Salí tarde del Parque Arauco hoy, tipo 1 de la mañana, y mientras sacaba mi bicicleta de la caseta donde la guardo, le conté al guardia que vi a dos grupos de chicos lanzándose piedras. Unos estaban en la calle, los otros en la pasarela que cruza Kennedy. Se gritaban y se lanzaban cosas. Eran estos clásicos cuicos flaites, chicos de barrio alto con mucho dinero que para no morir vírgenes actúan y hablan como si fueran de la peor población de Santiago.
En fin, la cosa es que en su estúpido afán de parecer agresivos, lanzaban piedras a una pasarela de rejas impenetrables, por lo que las piedras caían sobre la calle donde por suerte no habían autos pasando en ese momento. Uno de esos errores tontos en un mal día y puedes terminar con alguien inocente muerto tras un parabrisas roto.
Le contaba esto al guardia del Parque Arauco y él me contaba otra historia:
Debe haber sido hace dos semanas, sonó una alarma en alguno de los departamentos del frente del Parque y llegó Carabineros. Yo me puse a conversar con uno de ellos y de pronto pasó por Kennedy un auto como a 200 kilómetros por hora. Le dije “oiga, ¿y ustedes no hacen nada cuando ven pasar a alguien a esa velocidad? Y el Poli me dijo que antes lo hacían, pero que en la comisaría x tienen como a cuatro carabineros siendo procesados porque se les ocurrió detener a algún jóven manejando en estado de ebriedad, y a la media hora llegó el papá o el abogado, diciendo que eran amigos del diputado no se cúanto, o que era la cuñada de no se qué senador. E inventan que los carabineros golpean a los chicos y los demandan.
“Así que ya nos aburrimos” -dijo el carabinero- “ahora los dejamos pasar no más. Después, cuando se estrellan, los tapamos con diario y los recogemos con cuchara”.
Me fui pensando en lo cierto que es eso, ayer veía Contacto en Canal 13 y pensaba en tanto reportaje de “investigación” sobre cosas que todos sabemos: que en el centro roban, que a los turistas los estafan, que los jóvenes toman alcohol en exceso, que los chilenos son gordos o manejan mal, que los moteles son sucios, que los parlamentarios no hacen nada, que la comida de la calle es sucia o que los maestros chasquilla intentan estafarte.
Así es bien fácil ser periodista. Cuando tienes un tema como éste, carabineros demandados por hacer lo correcto, ni te preocupas en proponerlo a tu equipo o a tu editor, porque en cada medio de prensa debe haber algún ejecutivo que tiene amigos, familia, o favores que pagar. Y me imagino al editor diciéndo que mejor no, “búscate algo más simple… el perro que habla, las peloláis, los accidentes, las estafas. Eso es lo que la gente quiere ver en la tele”.
El resto, mejor taparlo con diario.
Que para eso sirve el diario en realidad: para prender asados, cubrir el piso en caso de lluvia, hacer gorros si uno va a pintar o envolver pescado. Para informarse, mejor no.