FICV: Lo bueno de llorar.

El último día de Festival empezó bien temprano, con la sección de Cortometrajes en la Ventana al Cine Chileno, luego de eso me quedé a Kimuak: semillas del cine Vasco, una serie de excelentes cortometrajes, entre ellos “7:35 de la mañana” de Nacho Vigalondo y “Éramos Pocos”. Después de eso almuerzo y después al cine Movieland a ver “Lo bueno de llorar“, la última película de Matías Bize. Debo decir ante todo que cualquier opinión no es tan completa ni justa porque me quedé dormido unos quince minutos debido a que básicamente no pasaba nada en pantalla. Desperté en la escena de la discoteca… no sé. Nunca me ha gustado mucho Bize pero por lo menos “En la Cama” o “Sábado” no eran tan soporíferas como esta cinta, que junta a dos grandes actores, Alex Brendemhul y Vicenta N´Dongo, una pareja que está terminando su relación y que camina por la noche de Barcelona. Para mi es un BASTA. Soporto las películas contemplativas, tranquilas, silenciosas, pero latear a tal punto es feroz, agresivo y casi una falta de respeto. Como es una falta de respeto el hecho de que la proyección estuvo mucho rato fuera de foco. Porque no creo que la pelicula sea así. En fin. Toda una experiencia. Ayer me contaban que no sé quién quería apoyar a Bize para que ganara y le siguiera yendo bien, a mi ya me hastió, no soy un tipo insensible pero tampoco soporto cualquier cosa solo por estar en la pantalla grande. Para mi, “Lo bueno de llorar” es un paso atrás desde “En la cama”. Cuando yo esperaba seriamente que fuera un gran avance para este joven director. Esperemos que sepa encontrar su rumbo, y si ya lo hizo, bueno, el problema soy claramente yo. Fue la última película del día, después fuimos a la ceremonia de clausura, escuchar los ganadores, y después al bus y a viajar. Les quedo debiendo un resumen festivalero, ya desde Santiago. Nos vemos.




Me sorprende que digas que la pantalla te agrede en su sopor y ritmo lento. Nadie te obligó a sentarte ante ella.