Al final este día sábado no tuvimos las credenciales de prensa, por lo que nos anotamos en una libretita en el hotel Villa del Río, pero esos datos no llegaron a la sala del cine Movieland para la función de “Radio Corazón”, por lo que un puñado de personas estábamos afuera de la sala esperando que quedaran asientos libres después de que entrara la gente que pagó su entrada, cosa muy razonable por lo demás. La que pasa es que ya en el segundo día de festival las cosas todavía andaban muy lentas, a un ritmo desesperantemente lento. Al final se fueron casi todos quienes esperaban y el administrador nos dejó pasar a la función, que vimos sentados en las escaleras. “Radio Corazón” es, para quienes viven en otro planeta o país, la segunda parte de “El Chacotero Sentimental”, basada en el programa radial del Rumpy. Una especie de “Pasiones” en pantalla grande, con todo lo que eso permite y todo lo que eso implica. En lo personal mi mayor problema con este tipo de películas es que la estructura de tres actos no permite mayor desarrollo ni de personajes ni de historias, por lo que tu única opción es que los tres relatos sean excepcionales. Y eso nos preguntábamos con la gente a la salida, ¿cómo es que teniendo un programa diario con historias del corazón, no hay nada mejor que contar? Porque a pesar de tener años en el aire, “Radio Corazón” tiene solo un audio que entra en la categoría de “clásico”: el del “Dragón”, y como era de esperar aquí abusan de la talla hasta el cansancio. Pero eso no es tanto problema como el hecho de que debido al mismo ritmo acelerado quedan un montón de tramas y personajes en el aire, las maquetas están a la orden del día y el resultado final es la sensación de haber quedado con ganas de más y mejor. Voy a hacer un pequeño alto para mencionar un punto que me molestó al igual que en “Papelucho” y que no entiendo cómo a estas alturas las empresas no se dan cuenta de lo desagradable que es el exceso de placement en las películas. Les explico que para “Papelucho” los niños de menos de diez años se reían con la presencia de “Jumbo” en la pantalla. En “Radio Corazón” pasa lo mismo, está bien, las papas fritas Marco Polo son ricas y todo -prefiero las evercrisp (NO “lays” no me vengan con webadas, pero ese es todo un tema- pero que TODOS tus personajes coman la webada, es como mucho. Que lo principal en tu encuadre sea el cartel de SERNATUR con la ingeniosa frase “Viva Chile” -aquí matamos, dijo algún creativo- es como demasiado. Y uno como que intenta obviar eso porque puta, somos un país chico con una industria miserable que necesita todos y cada uno de los millones que las empresas estén dispuestas a darnos. Pero por favor, ya también exagerar.

Me comentaban al final que la cinta también es sumamente machista, y algo de razón le encuentro a este comentario, algo porque tampoco es para andar mintiendo y diciendo que una historia debería terminar de otra forma, por ejemplo con dos chicas juntas, porque el país no es tan así, sin embargo la presencia femenina en la película es ciertamente más que nada problemática, las mujeres son el cacho a resolver y pocas veces la balanza es justa. En la vida real tampoco, no sé. Igual una lata que lo que más causa gracias es la puteada fácil.

Tiene sus momentos la película, van a reírse de seguro, yo pensé que más. Pero quizás, igual que en la anterior, les canse un poco la tercera historia. No sé, da para más de una reflexión, que quizás el rumbo a tomar debería ser la comedia derechamente. Solo una opinión. La mejor historia de todas, la primera, sin lugar a dudas, la dupla Daniel Muñoz – Daniel Alcaíno es lo mejor de toda esta cinta, que les recomiendo si les gusta el programa, porque no los va a decepcionar. Es raro eso… yo nunca he escuchado el programa. No sé, mucha radio no escucho tampoco. En fin. Pasemos a la próxima película

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