Esto fue SANFIC3.
-Hola, que tal… represento los derechos de AMBLIN…

Para acreditarme al SANFIC vendà mi alma al diablo tuve que escribir un par de artÃculos para el blog de la Escuela de Cine. Este me gustó bastante asà que se los dejo acá. Es un resumen de lo que pasó esos dÃas festivaleros.
Ya terminó la tercera versión del festival de cine de Santiago y con los ojos menos cuadrados, es tiempo de revisar lo que nos dejaron estos pocos y vertiginosos dÃas.
Partamos con lo bueno. 300 pelÃculas en 120 funciones, 20 estrenos chilenos, y la presencia de 37 paÃses, un festival “en grande” y más de 200 pelÃculas una cantidad bastante alta, en varios cines, con competencias en diferentes categorÃas. Personalmente alcancé a ver 20 cintas, 4 de ellas estrenos chilenos. De las más recomendadas alcancé a ver Bucarest 12:08 y Nacido y Criado de Pablo Trapero. Es probable que por ejemplo “Bucarest…” no la podamos ver en un circuito comercial. Por eso la oportunidad de ver estas cintas en la pantalla grande no es para nada despreciable, en cierta forma para muchos de nosotros es un ahora o nunca. Por eso que se programen adelantos como “Exterminio 2″ o “Niñas Mal” es en rigor un desperdicio de salas.
También destacable los invitados internacionales, como Wolfang Becker, de Good Bye Lenin!, aunque en la vorágine de pelÃculas, traslados y atrasos varios, es complicado asistir a algunas charlas. Programarse para una, significa por lo menos dos funciones menos. Esto puede sonar mal pero en rigor todos los festivales funcionan de manera similar. La consigna es que mientras más, mejor, y si es por eso este festival estuvo bastante bueno.
Lo que no me pareció tan bueno fue, en primer lugar, el nivel de las pelÃculas, a pesar de haber visto 20, recuerdo en este momento unas cinco imperdibles, varias olvidables y muchas de mediana calidad. Destaco los estrenos chilenos, en particular La vida me mata, de Sebastián Silva, una comedia triste con bastante sensibilidad. De igual manera La ciudad de los fotógrafos de Sebastián Moreno, un muy emotivo documental. Me reà además con Malta con huevo y por último, me parece que el ámbito de un festival como éste es la mejor ventana para estrenos pequeños como Corazón secreto o Rabia que no veremos en un circuito comercial.
Lo derechamente malo: la falta de organización. Impresentable que, por ejemplo, en el programa no figurara en qué sección estaba cada pelÃcula. Bien podÃas caer en una de competencia como en una de cine asiático. Si lo que se pretende es acercar un poco al común de la gente, es bueno no hacerlas buscar en internet datos sobre la pelÃcula. SubtÃtulos, otro punto bien desagradable, no todos entendemos rumano, francés, siquiera inglés, por algo las cintas tienen subtÃtulos. Pero desfases tremendos, traducciones coloquiales, directo de Argentina, y trozos enteros de cinta derechamente sin traducción es un punto que juega en contra. Este es el clásico problema “olvidable” cuando se arregla. Pero la verdad es que no es nada difÃcil hacer un buen timing y dejar de lado este problema. La primera función de “Familia tortuga” con gente de la propia cinta, tuvo al comienzo serios problemas de sonido, demasiado alto o bajo, iguales al que vi una vez en un cine viejo que ya no existe, en Cartagena.
Lo más impresentable dicen que fueron las funciones privadas, de Calle santa fe y de Matar a todos, a pesar de no haber estado en ellas, el solo concepto de “función privada” me da asco. La idea del festival para “los amiguis” del cine es lo que me parece que hay que definitivamente desterrar. También impresentable lo ocurrido con la función de Rabia, del domingo a las 20:00 horas, donde sà estuve presente: una hora de espera que no fue tanto comparado con la pésima calidad de proyección, la imagen se veÃa oscurÃsima y hasta el sonido se caÃa a ratos. Un desastre para una pequeña pelÃcula chilena que hacÃa su estreno en sociedad.
Para resumir, un par de cosas que podrÃan ayudar: quizás levantar un poco más la competencia de cortometrajes (ir a verlos al Cine Arte Alameda significa casi amarrarse a esa sala por el resto de la tarde), en términos de organización se agradece que el Cine Hoyts haya terminado regalando las entradas a las 10 de la mañana, pero eso ocasionó que no hubiese control en la cantidad de tickets que una sala podÃa soportar, ya que se entregaban indistintamente para cualquier sala. Ejemplo: para La ciudad de los fotógrafos -en general para las pelÃculas chilenas- las escaleras quedaban llenas. Una pésima idea, si me preguntan. En “La ciudad…” quedaba un espacio vacÃo y una señora lo llenó con una frase magistral: “Soy la mamá del director”. ¿Significa eso que su hijo no habÃa querido mostrarle su documental antes? Quién sabe. Para la próxima oportunidad, ojalá también que la ciudad reaccione un poco más, la campaña este año estuvo bien buena, incluso jugando al misterio, la cobertura de prensa fue generosa, ahora solo falta que la gente reaccione. Y vamos por buen camino.
Como bonus: algunas frases que me quedaron del festival:
Ronald: PodrÃamos hablar de lo de anoche.
Nike: Ah… bueno, es que querÃa aclarar de entrada mi postura sobre el sexo anal.
Ronald: No me referia a eso.
(Verano en Berlin de Andreas Dresen, Alemania)
Anne: Conocà a un tipo fabuloso… estudia lenguas comparadas. Aunque claro, no tengo idea de qué será eso… ¿tu sabes?
David: Mmm no. Pero supongo que cuando… alguien quiera saber cuál es la mejor lengua del mundo… podrá preguntarle, porque él las habrá comparado todas.
(Chagment d’ adresse, de Emmanuel Mouret, Francia)
Fenster: Y le dije a Wynona Rider, “Ok, puedo no ser el tipo de Soul Asylum pero cuando yo tenga mi propia banda de rock al menos no voy a tener un sólo exito.
(Analog days, de Mike Ott, EEUU)



