Hace unos 12 años me encontraba en el centro de Santiago, y entré a ver a eso de las 3 de la tarde una película al hoy desaparecido Cine Rex. Se llamaba “Congo”, y aunque todos mis amigos la encuentran desastrosa, a mi hasta hoy me agrada. Es la historia de 3 expediciones al África que se unen, la primera quiere devolver un gorila a su hábitat natural, la segunda busca recuperar a una persona perdida y la tercera, buscar las minas del rey Salomón. ¿Fueron alguna vez al CIne Rex? Era un cine precioso. La película recuerdo que terminaba con los protagonistas huyendo en un globo de aquella Äfrica salvaje.

Fue la primera vez que entendí claramente lo que era “una película de matinée”.

Ayer fui a ver Indiana Jones y el reino de la calavera de Cristal y redescubrí las películas de matinée. Y es que claro, con Indiana Jones me ha pasado algo raro a través de los años. Cada vez que veía las películas entendía cosas nuevas. Indiana Jones intenta emular las viejas películas y series de aventura de los años ’30 o 40, un hombre con una doble vida en busca de un tesoro maldito. Pero claro, las primeras veces que la ví, no entendía nada de cine, y aún así no lo necesitaba para fascinarme frente a la tele -salvo ahora, nunca lo ví en la pantalla grande- y a las increíbles peleas y persecuciones de la serie. Recuerdo discutir en el colegio sobre esas películas, recuerdo una charla sobre aquella escena de Raiders of the lost Ark donde Indy peleaba contra un tipo gigante al que al final rebanaban las hélices de un avión.

A mí no me dejaban ver mucha tele cuando chico, y cada vez que podía desobedecía a mis viejos y me sentaba frente a la cajita. La saga de Indiana Jones fue una notable excepción, al contener temática religiosa, mi viejo se sentaba a verla y ahi me instalaba yo. Recuerdo su risa al ver “La última Cruzada”, cuando los Jones, amarrados en un castillo nazi intentaban soltarse. Al comienzo Indiana Jones fue solo una película de aventuras con temas religiosos. Luego empecé a entender lo que eran los nazis y ahí nuevamente estaba Indiana Jones para golpearlos. Cuando empecé a entender más de aviones, fue un placer descubirlos en esos memorables viajes sobre un mapa con los que se movía el personaje. Lo mismo con las chicas. Recuerdo a Marion de la primera, y aquel diálogo de Temple of the Doom, cuando Kate Capshaw le decía a Indy “se gentil conmigo”. No lo entendí sino años después. Es algo parecido a lo que me pasó con la saga de “Volver al Futuro”. Reentender las películas cada nuevo visionado. Reentender los dirigibles, la relación de Indiana con el padre, los tesoros malditos, la historia del caballero, la vida de museo, las armas, los sombreros que me encantan hasta hoy, África, India, los Himalayas, todo un mundo allá afuera.

Me hice fanático de Indiana, de su vestuario, de aquella forma de ser que creo que me inculcaron, donde nada vale si no eres erudito. Y una vez que lo eres, todo está permitido. La búsqueda del tesoro que siempre es una aventura espiritual, no sé, creo que estas películas son geniales. Y también la serie de televisión, “Las crónicas del joven Indiana Jones”. Esta es la parte del cine que me fascina, la capacidad de mostrarte otros mundos, y una vez más, la obsesión por la imaginación. Ninguna película es buena si no plantea un derroche de imaginación de comienzo a fin. No quiero contarles nada de la nueva película Indiana Jones, la idea es que la vayan a ver. Está absolutamente recomendada, a pesar de que quizás hayan escuchado críticas negativas.

Claro que sí, ha pasado el tiempo. Seguro que quienes la critican olvidaron que no son películas serias ni de rigor histórico, que no es una lección de arqueología, que hay que tener ante nada una mente abierta. ¿Es tan complicado eso? Parece que olvidaron que la primera película se trataba del arca de la alianza, que al abrirla salían todos los demonios. O que en la última cruzada el caballero llevaba cuidando el grial por más de mil años. ¿Para qué hacerse el interesante, el cinéfilo al peo, el fanático de la mierda existencialista pero sumamente aburrida? Nada mejor que volver a ser niño y maravillarse frente al espectacular estímulo de la película de matinée y aventuras. Indiana Jonees no es nada menos, pero a la vez mucho más que eso.

Es una cuestión de fe y creo que criticar la trama fantástica de cualquier película de Indiana Jones es un despropósito, es olvidar de lo que estamos hablando. O criticar errores históricos sobre mayas, incas y demases. Es solo que uno es más crítico con lo que tiene cercanía. No recuerdo críticas hacia las otras películas… porque claro, la única secuencia en américa era en Raiders… y no se explicaba demasiado. Parece que la fe es claramente, incluso para quienes reniegan de ella, mucho más cercana y terrenal que otros temas. Cosa de ver la película. Yo salí fascinado, tanto como aquellas otras veces frente a mi televisor, deseando vivir esas aventuras o al menos, vivir para contarlas. Es el tipo de películas por las que yo, al menos me dedico a esto. Para fascinar y fascinarme. Sino, no tiene sentido, en realidad.

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Un comentario en “Las lecciones del profesor Jones.”

  1. Fiskal dice:

    Básicamente esta entrega de Indiana Jones es lo mas cercano que se podía llegar a la primera de estas, Los cazadores del arca perdida. Vi muchas similitudes, en la mitad vi similitudes con la segunda película, El templo de la perdición, y al final, vi similitudes con la tercera película. Así que, si, esta bien lograda, emula muy bien las otras 3 siendo que ya el personaje de acción esta viejo y todo, pero no molesta ese tema, porque sigue en la misma.

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