocía su autoridad ante mí y que desconocía al estado, que seguía los preceptos de David Thoreau, pero simplemente le dije que me daba paja ir a declarar. Más de una hora después llegó otro colectivo que nos llevó a destino.

¿Les dije ya que ese día Isabel había salido una hora antes? Bueno, la perdimos en esta estupidez. » Leer el resto de esta entrada..

Se estrenó la semana pasada la película de Jim Carrey, Yes Man, acá llamada Sí señor. La idea es que un Jim Carrey no puede decir que no y dice que sí a todo y eso cambia su vida radicalmente. Si, claro, es como Mentiroso, Mentiroso revisitado y todo eso, y en realidad para la gente es complicado decir que sí. Pero me he fijado que hay algo más difícil aún, todos odian pedir disculpas. Es increíble como la gente se manda cagadas y mete la pata y de una u otra forma te llenan de excusas, el otro dia dejé una botella con un vaso de agua al lado de mi cama, otra persona la botó, y me dijo que fue mi culpa por dejarla ahí. ¿Les ha pasado? Es un clásico, yo hace un par de semanas empecé a prestar atención a todas las excusas que escuchaba, suelen pasar desapercibidas mezcladas entre tonteras, a lo más escuchas “ah sorry, no caché”, pero la gente es tan estúpidamente orgullosa que nada es su culpa, no, ellos no pueden estar equivocados. 

Y en realidad cuando yo era más chico era igual, discutía por todo. Hubiera sido muy bueno en un equipo de debate, peleaba por todo. Como que lo importante era discutir para ganar, pero al final uno pierde la esencia de una discusión, que no es nada más que aprender. Así es, cambiar opiniones sobre las cosas, más que una pelea es una especie de aprendizaje, es lo que hemos olvidado de aquello. Estamos llenos de orgullo y faltos de ganas de saber más. 

¿Se acuerdan de Randy Pausch? Es el tipo de aquel gran discurso motivacional que salio el año pasado, al que le quedaba poco tiempo de vida. Murió al final, el 25 de Julio de 2008, el día de mi cumpleaños. El discurso se trataba sobre todo de lograr los sueños de tu infancia. Transcribo una parte: 

Si quieres alcanzar tus sueños es mejor que juegues honestamente con los demás, que vivas con integridad.

Un consejo simple que quizás encuentren complicado de seguir: di la verdad.

Segunda cosa: cuando metas la pata, discúlpate. Tenemos muy malas disculpas en América.

Una buena disculpa tiene tres partes: “lo siento”, “fue mi culpa”, “como lo hago bien”. La mayoría de la gente se salta esa tercera parte. Es lo que pueden llamar sinceridad. 

¿Y ustedes? ¿Como andan por casa? ¿Son más de excusas tontas o de disculpas sinceras?

avatar

Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Festival Chilemonos.

      Del 25 al 29 de Abril se llevará a cabo en Santiago el Festival de Animación Chilemonos, donde se juntará la crema y nata de la animación nacional. Habrá muestras audiovisuales y estrenos, competencia nacional, internacional y de escuelas; exposiciones, talleres, foros, charlas y demases. Las sedes son el centro cultural GAM, el Centro Cultural Palacio de la Moneda, y el Centro Arte Alameda. En la página web del Festival pueden revisar la programación por fechas y sedes,  los invitados internacionales y las actividades en general. Nos vemos allá.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.