Categoría: Bicicletas

Esta foto la tomó mi colega Gabriel desde la micro, una vez que me vio pedaleando por la ciclovía de Antonio Varas, como todas las mañanas. Adivinen quién de los dos llegó antes a la oficina.

Pedaleando

Alguna gente me conoce, no sólo soy un ciclista urbano sino también un productor audiovisual medio mañoso; el año pasado hice en este artículo un resumen de cuánta plata ahorras si viajas en bicicleta todos los días a la pega. O bueno, casi todos los días. La idea era dejar de lado el famoso “más o menos”; uno siempre puede intentar achuntarle a cuánta plata deja de gastar en trasporte público al pedalear por la ciudad. Otros pueden intentar calcular las calorías o el tiempo. Pedalear tiene tantos beneficios que el hacer este tipo de artículo es una manera de aterrizarlos, poner el dato duro en el papel -en este caso una planilla de cálculo de Google Docs- y sacar ciertas conclusiones. En lo personal el 2010 fue un año tranquilo en lo laboral, con esto me refiero a que tuve una ruta relativamente corta, centrada en la ciclovía de Antonio Varas, desde Ñuñoa hasta Providencia. A diferencia del 2009, donde entraba más tarde a trabajar en un centro comercial, durante el 2010 entré siempre a las nueve de la mañana. Los días que me tocó ir en transporte público descubrí otro beneficio de la cleta, y es el llegar despierto y sin tanto sueño a sentarse en una oficina de 9 a 6. Reírse del taco de autos.

El primer gráfico se refiere a las distancias recorridas durante el año 2010. Se aprecia una regularidad durante los meses de Mayo a Junio, llegando a su peak en Agosto, con la llegada del calor. Para que hagan una idea de la ruta que hice durante la mayor parte del año, acá van unos datos de un día cualquiera, sacados con el odómetro:

  • Kilómetros: 3.68
  • Duración del trayecto: 13:37
  • Velocidad promedio: 16.2 kh/h.
  • Velocidad máxima: 26.7

El gráfico es el siguiente:

Enero y Febrero presentan menos kilómetros recorridos ya que estaba trabajando free lance, no tenía por qué salir de mi casa todos los días.

Dicen que la bicicleta es ideal para recorridos de aproximadamente 7 kilómetros durante la ciudad. El año 2009 por ejemplo yo hacía diariamente un recorrido de cerca de 15 kilómetros entre la ida y la vuelta. El año 2010 fue de más o menos 7,5. La mitad. Miren el siguiente gráfico:

Como les dije antes, el 2009 anduve muchos más kilómetros arriba de mi bici. Para que se hagan una idea:

  • Año 2009:
    Total kilómetros: 2,870.71
    Promedio mensual: 239 km.
  • Año 2010:
    Total kilómetros: 1,488.54
    Promedio mensual: 124 km.

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Ciclovía como pista de emergencias.

Un par de historias:

Hace años atrás me tocó volver de la playa con un grupo de amigos en un auto que cada 20 kilómetros se paraba y había que empujar. Paramos en la ciclovía de Santa Isabel, antes de llegar a Vicuña Mackenna. Los ciclistas nos miraron feo, pero bueno, no había mucho que hacer.

La semana previa al año nuevo, iba pedaleando por la ciclovía de Antonio Varas cuando vi un auto enorme que tapaba casi toda la ciclovía. Una pareja de ancianos estaba esperando que el portón de su edificio se abriera. Como siempre, me detuve y esperé que pudieran pasar.

En eso un ciclista me adelanta muy rápido y le golpea el auto a los viejos, la señora reacciona muy alterada y le intenta gritar algo al tipo que ya se ha ido a 30 kilómetros por hora.

Ese es, para mí, un ciclista idiota. ¿Tiene la gente la culpa de que le construyan ciclovías en sus veredas? Nosotros, los ciclistas y los automovilistas, somos victimas de un diseño urbano mal planificado y mal ejecutado. Pero la idea –me parece- es que nosotros marquemos esa diferencia. Golpear el auto de un par de ancianos no es inteligente y ciertamente no evitará que sigan estacionando su auto en su edificio. Lo que sí logra es que los viejos piensen que los ciclistas somos una amenaza, somos agresivos y odiamos a la gente. No confundir con taxistas, repartidores de pizza y motociclistas en general intentando aprovecharse de esa pista.

