Categoría: Comic

Cuando uno colecciona comics siempre tiene el problema de que hay distintas ediciones y tamaños, súmale manga, novelas gráficas, ediciones de libros europeos, fanzines chilenos, y queda una ensalada en la estantería.

Hace un tiempo Planeta sacaba una colección de 20 números de Batman. Pero después del número 16 mucha gente fue a buscar el número 17 y se llevó una sorpresa: el número de la semana era el 19.

Se habían saltado dos números, el 17 y 18. Terminó la colección y tras varias semanas donde los fans pensamos que quedaríamos con la colección trunca, llegaron los números faltantes. Pero… sorpresa… ¡eran más chicos!

Tamaños

Mientras los primeros medían 25,6 x 16,3 cm, los dos números que llegaron tarde medían 24 x 16 cm. Y al mismo precio, de $4.990. Una edición más barata de producir al mismo precio para el lector.

Además quedan re mal en cualquier bibloteca. Se parece al tamaño que hace años atrás sacaba SD (Sticker Design), de Argentina y para qué decir que es una puta falta de respeto a los lectores. Uno sabe que acá en el cono sur nos llega lo que sobra de Europa y Argentina, pero esto es ya exagerar.

Mal por Planeta, así da bien poca confianza comprar sus revistas.

Hay momentos en la vida en los que uno no sabe bien qué está haciendo, y a falta de enfrentar la verdad termina inventándose toda clase de explicaciones inútiles y argumentos imposibles que se desarman a la primera vuelta de tuerca.

En esos momentos vale recordar la frase de Rurouni Kenshin, el samurai vagabundo creado por Nobuhiro Watsuki, uno de mis mangas favoritos, a pesar de que la serie de animación no sea de la mejor calidad. La cosa es que a finales de la era Tokugawa, Kenshin Himura era un samurai siniestro e implacable. Sin sentimientos, sin miedos. Su trabajo era matar y lo hacía mejor que nadie.

Después de la era Tokugawa, y durante los diez años que duró la instalación del régimen Meiji, Kenshin desapareció, se hizo un vagabundo y volteó el filo de su espada, para no volver a matar. Fueron diez años de reflexión tras los cuales empieza el manga. En el primer capítulo Kenshin se encuentra con Kaoru Kamiya. Ella es una bella kendoka que persigue a un estafador que busca desprestigiar el buen nombre del Dojo de su padre, donde se practica la extraña filosofía de la “espada que protege la vida“.

Kenshin se enfrenta a los malos. Uno de ellos le pregunta:

¿¡Otra vez tú!? ¿También crees en la teoría de “la espada que protege la vida” (…)?

Y Kenshin replica:

No.

La espada es un arma. El kendo es un arte de matar.

Ésa es la verdad del Kendo. Por más que se adorne con bellas palabras.

Las intenciones de la señorita Kaoru son propias de alguien que nunca se ha visto obligado a matar. Pero…

…a pesar de todo…. prefiero ese ideal que la verdadera naturaleza del Kendo.

Es verdad. Es muy diferente inventarse mentiras y creérselas, a inventarse mentiras y reconocerlas como tales porque a uno le gusta, o se siente cómodo en esas farsas, en esos tijerales imaginarios.

No es que todos tengamos diez años de vagabundeo para reflexionar, pero vamos, que de los 20 a los 30, algo se debe haber aprendido.

En 2011, de la mano de Steven Spielberg y Peter Jackson, debiera llegar Tintín: El secreto del Unicornio, que según entiendo junta los libros El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham, el rojo. Ya tendremos tiempo para hablar de Tintín, a medida que se acerque la película y vayan saliendo “fanáticos” de este gran comic francés.

Este artículo es sobre otro tema, que aparece en uno de los mejores tomos de esta historieta: Tintín en el Tibet. Antes, un poco de historia, sacado de la página de la Editorial Juventud:

Tintín en el Tíbet coincide con una época de graves turbulencias en la vida de Hergé, y su creación constituyó una verdadera terapia que le ayudó a salir adelante. Según nos cuenta el propio Hergé en aquella época, (año 1958), atravesaba una verdadera crisis y sus sueños y pesadillas eran casi siempre blancos. Estos sueños se repetían siempre y el autor se vio en la necesidad de acudir a un psiquiatra que le aconsejó que abandonara este trabajo porque nunca lo acabaría. Cosa que por suerte Hergé no hizo. No solo acabó Tintín en el Tibet, sino que, en la opinión de muchos, es una de sus obras maestras. El color blanco reina también en  casi toda la obra, pero esta vez no como una pesadilla sino como una depuración. Vemos aquí a Tintín en su vertiente más humana, muy preocupado por su amigo desaparecido y que emprende un larguísimo y peligroso viaje siguiendo un sueño donde lo ha visto con vida. Hergé da rienda suelta a su fascinación por Oriente y por los fenómenos paranormales: sueños premonitorios, telepatías, levitación…

En muchas aventuras de Tintín hay recompensas al final del camino, a veces se llevan oro de los incas, puede ser la fama, puede ser el castillo de Moulinsart, puede ser llegar a la Luna. Es el premio al final del viaje, que muchas veces enfrenta a los protagonistas contra mafiosos, revolucionarios o conspiraciones internacionales.

