Atención: acabo de terminar de tipear y me doy cuenta de que hay varios spoilers (adelantos) sobre novelas de Asimov, así que si no quieren enterarse de mis teorías al respecto, mejor no sigan leyendo.
Aunque había leído las novelas Los robots del Amanecer (1983) y Robots e Imperio (1985) de Isaac Asimov, me faltaban las dos primeras novelas de robots, Bóvedas de Acero (1954) y El sol desnudo (1957), que me traje de Buenos Aires. Es curioso notar que entre las dos primeras y las dos últimas pasaron 30 años. Además, la saga de Fundación es previa a todas estas novelas en orden de publicación, pero viene varios siglos adelante en orden cronológico. Es parte de la ensalada en el orden de las novelas de Asimov, de la que hemos hablado previamente.
En Los Robots del Amanecer, el detective Elijah Baley y su compañero R. Daneel Olivaw deben descubrir al culpable de un bloqueo en el cerebro positrónico de un robot humaniforme, Jander Panell, el único de ese tipo aparte de Daneel. El sospechoso principal es el profesor Han Fanstolfe, experto en robótica y según él mismo, el único capaz de producir aquel bloqueo.
Y entre las muchas conversaciones de esta entretenida novela policial, me llamó la atención a un guiño que Asimov hace con sus propias novelas, en la voz del profesor Fastolfe:
-Ojalá, señor Baley, pudiera entender mejor a los seres humanos. He pasado seis décadas estudiando las particularidades del cerebro positrónico y espero seguir dedicando más esfuerzos a este problema durante quince o veinte más. En este tiempo, apenas he rozado el problema del cerebro humano, que es mucho más complicado. ¿Hay Leyes de Humánica igual que hay Leyes de Robótica? ¿Cuántas Leyes de Humánica podría haber y cómo pueden expresarse matemáticamente? No lo sé.
“Sin embargo, quizás llegue el día en que alguien enuncie las Leyes de Humánica y entonces podré predecir los rasgos generales del futuro y sabré qué le espera a la humanidad, en vez de limitarme a hacer conjeturas como hasta ahora, y sabré qué hacer para mejorar las cosas, en vez de limitarme a especular. A veces sueño con fundar una ciencia matemática a la que llamaría “psicohistoria”, pero sé que no puedo y me temo que nadie lo hará jamás”
Ahora, esto no pasaría de ser una simple anécdota sobre cruces entre novelas si no fuera porque Asimov estaba pronto a escribir Preludio a Fundación, donde el mismo personaje de R. Daneel se encarga de establecer una unión entre todos estos libros. Claro, porque las sagas de robots y Fundación iban cada una por su lado hasta que años después a Asimov se le ocurrió que podría fusionar toda su “historia del futuro”, y posteriormente cerró el ciclo con la emotiva novela Fundación y Tierra. » Leer el resto de esta entrada..