La verdadera diferencia entre los ciclistas y los motorizados no está en el modo de transporte sino en el modo de enfrentar la ciudad. En la manera de pensar comunitariamente.

Por eso, creo fervientemente que en casos de emergencia la ciclovía debería ser usada como pista de emergencia. Porque un ciclista que respeta a los demás puede disminuir su velocidad, pasar por un lado, y seguir de largo. Un ciclista inteligente prefiere esa pequeña molestia a que se genere un taco enorme, que todos anden enojados y tocando las bocinas. El mal menor. El bien de la comunidad. Ese mismo auto podría estar estacionado generando congestión, contaminación y ruido.

Creo necesario insistir en marcar la diferencia. El otro día me tocó ver un choque muy idiota. Un auto que simplemente pasó con la roja y fue embestido por otro. Los autos suelen pensar que ellos son más importantes en la calle. Después los ciclistas creen ser lo más importante y todos olvidamos que en la calle siempre, pero siempre, debería mandar el peatón.

Que es lo que somos todos, al fin y al cabo. Para no olvidar.

La ciclovía de Antonio Varas tiene dos partes: la que corresponde a Ñuñoa, que va por la calle junto a las pistas de autos, y que está en pésimas condiciones, y la de Providencia, que va junto a la vereda, está en mejor estado y tiene vegetación entre los autos y la calle, pero al ir junto a los peatones te obliga a doblar y reducir la velocidad en las esquinas.

Son dos formas totalmente diferentes de ver la bicicleta, la de Ñuñoa es para ir rápido a la pega, para moverse, es la bicicleta como medio de transporte. La de Providencia es para el paseo de fin de semana junto a los hijos, está pensada para el ejecutivo que tiene dos autos y que tiene como hobby pedalear.

Hoy a eso de las 8:45 iba pedaleando rápido por la sección de Ñuñoa, en dirección a Providencia. Siempre se arma un taco de autos a esa hora, por lo que mucha gente aprovecha para cruzar por la mitad de la calle. Eso pasó hoy. Una señora vio los autos detenidos y caminó bien rápido, para alcanzar a cruzar.

No la vi hasta que estuve a un par de metros. La embestí y terminó en el suelo. Debe haber tenido unos cincuenta años, un poco menos. Me bajé de la bici y le pregunté si estaba bien como para levantarse. Me dijo que sí y la ayude a ponerse de pié. Estaba bien, un poco adolorida de un brazo, pero en general sin problemas. Le dije que tuviera cuidado, que cruzara en el semáforo porque en la ciclovía siempre van bicicletas muy rápido.

Estuve con ella un par de minutos y me fui, nervioso igual. Yo no manejo autos, por lo que para mí, esto califica como todo un accidente de tránsito. Tuvo suerte la señora. Muchas motos se meten a la ciclovía para esquivar el taco y ahí sí que es otra historia.

Mi manubrio quedó medio doblado. Una lata, voy a arreglarlo en la noche.

Después del choca con la vieja lesa

Ojalá que la versión de la señora tenga algo de autocrítica y no llegue contando que un ciclista imprudente la pasó a llevar en la vereda. Cosa que ciertamente no fue así.

Un par de reflexiones adicionales: la ciudad está cambiando rápidamente. ¿Necesitaremos campañas en los lugares donde se construyan ciclovías? A veces la gente mayor no entiende bien el concepto de que además de la pista de autos, hay otra pista donde también hay vehículos de dos ruedas a mayor velocidad que la del peatón.

Por otro lado la idea de siempre, la calle es de los ciclistas. La vereda del peatón. Si andan en la vereda, vayan lento, la gente puede frenar, cambiar de dirección intempestivamente, puede salir un niño, o un perro. Si me toca ir por ahí, suelo empujar la bici con una pata, e ir con las manos en los frenos. Sólo por si acaso.

Somos una presencia cada vez más importante en la ciudad y la visión sobre nosotros en la prensa es  casi siempre negativa, somos agresivos, rápidos, indolentes. Hay muchos que optamos por este medio de transporte sin saber que estamos en el medio de una batalla por algo de espacios de la ciudad. No por “sobras” sino por espacios. Para ayudar a descongestionar las calles, a descontaminar el ambiente.

Si chocan con alguien, aunque haya sido culpa de ellos, bájense, quítense el casco, los lentes, pregunten si el otro está bien. Ayuden, sean empáticos. Todos comentemos errores, pero en el piso, todos necesitamos ayuda. Sonrían, causen una buena impresión.