Sin embargo ningún viaje es tan peligroso como el del Tibet, y ningún enemigo es tan poderoso como la naturaleza. Tintín y su inseparable amigo, el Capitán Haddock, emprenden un viaje basados tan sólo en una corazonada de Tintín: su amigo Chang, quien viajaba en un avión estrellado en las montañas, se encuentra con vida. No es razonable ni lógico pero es el poder de la amistad el que mueve montañas. Cuando todo está en contra, cuando incluso los propios Sherpas y los monjes de la Lamasería les piden que abandonen su búsqueda, pues es imposible que Chang esté vivo, Tintín y Haddock persisten y lo logran. Es entonces cuando los monjes salen a recibirlos. El diálogo es conmovedor:

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PRECIOSO MAESTRO: ¡Te saludo, Corazón Puro!… Permíteme que como manda la tradición, te ofrezca esta bufanda de seda. Rayo Bendito nos advirtió de tu llegada, y he acudido a tu encuentro para inclinarme respetuosamente ante tí (…) Pocos hombres habrían osado lanzarse a una empresa semejante. Bendito seas, pues, por el fervor de tu amistad, por tu arrojo y tu tesón.

Luego el precioso maestro se dirige al Capitán Haddock:

PRECIOSO MAESTRO: Y bendito seas tú también, Trueno Rugiente, porque pese a todo, has tenido esa fe que mueve montañas.

La gente siempre anda buscando cosas que no necesita: blackberrys, ipads, mejores televisores, amigos por internet. Tener más dinero, tener un segundo auto, tener más contactos. Recompensas. Comprar cosas se convierte en un premio. “Logré tener un computador nuevo”. Mucha de esa gente ni siquiera subiría al Cerro San Cristóbal por un amigo. Menos por una… bufanda.

Placa de Mafalda

Estuve la semana pasada en Buenos Aires con Isabel, llegamos justo para el domingo en que se descubría una figura de Mafalda sentada en un banco en la esquina de Chile con Defensa, cerca de donde vivió muchos años su creador, Quino, en el décimo piso del número 371 de  la calle Chile. Es el mismo lugar donde “vivió” Mafalda, si quieren pueden leer este reportaje para más info, está bien bueno.

Quino está hoy está radicado en Italia y vino especialmente para la ocasión. En lo personal, soy un fanático de la tira cómica, así que no quería perderme el evento, donde además se le entregaría una medalla bicentenario de la ciudad.

Había mucha gente en un domingo que fue récord de calor en la ciudad; 34,4 grados. Llegamos un poco tarde y quedamos bien atrás, entonces a mí me bajó el hambre. Viendo que no podría sacar ninguna foto, propuse ir a comer y a tomar algo en un bar cercano. Esta es mi versión fotográfica de Joaquín Salvador Lavado, alias Quino:

Quino segun yo

En algunos departamentos se leían carteles que rezaban “Bienvenida Mafalda”. Entramos a un  local y de pronto, en medio de unos sandwiches de milanesa y unas cervezas, Isabel me pide la cámara y sale del lugar.  » Leer el resto de esta entrada..

Peanuts

Peppermint Patty sabe de lo que habla.

Exposicion caricaturistas de america del sur

La exposición lleva ya un tiempo en el CCPLM (abajo de la Moneda) y reúne una selección de dibujantes del cono sur, está bastante buena, yo fui hoy -que recién pudo ser la inauguración- y es un agrado ir a un centro cultural a reirse. Yo parecía idiota frente a una portada de Condorito, por ejemplo. Igual hay muchos estilos, muchos dibujantes, y si pueden conseguir el catálogo, van a llevarse varios para la casa. De los más conocidos está Maitena, Jimmy Scott, Salinas, hay harto chileno y mucho por conocer, es un buen rato garantizado por si están por el centro, la entrada es gratuita y hay también varios comics para leer en el mismo lugar. Esta exposición ha pasado por varios países de Latinoamérica, uniendo países en un arte tan poco… apreciado acá en Chile. Ayer el Themo decía en el diario que parecemos una isla, que es como si no hubiesen comics en este país. Y a propósito del Themo Lobos, mañana jueves en el Instituto Alpes (República 430) a las 19:30 hay un homenaje a su obra, para mí es imperdible, es un ídolo máximo, hoy recordaba viendo unos tomos empastados de Cucalón, que una vez me gané un año de esa revista gratis. Era increíble, llegaba en un sobre todos los meses a mi casa, hasta que empezó a distanciarse, cada vez salía menos, era una pena. Pero esa es otra historia. Mañana entonces -hoy ya- está el Themo, que vive en Con Con y al parecer no le agrada mucho dejarse caer por estos lados.

la onomatopeta

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.