Rodaje: El Manto. Segunda semana en imágenes.
Otra semana de rodaje que se va exitosamente. Al menos en cuanto a la película, porque en lo que se refiere a mí, soy un despojo ambulante, medio resfriado y con un cansancio atroz. El resfrío es lo malo, cansa el cuerpo y por ahí va el problema. Ahora quedan solo cuatro días más, del jueves al domingo, y por fin habré egresado de la Escuela de Cine. Veamos entonces lo que fue esta semana en fotos.
El miércoles, día de descanso, partimos al cerro Cerro Santa Lucía y costó un mundo empezar, se quedó la maleta de arte, se quedó una caña, el tráfico era atroz, Amunátegui estaba cerrado por la construcción de un estacionamiento subterráneo, en fin. Partimos a las 11 en vez de a las 9, pero todo salió bien, con la ayuda y buena onda de los guardias del lugar.
Ese día actuaron en la mañana Juan Carlos Gómez (El “Nene”, un informante), Marco, Tapia (Alejandro) y Verónica Santiago (Cecilia).
Empezamos con las tomas de Alejandro solo en la terraza más alta del cerro, ahí, entre turistas, nos apretamos. En lo personal, hace años que no subía a este cerro.
También hicimos unas tomas de Alejandro bajando unas escaleras. El sol pegaba muy fuerte.
En esta escena, Cecilia se encuentra con “El Nene”, un informante que según hemos visto previamente, le sigue los pasos a Alejandro en Chile.
Después del cerro nos trasladamos a la casa de la abuela de Sebastián, por allá en Las Condes, bien arriba. Era la locación para la “Casa de Mario”, una escena bien larga en que los tres personajes conversan. Fue una tarde agradable en un lugar tranquilo. Al final “Mario” lo caracterizó Igor Rosenmann. En la foto pueden ver el almuerzo, en el que nos acompañó Daniel Vivanco, con la segunda cámara.
El sábado empezamos temprano en el “Bar Gardel”, en la plaza Bogotá, nos tocaba el “día de Don Clemente”. Cuando llegamos, estaban poniendo cemento y había un ruido atroz. Para variar, yo pisé el cemento fresco -me pasa a menudo- pero no pasó a mayores. Tuvimos un rato de ruido pero no mucho. Hicimos varias escenas ese día, todas a dos cámaras, y con Anibal Reyna como “Don Clemente”.
En la tarde pasamos del bar a la Plaza, hicimos una caminata que menos mal no atrajo mucho a la gente. En la foto pueden ver a Eva escapando.
Y cuando caía la tarde, una foto que quedó muy buena, con la despedida entre Don Clemente y Alejandro. A Anibal se le quedó su teléfono así que se lo tenemos que entregar mañana jueves en las escenas del cementerio. Fue toda una noche la del sábado, porque la tarjeta de la segunda cámara estaba con problemas, todo porque le borré el update para tarjetas de 16gb al borrar el material desde el computador. Fue un rato complicado. Isabel y yo al teléfono, yo revisando internet, (ahí encontré la solución) mientras el equipo carreteaba. Smith, operador de cámara, me dijo “weon, cualquier problema no tengo nada que ver”. Fuck, comprensible, al final de cuentas, les estaba arruinando el carrete a todos.
El domingo fue un día muy cansador, que empezó a las 4 de la tarde y terminó a las 6 de la mañana, fueron todas las escenas con Cecilia (Verónica Santiago) y costó un poco sacarlas a decir verdad. Como el espacio era reducido -un departamento en Plaza Ñuñoa- no tengo muchas fotos. Salvo de los sonidistas descansando y de la cena, tipo medianoche. Para esas alturas el resfriado era atroz.
El lunes a las 14:00 nos juntamos en la Escuela de Cine -bueno, todos llegaron a las 3- para viajar a Cartagena, ahí nos quedamos en la casa de los viejos de mi amigo Juan, hace años que no iba ahí, eramos 12 en una casa para 6, por lo que hubo que apretarse. Fue Manuela Piña en vez de Cristóbal, que tenía Ozzfest.
Los restaurantes cerraban a las 7, pero Isabel consiguió uno que abriría especialmente para nosotros, “La Manzana”. Ahí comimos pescado con papas fritas. Fue un grato momento de relajo.
Después de la cena, a calibrar el steady y a dormir, tipo medianoche. A las 4am ya estábamos de pie, desayunando y listos para bajar a Cartagena. Seguridad Ciudadana nos acompañó en el paseo peatonal. Esperamos un rato la luz precisa y grabamos.
A la Ditus se le había caído su tarjeta Bip! en las rocas, y no tenía cómo sacarla. Pero Don Sergio, con permiso de Seguridad Ciudadana, hizo la hazaña y rescató la tarjeta.
Después, hicimos una escena de caminata por el paseo peatonal, todo el mundo siguiendo a Coté y Alejandro. Fue lo último que hicimos en el lugar, unas 5 tomas y estábamos listos.
Subimos a la casa y viajamos de inmediato. Al llegar a Santiago, hicimos la escena 31, del columpio. Y después, debido al cansancio, no hicimos la bencinera, ni trajimos el car cam. Decidieron dejarlo para el jueves, esperemos que no se caiga nada. Ya solo quedan 4 días de rodaje, pero bien complicados, y terminamos.






