Siempre he pensado que la diferencia entre nosotros y los automovilistas, es que a ellos esa carcaza metálica los protege de todo, pero especialmente de la gente. No ver al otro, no escuchar al otro; cada uno en su nave espacial. El otro no existe. Y mucha gente sigue aplicando esos principios cuando se baja del auto y llega a su trabajo. Es una diferencia fundamental en lo que yo llamo la velocidad de la vida; como enfrentamos a los demás, a la gente, a la vida en comunidad.

Así que señora anónima: mucho ánimo, quizás este no sea el mejor día. Quizás le siga doliendo para navidad. Pero para año nuevo ya entenderá que si anda despistada por la ciudad, es mucho mejor esperar una luz verde para cruzar. Ahora, si no entendió nada y la vuelvo a chocar, prepárese que la voy a poner a arreglar mi bicicleta ahí mismo.

Ruta

El martes 7 de Diciembre de 2010, Jaime Baeza y Cristián Raveau, dos ciclistas urbanos, se unieron al millón de peregrinos que anualmente visita el santuario de Lo Vásquez, en la ruta 68 que une Santiago con Valparaíso. Ese día se corta el tránsito y la ruta queda a disposición de caminantes y ciclistas que aprovechan la oportunidad para probarse física y mentalmente en la ruta.

Según lo que podemos saber gracias a las llamadas telefónicas que realizaron a sus seres queridos, Jaime y Cristián salieron de la ciudad a eso de las 18:00 y ya estaban tomando la carretera a las 19:00. Sabemos que pedalearon rápido para tomar la cuesta del Túnel Lo Prado con luz de día. Después de esa pronunciada bajada hicieron una pausa y llamaron a sus novias para hacerles saber que habían pasado la cuesta sin problemas. El próximo contacto sería a medianoche.

Cruzaron Curacaví, la cuesta del Túnel Zapata y se encontraron cerca del cruce de Casablanca, donde deberían tomar una decisión: seguir a Lo Vásquez y tomar un bus, o tomar la desviación al balneario de Algarrobo.

Llamaron por celular y anunciaron que seguirían rumbo a Lo Vásquez, que Jaime no estaba bien como para pedalear muchas horas más. También dijeron que al parecer la fiesta en Lo Vásquez se venía “en grande”, ya que veían decenas de luces rojas titilantes subiendo la cuesta. Aquí es donde la historia se torna confusa. Ambos mencionaron “destellos de luz” y creyeron que había fuegos artificiales, pero según sabemos hoy, no hubo ningún espectáculo pirotécnico en las cercanías del Santuario.

También mencionaron que el clima estaba frío, que para llegar al Santuario tendrían que pedalear “a través de una nube” y lo más curioso de todo, es que señalaron que algunas de las luces rojas parecían “elevarse”.

Por lo que sabemos actualmente, ambos detestaban la sociedad, hablaban de “anarquía” y “revolución” en un podcast llamado “Cuerpo C”, pero según sus cercanos era solo “palabrería burguesa” ya que eran incapaces de llevar a cabo cualquier acción violenta. Por lo demás estaba en sus planes crear un nuevo programa radial por internet, para hablar de Ufología. Tenían planes, amigos, familia, novias. En realidad ninguno de ellos tenía razón alguna para desaparecer como lo hicieron.

El día 8 de Diciembre a eso del mediodía, después de intentar comunicarse por teléfono sin resultados, las familias preocupadas llamaron a Carabineros, quienes les explicaron que lamentablemente uno o dos peregrinos morían cada año. Ese mismo año 2010 un anciano de 62 años identificado como Aurelio Bringas Salazar falleció de un paro cardíaco. Por otro lado ese mismo día fue el incendio de la Cárcel de San Miguel, por lo que no había personal suficiente para destinar a la búsqueda de dos jóvenes perdidos.

Esa noche  no se reportaron hechos de violencia ni otros accidentes en la ruta. Jaime Baeza y Cristián Raveau nunca llegaron a Lo Vásquez. Desaparecieron en medio de la noche. Las familias hicieron un llamado a quienes viajaban por la ruta a esa hora a reportar cualquier suceso fuera de lo ordinario, gritos o actos de violencia. Quienes respondieron sólo recordaban el sepulcral silencio de la caminata. Se barajó la tesis de un accidente, por lo que durante las semanas siguientes las familias peinaron la ruta y los pueblos aledaños en busca de alguna señal.

