
Vengo llegando del Espacio Riesco del tan esperado concierto de Andrés Calamaro, tras diez años de ausencia en los escenarios nacionales. Estuvo increíble, a pesar de todo lo que decían, que ya tiene la voz desgastada, que el Espacio Riesco suena mal, que los teloneros no los conocía nadie. Lo de hoy en la noche fue una lección de rock sobre el escenario. Lo primero es que a pesar de ser asientos numerados, una vez que se apagaron las luces todo el mundo se fue adelante y quienes habían pagado Golden o Vip daba todo lo mismo, porque no había ninguna separación. Los teloneros fueron Fiti & Los Fitipaldis, bien correctos pero la verdad es que costó mucho que la gente encendiera con ellos. Mientras tocaban, hubo varias peleas, los guardias trataban de controlar a la gente, yo alcancé a ver a un tipo de seguridad empujando a una chica. Afortunadamente no llegó a más. A eso de las 9 entró por fin en escena Calamaro, distante con el público, casi sin comunicación, eso me pareció extraño, después de todo Calamaro tenía una deuda histórica con el público nacional. Todo comenzó con “La verdadera libertad” para seguir con “Los Chicos”, tema de su último disco “La Lengua Popular”, del que tocó varios temas, “Soy tuyo”, “Minibar”, “Carnaval de Brasil”, “Mi Gin Tonic”, y “Sexy y Barrigón”, la que fue imperdonable que no tocara es “La mitad del amor”, canción ideal para este tipo de conciertos. Algo que se notó mucho, es que Calamaro tiene muchas líneas melódicas… como decirlo… “de estadio”, listas para ser coreadas en masa, “Flaca”, tema con el que cerró el concierto, es el mejor ejemplo de eso, aunque no el único.
Una grata sorpresa de este recital fue la cantidad y variedad de temas que pasaron, yo sabía que iba a ser bien rockero pero igual esperaba un par de temas solo con teclado, cosa que no sucedió. Calamaro presentó “Ok, perdón”, “Días Distinto”; “Crucifícame”, “Horarios Esclavos”, “Crímenes Perfectos” (que estuvo increíble), “Paloma”, “Te quiero”, “Canal 69″, “Me Arde”, “Alta Suciedad”, entre otras. Para presentar los músicos tocó el entretenido “Madison Blues”, y se paseó con soltura entre la guitarra, los teclados y únicamente la voz, un músico muy completo para una noche inolvidable y llena de buen rock. Un tipo con una presencia muy fuerte sobre el escenario, a falta de un gran show de luces y parafernalias, un espectáculo musical de primera. Bien por Calamaro, que dejó el trasnoche y aunque un poco gordito, se ve en buena forma. Más tranquilo. Mejor.