Abduccion

Las fotos que acompañan este artículo fueron tomadas por ellos mismos y enviadas por correo electrónico antes de desaparecer.

Hace un tiempo iba pedaleando por Providencia, cerca de Pérez Valenzuela, cuando vi a lo lejos un estacionamiento para bicicletas. Saqué la cámara y cuando me acerqué, me retaron y me dijeron que no podía sacar fotos.

Estacionamientos para bicis... oh wait

Claro, es un estacionamiento de bicicletas, pero sólo para carteros.

Estacionamientos exclusivos

Al principio pensé que era malo, pero quizás en el futuro cada edificio, restaurante, megatienda de retail o negocio de barrio tenga su estacionamiento para bicicletas.

Así que mejor pensarlo como el comienzo de algo.

Mi velódromo

El pasado sábado 16 de Octubre, después de haber leído en varios sitios de Internet y en Twitter que el velódromo del Estadio Nacional estaría abierto al público a partir de las 2 de la tarde, tomé mi bicicleta, mi soporte para cámara y partí pedaleando hacia allá.

Vivo cerca del Estadio Nacional, y aunque voy todas las semanas a lanzar mi pelota de básquetbol, el velódromo es, salvo un par de conciertos a los que he ido, terreno prohibido. Fue construido junto con el Estadio Nacional en 1938 y para las reparaciones del Mundial de Fútbol de 1962, se separó de la cancha principal. Hoy en día está en condiciones lamentables, la pista tiene baches y el cemento está rajado en muchas partes. Se supone que van a hacer uno nuevo, pero todavía no parece haber ninguna reparación en marcha.

Velódromo 2

Llegué al Velódromo y no vi a nadie. Salvo a un par de cicilstas no parecía haber mucha actividad. Levanté una pequeña cadena y entré. Esperé un rato, instalé la cámara de fotos y empecé a pedalear. Este velódromo tiene una pista de 333,33 metros, capacidad para 7,680 espectadores y usualmente se arrienda para conciertos. Pedalear fue algo extraño para mí, recuerden que no soy más que un ciclista de oficina, y cuando pedaleaba por el sector más inclinado me mantenía, pero con la inevitable sensación de que en cualquier momento iba a caer y morir. No fue así.

En un momento el cuidador de la cancha llegó gritando que no podía pedalear ahí, le dije que tenía entendido que habían actividades y me dijo que no. Por error seguí grabando y tengo esa conversación en video, pero prefiero dejarla en mi archivo personal para no perjudicar a nadie.

Me iba yendo cuando vi a otro caballero, nos pusimos a hablar y me dijo que era parte de una asociación de Ciclistas de Conchalí, no recuerdo bien el nombre. Me explicó que tenían el estadio arrendado hasta las 9 de la noche, que el guardia me había echado por una mezcla de mala onda y flojera, pero que podía andar y grabar sin problemas. Me contó que el velódromo se arrienda para conciertos, se presta para que anden cuatro o cinco vacas sagradas del ciclismo nacional y el resto del tiempo permanece vacío, que la idea es recuperarlo como espacio para los ciclistas en general, lo que me pareció muy buena idea.

Me pasé a la pista y grabé algunos videos que armé y edité acá. Lo que se escucha al final es la rueda trasera de mi bici que a veces se suelta y frena en seco.

Así es más o menos dar una vuelta al velódromo:

Si quieren ver mas videos, en la página de Rebelcallejeros tienen otro grabado durante la jornada del sábado en el Velódromo.

Después de dar varias vueltas fui a almorzar y volví más tarde, esta vez sin bicicleta, a caminar y sacar fotos.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Festival Chilemonos.

      Del 25 al 29 de Abril se llevará a cabo en Santiago el Festival de Animación Chilemonos, donde se juntará la crema y nata de la animación nacional. Habrá muestras audiovisuales y estrenos, competencia nacional, internacional y de escuelas; exposiciones, talleres, foros, charlas y demases. Las sedes son el centro cultural GAM, el Centro Cultural Palacio de la Moneda, y el Centro Arte Alameda. En la página web del Festival pueden revisar la programación por fechas y sedes,  los invitados internacionales y las actividades en general. Nos vemos allá.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.